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El Incidente Darwin
#1


Algo que echo mucho de menos del anime actual son aquellas historias de ciencia ficción puras y duras que se hacían antes. No me refiero a los típicos animes de mechas o batallas espaciales, mucho más centrados en la acción, sino a esa ciencia ficción que de verdad se toma en serio la ciencia y sus implicaciones éticas, morales o sociopolíticas. Animes del palo de Ghost in the Shell, Kurau Phantom Memory, Planetes o Kaiba. Todos ellos, pese a tratar temas distintos, tenían algo en común: querían que el espectador fuese partícipe.

Obviamente, no hablamos de un debate explícito, sino de un tipo de ciencia ficción que lanza preguntas sin resolverlas, dejando que sea el espectador quien reflexione por su cuenta. Y, sin duda, es de esas series que, si te animas a comentarlas con otros que también las hayan visto, pueden dar lugar a debates muy serios e interesantes.

La serie que nos ocupa aquí se siente como una de esas obras de ciencia ficción que hacía años que no veía. El Incidente Darwin plantea cómo, por ciertas circunstancias, la humanidad entera descubre la existencia de Charlie, un híbrido entre humano y chimpancé, un “humance”. La mera existencia de este personaje tan peculiar genera una enorme controversia dentro de la comunidad científica, en la sociedad e incluso en la esfera política. A lo largo de la serie se abordan temas como la polarización constante de nuestra sociedad, el terrorismo o cuestiones relacionadas con los derechos de las personas y los animales.

En medio de todo esto está Charlie, un personaje altamente cualificado tanto a nivel físico como intelectual, pero que, debido a su propia naturaleza, presenta una forma de ser que podría considerarse cercana al espectro autista. Sin embargo, al no ser humano en el sentido estricto, quizá lo más acertado sea decir que observa al ser humano con cierta distancia. Aunque nada más lejos de la realidad: Charlie, en el fondo, siente una profunda fascinación por nosotros. Actúa como una especie de observador imparcial, casi neutral, que analiza nuestras virtudes y contradicciones sin dejarse arrastrar del todo por ellas.

Charlie representa a la perfección lo que busca El Incidente Darwin: exponer las virtudes y los defectos del ser humano sin caer en la crítica fácil. No pretende sermonear, sino funcionar como un espejo que refleja cómo somos en realidad. Y, claro, a veces lo que vemos en ese reflejo no nos gusta.

A nivel audiovisual, la serie cumple sin más, destacando por un diseño que por momentos recuerda al de Naoki Urasawa (Monster, 20th Century Boys, Pluto, etc.). Además, y por una vez, estamos ante un anime que no transcurre en Japón y cuyos personajes principales tampoco son japoneses. 

Al igual que en Monster, aquí tampoco encontramos los típicos momentos de humor caricaturesco y exagerado que abundan en otros animes o mangas. El Incidente Darwin es, con todas las de la ley, una serie de ciencia ficción que se toma su propuesta muy en serio e invita a quien la vea a reflexionar sobre los temas que plantea. La única pega es que se trata de una adaptación de un manga que aún sigue publicándose, así que está por ver si llegará a adaptarse por completo al formato anime.
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