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Minicríticas de ahora y siempre
#1
Siento admiración por las críticas extensas y mega analíticas que subían en Las Horas Perdidas y que ahora algunos publicáis por aquí pero como siempre me ha dado mucha pereza hacer las mías de manera tan ampliada y dado mi escaso y reducido léxico me he decidido intentar convencer o hacer redescubrir esas pequeñas joyas escondidas en la cinematografía u obras maestras de siempre de la forma más breve posible con el fin de que alguien se anime a ampliar su cinefilia.
Iré publicando unas cuantas poco a poco y espero que os animéis los demás también, el truco es hacer ver de la manera más resumida posible el por qué gastar más de hora y media de tu vida en algo que merezca la pena y para que entre todos encontremos esas películas que desconocíamos y que nos recomendamos entre gente con los mismos gustos cinéfilos.

Empiezo:

-Algo salvaje: Aunque tremendamente irregular, el gran Jonathan Demme antes de hacer soñar a Clarice Starling con los corderos coge el típico argumento de "pardillo conoce a chica alocada y vive situaciones al límite" y le da una vuelta por completo. El "pringado" Jeff Daniels ve en la chica de vida alegre Melanie Griffith la posibilidad de salir de su aburrida vida pero ambos guardan unas cuantas sorpresas y lo que comienza como comedia desquiciada pronto se convierte en una pesadilla urbana cuando aparece el violento Ray Liotta en escena. Los tres actores están magníficos, el guion abunda en giros inesperados, Demme mezcla diversos géneros con soltura y, gracias a unos cuantos movimientos de cámara, hallazgos visuales y narrativos, la película se transforma en cine de autor de lo más brillante.


-Los jueces de la noche: En esto que zappeas por uno de los típicos canales de la TDT que echan la misma película por enésima vez en la misma semana y te encuentras con una de esas que te suenan del videoclub o de la época dorada de los programadores televisivos. 
El arranque en sí no promete: 5 amigos a cada cual más mongolo y antipático van en caravana y se desvían hasta parar a un barrio muy chungo donde son testigos del asesinato de un mafiosillo que no parará de perseguirles para intentar hacerles callar la boca para siempre. Un argumento típico pero lo que convierte a la película en inusual es el tratamiento de la acción y del escenario (en una única noche, en los mismos callejones lúgubres y desolados) y en el matón interpretado por el grandioso secundario Denis Leary. Ni los insoportables Cuba Gooding Jr. y Jeremy Piven son capaces de arruinar la meritoria propuesta del director de (ojo) Depredador 2 y Los demonios de la noche.


-La vaquilla: Por algún extraño motivo sucede que esta película es a la vez la más querida y la más odiada del maestro Luis García Berlanga. Por un lado el público la recibió con los brazos abiertos convirtiéndose en la más taquillera de toda su carrera pero por otro fueron no pocos los que vieron en ella un producto vergonzosamente comercial, oportunista y prefabricado muy alejado de sus mejores trabajos.
Sea como fuere, las mejores cualidades del mejor director español de la historia siguen ahí (grandes planos secuencia, diálogos cómicamente brillantes, ritmo y situaciones aceleradísimas, secundarios de lujo) y aunque Berlanga y Azcona parecen tirar por lo fácil y elemental en su alegoría hacia la Guerra Civil y las dos españas, bastarían los momentos de los soldados enfrentados intercambiando trapicheos en el frente, las largas secuencias de montaje, el descubrimiento del gran Santiago Ramos y el plano final con que cierra la película, para justificar su merecido éxito.
Berlanga ya no volvió a estar a la altura después de esta película.


-La noche cae sobre Manhattan: El maestro del cine policiaco, el denunciante de la corrupción del poder, la mosca cojonera de la sociedad norteamericana, el superlativo Sidney Lumet vuelve a su tema favorito y se redime en los 90 tras un largo tiempo de decadencia. La película tiene todo lo mejor de su cine (argumento lioso pero de transparencia narrativa, espléndidos secundarios, desencanto con la sociedad actual, protagonistas de dudosa moral, denuncia y crítica social) pero sorteando los vicios del género en esa década ateniendo a códigos más clásicos.
Una prueba de la habilidad del director en sacar oro de sus actores está en que se trata de los mejores trabajos de Andy García e Ian Holm, en el recital de Richard Dreyfuss en un papel muy breve y en la magnífica secuencia que protagoniza un Ron Leibman desatado.


-El reverendo (First Reformed): Con permiso de George Miller y su Mad Max Fury Road, la gran resurrección de la década. Veinte años después de su última obra maestra, Aflicción, y tras unas cuantas películas chusteras el genial tarado Paul Schrader sorprendió con una película que recordó a toda una generación de cineastas revolucionarios inigualables y el triunfo de una forma de hacer cine prácticamente extinguida con el amplio reconocimiento de crítica y público, nominación al Oscar incluido.
Con unos recursos narrativos bastante arriesgados, una fotografía experimental, un ritmo exageradamente lento y siempre volviendo a sus obsesiones sexuales, espirituales y alienantes habituales, Schrader convence con esta historia de pérdida de fe llevada al extremo típica de su cine pero adaptada al estilo moderno que tanto tiempo llevaba buscando en sus últimas películas.
La interpretación de Ethan Hawke es tan épica como lo fueron las de Nick Nolte, Willem Dafoe, George C. Scott o Natasha Richardson en otras películas de Schrader y su final, mezclando alegorías cristianas, suicidio terrorista en masa y amor físico y espiritual, es de esas pajas mentales que hacen historia. Y Amanda Seyfried es un puto amor.
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#2
Ha llegado el águila (John Sturges, 1976): No sé si es una joya oculta pero desde luego está bastante más olvidada que otras cintas del subgénero pequeñas hazañas bélicas con toques de espionaje o infiltración, como podría ser el el caso de la gran El desafío de las águilas.
El puto amo Michael Caine dirige un comando de paracaidistas alemanes con la misión de secuestrar a Churchill haciéndose pasar por soldados polacos asentados en un pueblecito. Que grande es Michael Caine. La cantidad de pelis que ha hecho y el enorme porcentaje de ellas que van de lo bueno a lo sobresaliente. En esta entretenidísima y curiosa cinta bélica tenéis un buen ejemplo. Aparecen también otros grandes como Robert Duvall, Donald Pleasence y Donald Sutherland.
[Imagen: 327095.png]
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#3
(15-11-2021, 06:49 PM)gunzalobill escribió: Ha llegado el águila (John Sturges, 1976): No sé si es una joya oculta pero desde luego está bastante más olvidada que otras cintas del subgénero pequeñas hazañas bélicas con toques de espionaje o infiltración, como podría ser el el caso de la gran El desafío de las águilas.
El puto amo Michael Caine dirige un comando de paracaidistas alemanes con la misión de secuestrar a Churchill haciéndose pasar por soldados polacos asentados en un pueblecito. Que grande es Michael Caine. La cantidad de pelis que ha hecho y el enorme porcentaje de ellas que van de lo bueno a lo sobresaliente. En esta entretenidísima y curiosa cinta bélica tenéis un buen ejemplo. Aparecen también otros grandes como Robert Duvall, Donald Pleasence y Donald Sutherland.
[Imagen: 327095.png]

Anotada.  Y ahora que me recuerdas a Michael Caine tengo pensado meter por aquí la mini crítica de esa grandísima joya llamada Shiner, del legendario John Irvin.
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#4
Ojo @Naxeteeee !!! Ya me puede gustar, que me ha costao un leuro

[Imagen: 20211130-160252.jpg]
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#5
(30-11-2021, 04:08 PM)gunzalobill escribió: Ojo @Naxeteeee !!! Ya me puede gustar, que me ha costao un leuro

[Imagen: 20211130-160252.jpg]

No te prometo nada jaja pero por lo menos si te gusta la serie negra clásica de ambientes sórdidos, peleas de boxeo, amaños, giros de guión improbables y My Cocaine dando un recital interpretativo, la película no te va a defraudar.
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#6
Ya la vi anoche and it´s bloody good

Lo malo es que es de estos dvd´s que se ve la película pequeña. No es que tenga franjas horizontales (panorámico) o verticales (4:3), es que tiene las dos. Y eso que es manga films. Lleva 55 min de extras, eso sí.
Por si alguno la ve por un cex que vaya sobre aviso de pros y contras. No sé si me he explicado. La verdad es que no se por qué pasa esto con algunas pelis ¿La comprimieron tanto que se ve pequeño para que se vea bien? no sé.
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#7
Vamos con más mini reseñas por si os da alguna idea para ver esta noche (por favor no os quedéis aguantando los discursitos del cuñado o de la suegra) y ya estáis un poco hartos de los ciclos navideños de estos días:

-Game Over (se acabó el juego): Contradiciendo lo que acabo de decir, una película navideña. Entre comillas. Para la generación del videoclub y de la llegada de la informática a los hogares, imposible no acordarse de ese póster con un niño disfrazado de rambo y un PC de nueva tecnología. Se vendió como una especie de Solo en Casa macabro y efectivamente lo es: el director René Manzor tuvo la brillante idea de meter a un perturbado disfrazado de Papá Noel en la mansión de un niño que se ha quedado prácticamente solo y ese escenario laberíntico se convierte en principal protagonista de esta caza del ratón y el gato. El director juega con todos los recursos efectistas posibles (estilo videoclipero, fotografía barroca, movimientos de cámara esquizofrénicos, aumento exagerado del espacio del escenario...) para especular con la idea de estar viviendo en una pesadilla del protagonista. De postre, hace una crítica encubierta al falsario e hipócrita "espíritu navideño" convirtiendo al bueno y afable Papá Noel en un asesino en serie.


-Cuando llega la noche:  Similar en argumento y estructura a otras comedias surrealistas como ¡Jo, qué noche! y Algo salvaje, se trata de la última obra maestra de John Landis y el fin de su carrera como "mejor director de comedia de los 80". Con su estatus por los suelos 2 años antes por la tragedia en el rodaje de En los límites de la realidad que hizo perderle el apoyo de la industria, antes del estreno de Cuando llega la noche el público ya había dictado sentencia en un juicio totalmente mediatizado. Años después conseguiría algún éxito comercial pero jamás volvió a tener la confianza de una crítica que le llegó a considerar la gran promesa del cine americano.
Ahora reivindicada, el fracaso de Cuando llega la noche se entiende porque descolocó bastante la mezcla de comedia gamberra con violencia macabra en una época en donde triunfaban comedias más blancas pero lo ciertos es que si la analizamos fríamente es coherente y fiel al estilo de las mejores comedias de Landis: de narración muy trepidante, es muy referencial a otros trabajos suyos, utiliza algunos de los actores que pertenecen a su troupe y por ella desfilan un montón de cameos del Hollywood clásico y reciente a modo de declaración de amnistía hacia Landis. De nada sirvió, porque a partir de esta película el director se entregó a comedias efectivas muy poco elaboradas en el mejor de los casos y en bodrios pueriles, en el peor.



-El último hombre: Alejado ya de sus mejores tiempos a Walter Hill en los 90 sólo le quedaba parodiar hasta el extremo las esencias y el estilo de su mejor cine y, siguiendo el modelo de 48 horas más en donde el argumento dejaba paso directo a la acción, en El último hombre vuelve a su género predilecto (el western) en la enésima modernización del Yojimbo de Kurosawa, o más bien de Por un puñado de dólares de Leone. Da igual que el guion se líe absurdamente o que la narración sea muy caótica, lo importante es el festival de tiroteos, los cristales destrozados por los balazos, el estruendo de las pistolas, los cuerpos saltando a cámara lenta desafiando de manera exagerada la gravedad, los personajes estereotipados, la plastificación visual de cómic. O sea, puro Hill imitando a Peckinpah (a John Woo más bien) pero sin la efectividad de antaño. Insistimos, da igual porque es una delicia como muestra de exposición transparente de las escenas de acción y como auténtico pasatiempo.


-Ángel: Dentro de las películas de Serie B de los 80 existe una categoría de películas y directores predilectos por los programadores de Telecinco y Antena 3 para reponer machaconamente en las madrugadas de los años 90 y el director James Glickenhaus y la saga de Ángel son los Francis Ford Coppola y la trilogía de El Padrino de ese universo. 
La de Ángel es una de las mejores en este aspecto porque, partiendo de un argumento bastante crudo y arriesgado en la época (protagonista quinceañera que es estudiante de día y prostituta de noche), supo aprovechar perfectamente la falta de medios y recursos para dar credibilidad a los escenarios nocturnos y los ambientes extravagantes por donde se mueven los personajes y para el retrato de una fauna que acaba por convertirse en entrañable y que sirven de protección a la protagonista, la prostituta pizpireta interpretada muy bien por Donna Wilkes que se ve acosada por un perturbado. El simple argumento no desmerece el mérito de una película que hoy en día sería impensable de realizar (repetimos, la protagonista es prostituta muy simpaticona e inocente pero menor de edad) y que en su tramo final recuerda a otras pesadillas urbanas y violentas como Taxi Driver o Posibilidad de Escape.
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