![[Imagen: anatomia_de_un_instante-122205180-large.jpg]](https://pics.filmaffinity.com/anatomia_de_un_instante-122205180-large.jpg)
Odio la política, odio a los políticos y odio a todo lo que se relaciona con ella y con ellos pero me encanta que me engañen y me hagan disfrutar con una buena historia por eso durante las casi 4 horas de esta miniserie estoy enganchadísimo a este acercamiento al frustrado Golpe de Estado del 23-F narrado por nada más y nada menos que por el gran Alberto Rodríguez partiendo de un libro de Javier Cercas.
Cada capítulo es un retrato de los 3 protagonistas más importantes del mismo, los únicos que mantuvieron la compostura cuando Tejero entró dando tiros: el Presidente Adolfo Suárez, su mano derecha el ex falangista Gutiérrez Mellado y el líder del PCE Santiago Carrillo. El cuarto es la resolución frustrada del Golpe y el posterior juicio a los implicados. Se ven de un tirón y con la boca abierta gracias al talento narrativo de un Rodríguez que puede presumir, junto a Sorogoyen, de ser el mejor director de cine nacional de los últimos 20 años con diferencia.
La miniserie es un alarde de virtuosismo narrativo y técnico espectacular, sigue el estilo trepidante de otras ficciones de Rodríguez que va desgranando poco a poco las motivaciones y las consecuencias que llevaron a uno de los momentos más infames de nuestra historia y a ese estilo "scorsesiano" habitual del sevillano se añade una voz en off (de Raúl Arévalo) con bastantes apuntes corrosivos que he agradecido todo el tiempo.
Y ahora viene lo bueno. ¿Pero cuánto hay de verídico y cuánto de ficción en la historia que se nos muestra? Por lo visto y leyendo los comentarios por las redes la miniserie está cabreando a muchos reparte carnets y analistas políticos por lo poco que se ciñen los hechos a la realidad o la deriva de los mismos hacia un bando. Que se jodan y se aprendan el significado de la palabra "ficción", a mí todo esto me la suda, no estoy aquí para hacer juicios morales ni políticos ni mucho menos históricos, es un tema que no me interesa. ¿Fue Adolfo Suárez tan trepa a la vez que tan cercano con los suyos? ¿Y Gutiérrez Mellado un mártir del sector militar más radicalizado? ¿Organizó realmente Carrillo los asesinatos de Paracuellos? Ni puta idea amigo, sólo sé que la escena de Suárez bailando el "Me olvidé de vivir" de Julio Iglesias con Mellado y sus respectivas esposas queda cinematográficamente de lujo como metáfora de los tiempos del resplandor en la hierba. Y es admirable la capacidad de supervivencia de ese ser humano ejemplar llamado Gutierrez Mellado en su odisea contra todo y contra todos o la inteligencia zorruna en la habilidad negociadora del perro viejo Carrillo. Repito, así nos lo muestra la ficción y así me lo creo.
Ya podemos hablar de los actores, la larga tradición española de contener a los mejores intérpretes secundarios del mundo sigue imbatible. En este caso, a los monumentales protagonistas Eduard Fernández y Manolo Solo y a los secundarios solventes habituales de las ficciones nacionales (Miki Esparbé, David Lorente, Pedro Casablanc, Luis Bermejo, Tomás del Estal...) se suma un irreconocible Álvaro Morte componiendo un Suárez muy complejo y lleno de matices a la vez que humano y cercano. BRAVO.
Así sí, joder y sin necesidad de vampiros con VIH.

