10-05-2026, 07:54 AM
Veinte años después de trabajar en la revista de moda dirigida con mano de hierro por Miranda Priestley (Meryl Streep), la ahora reputada periodista Andy Sachs (Anne Hathaway), vuelve a las oficinas como editora de reportajes y para solucionar un escándalo que afecta a la revista.
El diablo viste de Prada fue una comedia que lo petó hará cosa de 20 años gracias a un reparto entregado a la causa (una Meryl Streep odiosa, una Anne Hathaway hiperactiva y sufridora, una incipiente Emily Blunt, y un Stanley Tucci haciendo lo que mejor sabe hacer, que es robar escenas sin ningún tipo de vergüenza), un ritmo que no para durante todo el metraje, mucha ropa colorida, buena banda sonora, y un tono que quería aparentar ser ácido y mordiente pero que se quedaba en bastante amable y blandito. Me la vi por primera vez la semana pasada para ponerme al día y, bueno está bien pero no me mató.
Ahora, dos décadas después se estrena una secuela que creo que nadie pidió ni nadie esperaba, pero que de momento le está yendo bastante bien en taquilla. ¿Qué me ha parecido? Pues bastante regulera. Se apoya muchísimo en la primera película haciendo multitud de referencias: Miranda no acordándose del nombre de Andy, lo de "un millón de mujeres matarían por este puesto", Nigel prestando ropa a la protagonista, un evento en el extranjero que es el clímax del film (antes París, ahora Milán), multitud de cameos del mundillo de la moda ... Pero si la anterior ya era una comedia amable, ésta está muy muy aguada en comparación.
El reparto tira de oficio: Hathaway sigue simpática e hiperactiva, pero sorprendentemente ingenua para ser una premiada periodista, y su historia de amor no la notaríamos si la quitasen del metraje (en la primera película era un síntoma de cómo le estaba afectando negativamente el trabajo, y el personaje del novio casi era el que mejor me caía del film. Ahora, el nuevo interés amoroso es como un añadido de pegote). Streep sigue ahí, pero es un personaje mucho más desdibujado. Antes mordía con mala leche, pero ahora parece que lleve dentadura postiza. El personaje de Blunt podía haberlo interpretado otra actriz perfectamente, o eliminarlo casi por completo, por lo que hace (además, ¿qué se ha hecho la actriz en la cara?). Sólo Stanley Tucci mantiene el nivel, robando toda escena en la que sale con cada mirada de reojo y media sonrisa. Se añaden también nombres de peso como Lucy Liu (¿ha hecho un pacto con Satanás?) o Kenneth Brannagh, pero salen francamente poquito.
Del argumento ... los guionistas pasan de puntillas por todos los temas que podrían ser interesantes, como la desaparición del periodismo de raza en sustitución de las redes sociales, los juegos de poder por el control de la revista, o una crítica de ese mundo tan fútil como el de la moda, pero todo se queda a medio gas. Mucha ropa, mucho lujo, mucho cameo, pero todo es tan superficial como una capa de betún.
En resumen, una película que no aburre pero podría haber dado MUCHO más de sí, si se hubieran esforzado un poco en hacer una película original y no una fotocopia desdibujada de la obra estrenada hace veinte años.
El diablo viste de Prada fue una comedia que lo petó hará cosa de 20 años gracias a un reparto entregado a la causa (una Meryl Streep odiosa, una Anne Hathaway hiperactiva y sufridora, una incipiente Emily Blunt, y un Stanley Tucci haciendo lo que mejor sabe hacer, que es robar escenas sin ningún tipo de vergüenza), un ritmo que no para durante todo el metraje, mucha ropa colorida, buena banda sonora, y un tono que quería aparentar ser ácido y mordiente pero que se quedaba en bastante amable y blandito. Me la vi por primera vez la semana pasada para ponerme al día y, bueno está bien pero no me mató.
Ahora, dos décadas después se estrena una secuela que creo que nadie pidió ni nadie esperaba, pero que de momento le está yendo bastante bien en taquilla. ¿Qué me ha parecido? Pues bastante regulera. Se apoya muchísimo en la primera película haciendo multitud de referencias: Miranda no acordándose del nombre de Andy, lo de "un millón de mujeres matarían por este puesto", Nigel prestando ropa a la protagonista, un evento en el extranjero que es el clímax del film (antes París, ahora Milán), multitud de cameos del mundillo de la moda ... Pero si la anterior ya era una comedia amable, ésta está muy muy aguada en comparación.
El reparto tira de oficio: Hathaway sigue simpática e hiperactiva, pero sorprendentemente ingenua para ser una premiada periodista, y su historia de amor no la notaríamos si la quitasen del metraje (en la primera película era un síntoma de cómo le estaba afectando negativamente el trabajo, y el personaje del novio casi era el que mejor me caía del film. Ahora, el nuevo interés amoroso es como un añadido de pegote). Streep sigue ahí, pero es un personaje mucho más desdibujado. Antes mordía con mala leche, pero ahora parece que lleve dentadura postiza. El personaje de Blunt podía haberlo interpretado otra actriz perfectamente, o eliminarlo casi por completo, por lo que hace (además, ¿qué se ha hecho la actriz en la cara?). Sólo Stanley Tucci mantiene el nivel, robando toda escena en la que sale con cada mirada de reojo y media sonrisa. Se añaden también nombres de peso como Lucy Liu (¿ha hecho un pacto con Satanás?) o Kenneth Brannagh, pero salen francamente poquito.
Del argumento ... los guionistas pasan de puntillas por todos los temas que podrían ser interesantes, como la desaparición del periodismo de raza en sustitución de las redes sociales, los juegos de poder por el control de la revista, o una crítica de ese mundo tan fútil como el de la moda, pero todo se queda a medio gas. Mucha ropa, mucho lujo, mucho cameo, pero todo es tan superficial como una capa de betún.
En resumen, una película que no aburre pero podría haber dado MUCHO más de sí, si se hubieran esforzado un poco en hacer una película original y no una fotocopia desdibujada de la obra estrenada hace veinte años.
Ilumínanos, oh Cohen el bárbaro, ¿qué es lo mejor de la vida?
-Buenoz dientez, zopa caliente y papel higiénico zuave.
-Buenoz dientez, zopa caliente y papel higiénico zuave.

