05-11-2025, 03:47 AM
Qué raro, juraría que ya se había abierto un hilo para reseñar esta antología de historias animadas inspiradas en el universo de Star Wars, veo que solo se ha mencionado en la sección de noticias. Visto lo visto, abro hilo aprovechando que ya he terminado la tercera temporada.
Si no me falla la memoria, la primera temporada estaba compuesta exclusivamente por estudios de animación japoneses —aunque quizá alguno también fuese coreano—. Quitando el primer corto, de estilo muy Kurosawa y protagonizado por un Sith justiciero, y The Village Bride, con esa fascinante melodía compuesta por Robert Pekin, fue una temporada que no terminó de convencerme.
Algunos episodios destacaban por su animación, pero aprovechando que no estaban obligados a seguir ningún canon ni cronología de Star Wars, muchos se tomaban licencias excesivas. El de Studio Trigger, por ejemplo, era básicamente una excusa para meter acción sin más. Luego hubo otro que me gustó mucho visualmente, pero se sacaron de la manga la idea de que los sables láser cambiaban de color según si eras Jedi o Sith; como ya comenté en el hilo de noticias, esa ocurrencia mataba cualquier suspense. También había otro protagonizado por un robot al estilo Megaman que quería ser Jedi... un Jedi robótico. En fin, idas de olla que no me terminaban de convencer.
Y eso que no soy especialmente fan de Star Wars, pero soy de la opinión de que, aunque no estés obligado a seguir el canon, al menos deberías respetar las reglas internas del universo. Que no haya un canon estricto no te da carta blanca para hacer lo que te dé la gana: no puedes hacer que un droide use la Fuerza, porque eso simplemente no funciona así. La Fuerza solo la usan los seres vivos. Punto.
La segunda temporada me pareció mucho mejor en ese sentido, destacando sobre todo el primer y el segundo cortometraje. Este último, hecho por el estudio de La canción del mar y Wolfwalkers, ejemplificaba perfectamente lo que quiero decir: puedes inventarte nuevos mundos y personajes sin seguir ningún canon, pero respetando las bases del universo principal. En general, casi todos los cortos de esa temporada cumplieron bien con ese equilibrio.
Y llegamos, por fin, a la tercera —y de momento última— temporada. Temía lo peor al ver que volvían a ser solo estudios japoneses, pero parece que esta vez todos han optado por ser algo más comedidos en sus “pajas mentales”... salvo el último, que es el que menos me ha gustado. Algo que no me termina de convencer es que al menos tres cortometrajes son secuelas directas de otros vistos en la primera temporada, aunque reconozco que han sabido aportar cosas interesantes.
Curiosamente, me ha gustado volver a ver a la protagonista de The Village Bride. Igual que en la primera temporada, sus episodios no destacan por la acción, sino por intentar contar algo diferente. Lo que no me convence del todo es cómo la protagonista sale airosa de una pelea de una manera que no considero apropiada para un Jedi y, además, un tanto anticlimática. Por otra parte, aunque repite el mismo compositor, esta vez no nos ha regalado un tema vocal tan memorable y fastuoso como el de la primera temporada.
Otro corto que me ha gustado es uno con un tono más “apto para todos los públicos”, con un estilo de dibujo mucho más caricaturesco que me ha recordado a muchos animes juveniles de los años 80 y 90, una especie de Conan, el chico del futuro dentro del universo de Star Wars. Es de los pocos cortometrajes en los que no aparece ningún Jedi, algo que, sinceramente, se agradece.
El que más me ha sorprendido ha sido el de Trigger. A diferencia de la primera temporada, aquí nos ofrecen una historia mucho más “normal”. Si no fuera por el diseño de personajes, casi parecería que no es de ellos. Para algunos esto será algo negativo, pero yo agradezco que, por una vez, Trigger rebaje el nivel de sus exageraciones, que a veces rozan lo ridículo y dan más vergüenza que otra cosa.
Y por último está Black. Sí, visual y artísticamente es excelente, pero narrativamente... no tiene historia. Se intuye por dónde quiere ir: básicamente muestra los últimos días de vida de uno o varios soldados imperiales, una representación de cómo tu vida pasa ante tus ojos antes de morir, o al menos eso he interpretado. Es una especie de sueño febril, muy alucinógeno, puro LSD pero en Star Wars. No me ha convencido, porque esperaba una historia contada en pocos minutos, no un ensayo visual propio de artistas surrealistas. Una pena, porque por una vez los protagonistas eran soldados imperiales —bueno, dejando aparte Las guerras clon, que pertenecen a las precuelas—, y podrían habernos contado algo más convencional.
En fin, estas son mis impresiones de lo que ha de momento sobre Star War Vision, ya me direis el resto que os ha parecido hasta la fecha esta serie de antologias animadas de Star War.
Si no me falla la memoria, la primera temporada estaba compuesta exclusivamente por estudios de animación japoneses —aunque quizá alguno también fuese coreano—. Quitando el primer corto, de estilo muy Kurosawa y protagonizado por un Sith justiciero, y The Village Bride, con esa fascinante melodía compuesta por Robert Pekin, fue una temporada que no terminó de convencerme.
Algunos episodios destacaban por su animación, pero aprovechando que no estaban obligados a seguir ningún canon ni cronología de Star Wars, muchos se tomaban licencias excesivas. El de Studio Trigger, por ejemplo, era básicamente una excusa para meter acción sin más. Luego hubo otro que me gustó mucho visualmente, pero se sacaron de la manga la idea de que los sables láser cambiaban de color según si eras Jedi o Sith; como ya comenté en el hilo de noticias, esa ocurrencia mataba cualquier suspense. También había otro protagonizado por un robot al estilo Megaman que quería ser Jedi... un Jedi robótico. En fin, idas de olla que no me terminaban de convencer.
Y eso que no soy especialmente fan de Star Wars, pero soy de la opinión de que, aunque no estés obligado a seguir el canon, al menos deberías respetar las reglas internas del universo. Que no haya un canon estricto no te da carta blanca para hacer lo que te dé la gana: no puedes hacer que un droide use la Fuerza, porque eso simplemente no funciona así. La Fuerza solo la usan los seres vivos. Punto.
La segunda temporada me pareció mucho mejor en ese sentido, destacando sobre todo el primer y el segundo cortometraje. Este último, hecho por el estudio de La canción del mar y Wolfwalkers, ejemplificaba perfectamente lo que quiero decir: puedes inventarte nuevos mundos y personajes sin seguir ningún canon, pero respetando las bases del universo principal. En general, casi todos los cortos de esa temporada cumplieron bien con ese equilibrio.
Y llegamos, por fin, a la tercera —y de momento última— temporada. Temía lo peor al ver que volvían a ser solo estudios japoneses, pero parece que esta vez todos han optado por ser algo más comedidos en sus “pajas mentales”... salvo el último, que es el que menos me ha gustado. Algo que no me termina de convencer es que al menos tres cortometrajes son secuelas directas de otros vistos en la primera temporada, aunque reconozco que han sabido aportar cosas interesantes.
Curiosamente, me ha gustado volver a ver a la protagonista de The Village Bride. Igual que en la primera temporada, sus episodios no destacan por la acción, sino por intentar contar algo diferente. Lo que no me convence del todo es cómo la protagonista sale airosa de una pelea de una manera que no considero apropiada para un Jedi y, además, un tanto anticlimática. Por otra parte, aunque repite el mismo compositor, esta vez no nos ha regalado un tema vocal tan memorable y fastuoso como el de la primera temporada.
Otro corto que me ha gustado es uno con un tono más “apto para todos los públicos”, con un estilo de dibujo mucho más caricaturesco que me ha recordado a muchos animes juveniles de los años 80 y 90, una especie de Conan, el chico del futuro dentro del universo de Star Wars. Es de los pocos cortometrajes en los que no aparece ningún Jedi, algo que, sinceramente, se agradece.
El que más me ha sorprendido ha sido el de Trigger. A diferencia de la primera temporada, aquí nos ofrecen una historia mucho más “normal”. Si no fuera por el diseño de personajes, casi parecería que no es de ellos. Para algunos esto será algo negativo, pero yo agradezco que, por una vez, Trigger rebaje el nivel de sus exageraciones, que a veces rozan lo ridículo y dan más vergüenza que otra cosa.
Y por último está Black. Sí, visual y artísticamente es excelente, pero narrativamente... no tiene historia. Se intuye por dónde quiere ir: básicamente muestra los últimos días de vida de uno o varios soldados imperiales, una representación de cómo tu vida pasa ante tus ojos antes de morir, o al menos eso he interpretado. Es una especie de sueño febril, muy alucinógeno, puro LSD pero en Star Wars. No me ha convencido, porque esperaba una historia contada en pocos minutos, no un ensayo visual propio de artistas surrealistas. Una pena, porque por una vez los protagonistas eran soldados imperiales —bueno, dejando aparte Las guerras clon, que pertenecen a las precuelas—, y podrían habernos contado algo más convencional.
En fin, estas son mis impresiones de lo que ha de momento sobre Star War Vision, ya me direis el resto que os ha parecido hasta la fecha esta serie de antologias animadas de Star War.

