Recién acabo de llegar de verla y solo puedo empezar diciendo una cosa: todo lo que prometían los tráilers era cierto, tanto para bien como para mal.
Por lo tanto, si os gusta el tipo de cine que hace Zach Cregger, probablemente la disfrutéis. En caso contrario, directamente no os la recomendaría. Como película de este director, a mí me ha gustado en general. Y eso tiene todavía más mérito teniendo en cuenta que me la destripé muchos meses atrás, cuando apareció una descripción página por página de un supuesto guion filtrado. Pues bien, aquel guion era completamente real y, por lo visto, no había sufrido cambios significativos: prácticamente todo lo que se relataba allí es exactamente lo que vemos en pantalla.
Así que preparaos para una película con una dirección bastante notable, una atmósfera muy conseguida y un director que sabe perfectamente cuándo dejar que los silencios hagan su trabajo. También sabe cuándo meterte un buen sobresalto. En cuanto al humor, a mí me ha funcionado, aunque aquí ya entramos en terreno puramente subjetivo.
En definitiva, como película, me ha parecido bastante disfrutable. Pero tiene un problema.
QUE NO ES UNA ADAPTACIÓN.
Y no lo digo porque esperaba que Cregger hiciera un Resident Evil calcado a los videojuegos. Ni siquiera creo que una adaptación tenga que hacer eso. El problema es que se nota a kilómetros que Cregger ya tenía este guion escrito desde mucho antes y que originalmente era una historia de monstruos sin más. Cuando consiguió los derechos de la IP de Resident Evil, parece que la operación consistió básicamente en:
"Le cambio el nombre a la ciudad, hago que alguien diga Umbrella y ya tenemos una adaptación".
El propio Cregger ha dicho que quienes pensamos que su película tiene de Resident Evil poco más que el título estamos equivocados, y después de ver la pelicula me parece el equivocado es el. Precisamente por eso me parece necesario insistir: no hacía falta que convirtieras esto en una adaptación literal de ningún videojuego. Solo hacía falta que incorporases algunos elementos reconocibles de la franquicia. Tan difícil era meter alguna criatura conocida de los videojuegos?
Porque me parece perfectamente legítimo que quisieras inventarte tu propia amenaza biológica. El problema es que tu negativa a utilizar siquiera uno de los muchísimos monstruos que tiene la saga, resulta difícil de entender. Es que por no haber, no hay ni un puto logotipo de Umbrella Corporation en toda la película. Y sí, es verdad que la película tiene una estructura y un desarrollo propios de un videojuego survival horror. Pero eso no convierte automáticamente cualquier historia de terror con monstruos, exploración y supervivencia en Resident Evil.
El survival horror no es patrimonio exclusivo de esta franquicia; ya existían precedentes como Alone in the Dark.
Por tanto, hacer una película con esa estructura no significa que tengamos una adaptación reconocible de Resident Evil.
Y no, lo he dicho mil veces y lo vuelvo a repetir: no estoy diciendo que fuera necesario meter personajes conocidos de los videojuegos. Eso tampoco es lo que hace que una película se sienta como una adaptación de Resident Evil.
La primera película de Resident Evil, con todas sus virtudes y defectos, puede ser peor película que esta, pero al menos tenía una identidad que permitía reconocer de dónde venía. Y ni siquiera necesitó utilizar a un solo personaje de los videojuegos. Aquella película podía inventarse a Alice, crear su propia historia y hacer prácticamente lo que quisiera, pero seguía teniendo suficientes elementos reconocibles como para que supiéramos que estábamos viendo Resident Evil.
Aunque, eso sí, meter el logotipo de Umbrella hasta en un un anillo de compromiso fue absurdamente excesivo.
Y aquí está precisamente lo que más me jode.
Esta película de Cregger podia haber sido perfectamente compatible con la iconografía y las criaturas de los videojuegos. No había ningún motivo para que no pudiera utilizar determinados elementos de la saga sin cargarse su propia identidad. Podías mantener prácticamente toda la historia, conservar sus monstruos, su tono y su manera de hacer cine y, al mismo tiempo, introducir elementos que hicieran que esto se sintiera como Resident Evil.
Y me jode todavía más porque llevamos una racha de películas de Resident Evil que, salvando solo un poco la primera, han ido dando tumbos por ahí sin saber muy bien qué hacer con la franquicia, a pesar de ser adaptaciones reconocibles. Para una vez que tenemos una película que funciona realmente bien como película...VA Y NO TIENE ABSOLUTAMENTE NADA QUE LA HAGA RECONOCIBLE COMO RESIDENT EVIL.
Es que el nombre está puesto como si fuera una etiqueta. Y eso, sinceramente, me parece incomprensible.
Pero hay otra cosa que me preocupa todavía más: el precedente que puede sentar. Porque si aceptamos que una película puede utilizar el nombre de Resident Evil, sus derechos y toda la maquinaria comercial asociada a la franquicia sin incorporar prácticamente ningún elemento reconocible de los videojuegos, mañana podemos encontrarnos con una película que se llame Resident Evil 2, Resident Evil: Whatever o Resident Evil: El retorno de la madre que parió a Umbrella y que no tenga absolutamente nada que ver con aquello que se supone que está adaptando.
Y entonces ya hemos llegado al maravilloso punto en el que comprar los derechos de una franquicia consiste simplemente en ponerle el nombre a una película que ya tenías escrita.
Y aquí muchos vais a pensar lo de costumbre:
"Me da igual porque no conozco la obra original."
Sí, entiendo perfectamente esa postura. De hecho, hasta hace unos años yo mismo pensaba algo parecido.
Pero cada vez estoy más en desacuerdo con ella.
Y no porque crea que haya que ser un fanático de la obra original y exigir que cada fotograma sea idéntico al material de partida. Ni muchísimo menos. Una adaptación puede cambiar personajes, acontecimientos, tono, estructura e incluso inventarse cosas completamente nuevas.
El problema es otro.
¿Qué sentido tiene adaptar una obra si no tienes el menor interés en conservar aquello que la hace reconocible?
Y esto ya no tiene que ver únicamente con Resident Evil. Es una cuestión que aplicaría a cualquier adaptación.
Para mí, una adaptación respetuosa no es necesariamente aquella que copia la obra original. Es aquella que, incluso cuando introduce cambios importantes, entiende qué está adaptando. Puedes tomarte libertades. Puedes reinterpretar personajes. Puedes modificar la historia. Puedes eliminar elementos. Puedes añadir otros nuevos.
Pero tiene que existir algún vínculo entre la obra original y aquello que estás presentando.
Hay muchas maneras de hacer una adaptación sin ser completamente fiel y, aun así, demostrar respeto por el material de partida.
Lo que tenemos aquí, en cambio, se acerca peligrosamente a una anti-adaptación.
Es como si alguien hiciera una película de Alien sin un solo xenomorfo. O una de Predator sin un solo Yautja. Y no, Prometheus no cuenta, porque aquella película se llamaba Prometheus.
A muchos os molestó lo que ocurrió con Predator: Badlands. Y lo puedo entender perfectamente.
Pero ahora puedo responderos una cosa: Al menos aquella película tenía claro qué franquicia estaba adaptando.
Y ahí está, precisamente, la diferencia.
Por lo tanto, si os gusta el tipo de cine que hace Zach Cregger, probablemente la disfrutéis. En caso contrario, directamente no os la recomendaría. Como película de este director, a mí me ha gustado en general. Y eso tiene todavía más mérito teniendo en cuenta que me la destripé muchos meses atrás, cuando apareció una descripción página por página de un supuesto guion filtrado. Pues bien, aquel guion era completamente real y, por lo visto, no había sufrido cambios significativos: prácticamente todo lo que se relataba allí es exactamente lo que vemos en pantalla.
Así que preparaos para una película con una dirección bastante notable, una atmósfera muy conseguida y un director que sabe perfectamente cuándo dejar que los silencios hagan su trabajo. También sabe cuándo meterte un buen sobresalto. En cuanto al humor, a mí me ha funcionado, aunque aquí ya entramos en terreno puramente subjetivo.
En definitiva, como película, me ha parecido bastante disfrutable. Pero tiene un problema.
QUE NO ES UNA ADAPTACIÓN.
Y no lo digo porque esperaba que Cregger hiciera un Resident Evil calcado a los videojuegos. Ni siquiera creo que una adaptación tenga que hacer eso. El problema es que se nota a kilómetros que Cregger ya tenía este guion escrito desde mucho antes y que originalmente era una historia de monstruos sin más. Cuando consiguió los derechos de la IP de Resident Evil, parece que la operación consistió básicamente en:
"Le cambio el nombre a la ciudad, hago que alguien diga Umbrella y ya tenemos una adaptación".
El propio Cregger ha dicho que quienes pensamos que su película tiene de Resident Evil poco más que el título estamos equivocados, y después de ver la pelicula me parece el equivocado es el. Precisamente por eso me parece necesario insistir: no hacía falta que convirtieras esto en una adaptación literal de ningún videojuego. Solo hacía falta que incorporases algunos elementos reconocibles de la franquicia. Tan difícil era meter alguna criatura conocida de los videojuegos?
Porque me parece perfectamente legítimo que quisieras inventarte tu propia amenaza biológica. El problema es que tu negativa a utilizar siquiera uno de los muchísimos monstruos que tiene la saga, resulta difícil de entender. Es que por no haber, no hay ni un puto logotipo de Umbrella Corporation en toda la película. Y sí, es verdad que la película tiene una estructura y un desarrollo propios de un videojuego survival horror. Pero eso no convierte automáticamente cualquier historia de terror con monstruos, exploración y supervivencia en Resident Evil.
El survival horror no es patrimonio exclusivo de esta franquicia; ya existían precedentes como Alone in the Dark.
Por tanto, hacer una película con esa estructura no significa que tengamos una adaptación reconocible de Resident Evil.
Y no, lo he dicho mil veces y lo vuelvo a repetir: no estoy diciendo que fuera necesario meter personajes conocidos de los videojuegos. Eso tampoco es lo que hace que una película se sienta como una adaptación de Resident Evil.
La primera película de Resident Evil, con todas sus virtudes y defectos, puede ser peor película que esta, pero al menos tenía una identidad que permitía reconocer de dónde venía. Y ni siquiera necesitó utilizar a un solo personaje de los videojuegos. Aquella película podía inventarse a Alice, crear su propia historia y hacer prácticamente lo que quisiera, pero seguía teniendo suficientes elementos reconocibles como para que supiéramos que estábamos viendo Resident Evil.
Aunque, eso sí, meter el logotipo de Umbrella hasta en un un anillo de compromiso fue absurdamente excesivo.
Y aquí está precisamente lo que más me jode.
Esta película de Cregger podia haber sido perfectamente compatible con la iconografía y las criaturas de los videojuegos. No había ningún motivo para que no pudiera utilizar determinados elementos de la saga sin cargarse su propia identidad. Podías mantener prácticamente toda la historia, conservar sus monstruos, su tono y su manera de hacer cine y, al mismo tiempo, introducir elementos que hicieran que esto se sintiera como Resident Evil.
Y me jode todavía más porque llevamos una racha de películas de Resident Evil que, salvando solo un poco la primera, han ido dando tumbos por ahí sin saber muy bien qué hacer con la franquicia, a pesar de ser adaptaciones reconocibles. Para una vez que tenemos una película que funciona realmente bien como película...VA Y NO TIENE ABSOLUTAMENTE NADA QUE LA HAGA RECONOCIBLE COMO RESIDENT EVIL.
Es que el nombre está puesto como si fuera una etiqueta. Y eso, sinceramente, me parece incomprensible.
Pero hay otra cosa que me preocupa todavía más: el precedente que puede sentar. Porque si aceptamos que una película puede utilizar el nombre de Resident Evil, sus derechos y toda la maquinaria comercial asociada a la franquicia sin incorporar prácticamente ningún elemento reconocible de los videojuegos, mañana podemos encontrarnos con una película que se llame Resident Evil 2, Resident Evil: Whatever o Resident Evil: El retorno de la madre que parió a Umbrella y que no tenga absolutamente nada que ver con aquello que se supone que está adaptando.
Y entonces ya hemos llegado al maravilloso punto en el que comprar los derechos de una franquicia consiste simplemente en ponerle el nombre a una película que ya tenías escrita.
Y aquí muchos vais a pensar lo de costumbre:
"Me da igual porque no conozco la obra original."
Sí, entiendo perfectamente esa postura. De hecho, hasta hace unos años yo mismo pensaba algo parecido.
Pero cada vez estoy más en desacuerdo con ella.
Y no porque crea que haya que ser un fanático de la obra original y exigir que cada fotograma sea idéntico al material de partida. Ni muchísimo menos. Una adaptación puede cambiar personajes, acontecimientos, tono, estructura e incluso inventarse cosas completamente nuevas.
El problema es otro.
¿Qué sentido tiene adaptar una obra si no tienes el menor interés en conservar aquello que la hace reconocible?
Y esto ya no tiene que ver únicamente con Resident Evil. Es una cuestión que aplicaría a cualquier adaptación.
Para mí, una adaptación respetuosa no es necesariamente aquella que copia la obra original. Es aquella que, incluso cuando introduce cambios importantes, entiende qué está adaptando. Puedes tomarte libertades. Puedes reinterpretar personajes. Puedes modificar la historia. Puedes eliminar elementos. Puedes añadir otros nuevos.
Pero tiene que existir algún vínculo entre la obra original y aquello que estás presentando.
Hay muchas maneras de hacer una adaptación sin ser completamente fiel y, aun así, demostrar respeto por el material de partida.
Lo que tenemos aquí, en cambio, se acerca peligrosamente a una anti-adaptación.
Es como si alguien hiciera una película de Alien sin un solo xenomorfo. O una de Predator sin un solo Yautja. Y no, Prometheus no cuenta, porque aquella película se llamaba Prometheus.
A muchos os molestó lo que ocurrió con Predator: Badlands. Y lo puedo entender perfectamente.
Pero ahora puedo responderos una cosa: Al menos aquella película tenía claro qué franquicia estaba adaptando.
Y ahí está, precisamente, la diferencia.

