Como mencione, iba a aprovechar este hilo para reseñar las anteriores series que han ido saliendo basadas en el manga
Ghost in the Shell de Masamune Shirow. Y, cómo no, era inevitable empezar por:
Ghost in the Shell: Stand Alone Complex
A estas alturas no hace falta explicar lo que supuso para la ciencia ficción y el cyberpunk la película de Mamoru Oshii del 95: obra maestra, influencia omnipresente y referencia obligatoria incluso para gente que luego no ha vuelto a tocar el género. Hasta aquí, todos de acuerdo (y el que no lo este ya sabe donde tiene la puerta!). Ahora bien, esta versión televisiva conocida como
Stand Alone Complex quizá no alcance ese pedestal, pero sería injusto referirse a esta como como simplemente “la serie de la peli”. No le faltó ambición, ni ideas, ni personalidad, y hoy sigue siendo, como mínimo, una de las mejores series de ciencia ficción que ha dado el anime.
A diferencia de la película del 95 —un thriller de ciencia ficción denso, pausado y con más silencios incómodos que cuando alguien dice "esto es tan fácil como parir"...justo en la planta de maternidad—, la serie opta por un enfoque más político, policial y social. La filosofía sigue ahí, pero ya no te la estampan en la cara cada cinco minutos. Ahora toca hablar de estados, terrorismo, manipulación mediática y sistemas de poder. Argumentalmente, además,
Stand Alone Complex no se limita a rehacer lo ya conocido: propone una historia nueva casi desde cero. Mientras que la película adaptaba de forma bastante directa el arco principal del manga, aquí se toman ideas sueltas del manga y se construye algo propio, con tramas y episodios que no estaban en ninguna parte.
El formato episódico le permitiría explorar conceptos que nunca tuvieron cabida en la película, como los Tachikoma —“mini tanques arácnidos” con IA compartida (llamados
fuchikoma en el manga)—, que acaban siendo, sin discusión, los personajes más adorables, carismáticos y probablemente más humanos de toda la serie, aunque por otro lado igualmente relevantes debido a sus altas cualidades tácticas y de apoyo para la seccion 9. También se aprovecharía para rescatar a varios secundarios del manga que Oshii se paso por los bajos porque...ciertamente no eran necesarios en su versión cinematográfica.
El propio término
Stand Alone Complex hace referencia a un fenómeno social dentro de la serie. Podría traducirse como “complejo independiente” o “autosuficiente”, y describe situaciones en las que individuos sin conexión aparente entre sí actúan de forma similar y organizada, como si existiera una mente común, cuando en realidad no hay ningún líder ni estructura central. Todo muy del siglo XXI, aunque se estrenase bastante antes de Twitter, X o como os de la gana llamarlo.
Esto se ejemplifica muy bien con la trama del Hombre Sonriente en la primera temporada y con los Once Individuales en la segunda, donde acciones y personas aparentemente inconexas parecen formar parte de un gran plan… hasta que descubres que no hay plan, solo caos bien organizado
Otra interpretación lo relaciona con un “complejo autosostenible”: muchas piezas aisladas que, al juntarse, forman algo mayor. Una idea que encaja bastante bien con la propia estructura de la serie, donde la suma de episodios autoconclusivos y trama principal da sentido al conjunto.
No es casualidad que la primera temporada se divida explícitamente entre episodios
Stand Alone (casos independientes) y episodios
Complex (trama central), reforzando de esa forma la idea que quiere transmitir el fondo.
En su momento, este anime fue uno de los más caros producidos para televisión, y se nota. La combinación de animación tradicional y CGI estaba tan bien integrada que incluso hoy sigue dejando en evidencia a producciones modernas con diez veces más presupuesto y la mitad de cuidado.
En la banda sonora tampoco se escatimó: contaron con Yoko Kanno (
Cowboy Bebop,
La visión de Escaflowne,
Arjuna y etc). Kanno trabajó estrechamente con el director de sonido para crear un contraste emocional con el mundo frío y tecnológico de la serie, introduciendo elementos humanos, espirituales y texturas sonoras muy alejadas del típico “tecno futurista” que cabría esperar en un anime cyberpunk.
Y sí, algunos temas están cantados en idiomas completamente inventados, porque Yoko Kanno puede y porque queda de lujo.
En cuanto a Motoko Kusanagi, aquí mantiene la seriedad que la caracterizaba en la película del 95, pero se la presenta más cercana, más humana y, de vez en cuando, incluso con sentido del humor. Lo justo para recordar que no es solo una máquina filosófica con cuerpo femenino.
El famoso trío lésbico del manga en un yate virtual aqui brilla por su ausencia (para algunos una perdida irreparable), en cambio sí se deja claro que Motoko tiene amantes femeninas, estableciendo sin rodeos que es bisexual. La diferencia es que aquí no se queda en simple fanservice: se utiliza para reforzar la idea de que Motoko, al haber usado un cuerpo artificial desde muy joven, concibe el cuerpo como un mero cascarón intercambiable. El género, por tanto, le resulta bastante irrelevante. Filosofía aplicada, no solo pose.
A lo largo de la serie también hay insinuaciones de que la relación entre Motoko y Batou podría ir más allá del compañerismo. Personalmente, siempre me parecieron guiños para fans con imaginación, sin intención real de llegar a ningún sitio. Algo parecido ocurre en un episodio de la segunda temporada donde se sugiere, muy por encima, que Motoko podría mantener relaciones sexuales incluso con menores. Evidentemente, eso no ocurre, pero “igual se les fue un poco "la mano"”...estos japoneses y sus fetiches. Pero oyes, que luego se agradece porque hay gente con ganas de reírse hasta de cosas como esta:
[/url][url=https://rule34.us/index.php?r=posts/view&id=2902793]contexto rápido, el chaval le pregunta si con su cuerpo artificial puede tener sexo; Motoko responde: “¿Te interesa saberlo?”. El resto ya os lo podéis imaginar.
Stand Alone Complex contó con dos temporadas, un largometraje posterior y, ya muchos años después,
Stand Alone Complex 2045, un soft-reboot realizado íntegramente en CGI. Se echa de menos la animación 2D clásica, sí, pero en términos de acción y temas tratados resulta bastante sólida. Además, fue un regalo volver a escuchar a Atsuko Tanaka como Motoko Kusanagi junto al reparto original. Por desgracia, esta sería la última vez que la escuchariamos interpretando a la Mayor Kusanagi, ya que falleció en 2024.
En definitiva: si te gusta la ciencia ficción, te gusta el cyberpunk y aún no has visto
Ghost in the Shell: Stand Alone Complex, la pregunta es bastante sencilla: qué demonios haces aquí en lugar de ponértela ya?! Y si la película de Oshii nunca terminó de convencerte, dale igualmente una oportunidad a la serie: va por otros caminos y es muy probable que la disfrutes mucho más.