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El diablo sigue vistiendo de Prada
#1
Veinte años después de trabajar en la revista de moda dirigida con mano de hierro por Miranda Priestley (Meryl Streep), la ahora reputada periodista Andy Sachs (Anne Hathaway), vuelve a las oficinas como editora de reportajes y para solucionar un escándalo que afecta a la revista.

El diablo viste de Prada fue una comedia que lo petó hará cosa de 20 años gracias a un reparto entregado a la causa (una Meryl Streep odiosa, una Anne Hathaway hiperactiva y sufridora, una incipiente Emily Blunt, y un Stanley Tucci haciendo lo que mejor sabe hacer, que es robar escenas sin ningún tipo de vergüenza), un ritmo que no para durante todo el metraje, mucha ropa colorida, buena banda sonora, y un tono que quería aparentar ser ácido y mordiente pero que se quedaba en bastante amable y blandito. Me la vi por primera vez la semana pasada para ponerme al día y, bueno está bien pero no me mató.

Ahora, dos décadas después se estrena una secuela que creo que nadie pidió ni nadie esperaba, pero que de momento le está yendo bastante bien en taquilla. ¿Qué me ha parecido? Pues bastante regulera. Se apoya muchísimo en la primera película haciendo multitud de referencias: Miranda no acordándose del nombre de Andy, lo de "un millón de mujeres matarían por este puesto", Nigel prestando ropa a la protagonista, un evento en el extranjero que es el clímax del film (antes París, ahora Milán), multitud de cameos del mundillo de la moda ... Pero si la anterior ya era una comedia amable, ésta está muy muy aguada en comparación.

El reparto tira de oficio: Hathaway sigue simpática e hiperactiva, pero sorprendentemente ingenua para ser una premiada periodista, y su historia de amor no la notaríamos si la quitasen del metraje (en la primera película era un síntoma de cómo le estaba afectando negativamente el trabajo, y el personaje del novio casi era el que mejor me caía del film. Ahora, el nuevo interés amoroso es como un añadido de pegote). Streep sigue ahí, pero es un personaje mucho más desdibujado. Antes mordía con mala leche, pero ahora parece que lleve dentadura postiza. El personaje de Blunt podía haberlo interpretado otra actriz perfectamente, o eliminarlo casi por completo, por lo que hace (además, ¿qué se ha hecho la actriz en la cara?). Sólo Stanley Tucci mantiene el nivel, robando toda escena en la que sale con cada mirada de reojo y media sonrisa. Se añaden también nombres de peso como Lucy Liu (¿ha hecho un pacto con Satanás?) o Kenneth Brannagh, pero salen francamente poquito. 

Del argumento ... los guionistas pasan de puntillas por todos los temas que podrían ser interesantes, como la desaparición del periodismo de raza en sustitución de las redes sociales, los juegos de poder por el control de la revista, o una crítica de ese mundo tan fútil como el de la moda, pero todo se queda a medio gas. Mucha ropa, mucho lujo, mucho cameo, pero todo es tan superficial como una capa de betún.

En resumen, una película que no aburre pero podría haber dado MUCHO más de sí, si se hubieran esforzado un poco en hacer una película original y no una fotocopia desdibujada de la obra estrenada hace veinte años.
Ilumínanos, oh Cohen el bárbaro, ¿qué es lo mejor de la vida?

-Buenoz dientez, zopa caliente y papel higiénico zuave.
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#2
    Vista ayer y la verdad es que "El diablo viste de Prada 2" tienen un/a defecto/ virtud que para algunas personas puede ser todo lo contrario. Desarrollo algo esto: yo soy de los que vio la primera película hace 20 años con la que es mi actual pareja y por entonces amiga a secas. Aparte del evidente vínculo sentimental que tengo con el film original también he de decir que por sí misma me había gustado mucho por dos razones: fue la última vez que tuve la sensación de ver una película elegante del Hollywood a la antigua usanza en el siglo XXI, quiero decir: no me resultaría llamativa la presencia de una Audrey Hepburn comiendo un cruasán enfrente del escaparate de Tiffany´s en cualquier momento del largometraje. La otra razón es que la película tenía cierta chicha reconcentrada en la Miranda Priestley interpretada por Meryl Streep, la cual bajo su aspecto de marimandona, borde, cínica y frívola escondía una inteligencia y una sensibilidad para entender hasta los mínimos entresijos de su negocio y de la psicología de las personas que la rodean, facilitando así su supervivencia en un mundo ultra-competitivo.
    En esta secuela la idea de inicio no es mala: a pesar de que la señora Priestley ha guiado durante décadas su prestigiosa revista de moda no está preparada para enfrentarse a un mundo dominado por los recortes presupuestarios por la crisis, la llegada los nuevos ricos tecnológicos y sobre todo a la inmediatez de la nuevas tecnologías de la información encarnadas en clickbait, fake news y similares. Ya digo, el punto de partida tiene su interés y se podría desarrollar para realizar una narración apasionante pero los propios responsables renuncian a esta posibilidad.
    Y aquí vemos (como muy bien señala @Javi Berdey) como el cuarteto protagonista (con la excepción del personaje encarnado por Emily Blunt que no realiza exactamente lo mismo porque es el único que ha progresado algo laboralmente hablando) repite las mismas dinámicas que su predecesora prácticamente punto por punto. Esto se traduce en te que sabes casi al dedillo como se va a desarrollar y acabar el film si viste "El diablo viste de Prada" original y que algunos personajes nuevos que aparecen son absolutamente intrascendentes (haced la prueba: probar a borrar varios personajes y vereis que la historia no varía lo más mínimo).
    Eso sí, el reparto está entregado, hay glamour a espuertas, toneladas de cameos de famos@s de la moda....pero la historia le gustará a los que quieren más de lo mismo sin nada más. Continuísta es decir poco.

P.D:
 
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