Estamos ante un anime al que perfectamente podría haberle dedicado una breve mención en el hilo de "animes del montón", pero me niego en redondo a hacerlo. En primer lugar porque apenas existen animes Yuri y, cuando aparece uno que logra destacar por encima de la media, considero que merece cierta visibilidad. Aunque solo sea para que algunos descubráis que estas obras existen.
El Yuri es un genero en general muy denostado en Japon, incluso el Yaoi o Shonen Ai ha tenido una evolucion y mejor tratamiento, notese que para mas inri existe una diferenciación entre lo que es el genero que es romance entre hombres (Shonen Ai) y el que es mas adulto y tiene hasta escenas sexuales mas explicitas (Yaoi). El romance entre hombres ha evolucionado con el paso de los años hasta diversificarse en multitud de subgéneros, tonos y enfoques distintos, por otro lado el Yuri sigue siendo un terreno mucho más limitado.
Por supuesto existen excepciones, pero la inmensa mayoría de las obras suelen moverse entre la comedia romántica, el drama escolar y el llamado "subtexto Yuri": historias donde dos chicas parecen estar a un paso de enamorarse, donde todo apunta en una dirección muy concreta, pero donde los autores se las arreglan para que nunca ocurra nada definitivo. Todo queda en insinuaciones, miradas cómplices y momentos ambiguos que permiten al espectador interpretar lo que quiera.
En mi opinion estos casos ya hace tiempo que deberían dejar de existir, pero parece ser que a los japoneses le encantan jugar con insinuaciones...que encima pueden romperse en cuanto metes un salto temporal y te ponen a sus respectivas protagonistas casadas con unos tipos que ni siquiera llegamos a conocer.
No sabría decir porque este genero esta tan maltratado en Japón, pero tengo sospechas de cuales podrían ser las causas. En Japon, a las mujeres les gustan mas los romances entre tipos afeminados que que los romances entre mujeres...y que pasa con las japonesas que son lesbianas?, diréis...veréis, resulta que estas en su mayoría no salen del armario hasta que no se independizan totalmente, porque Japón tiene una sociedad muy patriarcal en donde se suele ver a las mujeres como las que por inercia terminaran casándose y formaran una familia. En la actualidad no se como estará el tema, pero desde hace años, si los padres se enteran de que su hija resulta ser lesbiana, para ellos supone algo terrible, porque asumen que su hija jamas les va a dar nietos. De este tipo de detalles curiosamente me entere por alguna que otra historia corta Yuri que tocaba estos temas sociales. Como dije no puedo dar números, pero se de buena tinta que los japoneses son muy poco dados a aceptar los cambios y posiblemente esta forma de ver a los homosexuales y concretamente a las lesbianas, posiblemente no haya cambiado mucho.
De hecho, os puedo decir que en todos estos años que estuve viendo mangas o animes Yuris, curiosamente todos suelen tener un denominador común, sus protagonistas aun están en el instituto. Con esto se persigue dar a entender una cosa muy extendida en Japón: "el lesbianismo es solo una fase". Por supuesto que también existen mangas o algún anime donde podemos ver a mujeres hechas y derechas, que son claramente lesbianas y que hace años que están trabajando y no estudian, pero estos casos son muy puntuales.
Otra cosa que se solía dar mucho en el Yuri de antes, es que eran puros dramones en donde sus personajes solían tener destinos realmente tristes o hasta crueles. Aunque con los años esto por suerte cambio bastante. Lo que perduro mucho y a día de hoy es incluso motivo de parodia, son ciertos estereotipos, en donde por ejemplo teníamos a la típica pareja en donde una de ellas era "la mas varonil" (acordaros de Sailor Moon), ya no digamos de aquellos casos en donde la protagonista se enamoraba de la tipica "doña perfecta" que solía tener cabellos largos y oscuros.
Por suerte, Kamiina Botan demuestra que existe una alternativa. Estamos ante una comedia romántica Yuri, pero también ante una obra que entiende perfectamente cómo construir una relación afectiva sin necesidad de recurrir constantemente a las ambigüedades ni a las declaraciones grandilocuentes. En donde tenemos a unas universitarias de tomo y lomo, que dejan claro que lo suyo no es una fase y son algo mas que estereotipos con patas.
Estamos ante otro "recuentos de la vida con bastante romance y comedia de por medio" y como dato curioso, las bebidas alcohólicas suelen tener bastante relevancia. La historia sigue a Kamiina, una universitaria que desarrolla cierta afición por las bebidas alcohólicas gracias a su jefa. La gracia está en que, cada vez que le entra el puntillo, se vuelve mucho más directa, atrevida y espontánea de lo habitual. Esto provoca que su jefa termine completamente descolocada ante algunas de sus actitudes.
Al principio no tenemos claro hasta qué punto esos comportamientos son fruto del alcohol o si, por el contrario, Kamiina lleva tiempo sintiendo algo más profundo. Evidentemente, la serie juega con esa incertidumbre y nos invita a seguir viendo episodios para descubrir hacia dónde evoluciona la relación.
Lo que más me ha gustado de Kamiina Botan es la forma tan elegante con la que desarrolla su romance. Cuando uno piensa en una historia de amor, lo habitual es imaginar grandes declaraciones, confesiones dramáticas o besos apasionados que dejan claro que la pareja ya está formada. Aquí, en cambio, todo se construye a través de pequeños gestos, momentos compartidos y una complicidad cada vez más evidente.
No soy especialmente fan del romance en general, así que no sabría decir cuál es la mejor declaración de amor que he visto en cine o televisión. Pero sí puedo afirmar que Kamiina Botan contiene uno de los momentos románticos más bonitos que he visto en un anime en mucho tiempo. Y eso, evidentemente, es una valoración completamente subjetiva, pero me da igual.
Junto a las protagonistas encontramos además a un reparto formado por varias universitarias que comparten residencia y que aportan buena parte de los momentos cómicos de la serie. Es cierto que la concentración de lesbianas es tan elevada que resulta poco creíble si nos ponemos quisquillosos, pero sinceramente da bastante igual. Las dinámicas entre ellas funcionan tan bien que uno termina aceptando la premisa sin darle demasiadas vueltas.
A nivel técnico conviene moderar las expectativas. Hay algunos episodios donde se nota claramente que el presupuesto era limitado, con una animación muy básica y ciertos momentos que parecen más cercanos a bocetos animados que a una producción terminada. Sin embargo, cuando el estudio decide esforzarse un poco más, el resultado cumple sobradamente para el tipo de serie que pretende ser.
Conclusion, Kamiina Botan es uno de esos animes ideales para desconectar durante un rato, pasar un buen momento y salir con una sonrisa en la cara. Puede que no revolucione el género, pero sí demuestra que todavía se pueden contar historias románticas entre chicas con sensibilidad, naturalidad y bastante más sutileza de la que estamos acostumbrados a ver.


Porque el anime este lo conozco de vídeos que me han saltado del YouTube, y si muy cuqui todo pero si no salen tirándose de los tobillos paso que yo ya soy muy cerdo.