No tengo ganas de dedicarle mucho tiempo al onanismo literario, así que esto va a ir corto, seco y al pie.
Acabo de ver El abismo secreto, que es como al final han acabado titulando aquí a The Gorge; La garganta, más apropiadamente. La nueva película del director de El exorcismo de Emily Rose, Sinister, Doctor Extraño (la primera) o Teléfono negro, vaya. También hizo el remake de Ultimátum a la Tierra y Hellraiser V, pero no le vamos a echar a él toda la culpa de eso. Pobre hombre, joder.
A lo que voy. Que, en el caso de que no te acuerdes, esta es la de Anya Taylor-Joy y Miles Teller en plan francotiradores sobre un muro levantado a ambos lados de un abismo... del que surgen bichaaardooorls. O sea, que a alguien más que a @Raziel Monsalud y a un servidor le gustó la intrahistoria aquella de El amanecer de los muertos (2004), en la que dos personajes aislados sobre el mar de zombis entablaban una relación personal a través de notas en una pizarra, de azotea en azotea. La premisa inicial viene a ser un poco lo mismo, llevado al terreno de las parejas hetero y desarrollando más la relación.
Me lo he pasado de puta madre, tú.
Destaco dos rasgos que, para mí, han sido fundamentales.
1) Giros y ritmo. Ritmo y giros. Cuando parece que la cosa va a tirar por un sitio, pum, golpe de timón que te lleva hacia otro. Cuando amaga con estancarse, paf, levantamos la cosa, apretamos las nalgas, empujamos con la cadera y vamos con todo a puta muerte-te-te-te. No hay grandes sorpresas. No obstante, todo está muy ajustadito y muy bien medido, para que no te dé tiempo a aburrirte, mirar el móvil o llevarte las manos a la cabeza.
2) Al igual que Teléfono negro, llegas a pensar que, por venir de quien viene, te va a acabar dejando con mal cuerpo y/o ganas de cagarte en la vida, páramo de horrores, manantial de pesares.
Nope puto nope. Bien ahí y gracias por eso, Scott, majo. Para penas y jodiendas ya está la vida.
Otro argumento a favor: dura dos horas y muy poquito. Te arregla una tarde o una noche tonta, al tiempo que te deja con una sonrisilla, un gusanillo en el cuerpo, de lo más gustosos.
La primera media hora, te agarra por el misterio de toda la cosa. La segunda, por cómo esos dos empiezan a molarse y a tenerse ganas. A partir de ahí, viene un no parar de acción y lucha de dos contra el puto mundo. Una pareja de personajes que, no por hipercompetentes en lo suyo, que lo son, dejan de parecer humanos, vulnerables y cercanos, tanto ella como él. La dinámica me recordó, ojo a lo que voy a decir, a la de Hicks / Ripley, pero a lo mejor tiene que ver con que la Weaver hace un papelillo. O a lo mejor la Weaver hace un papelillo porque guiño-guiño, codazo-codazo, que también pudiera ser. Pero, vamos, que nada de übermensch o überfrauens a lo Fast & Furious "a mí no me hieren porque lo pone en mi contrato". Solo gente. A la que las hostias le hacen pupa. Y la pupa le hace llorar.
Vale, el personaje de la Joy no puede evitar molar, pero es que a ella, la actriz, la ninfa, el ser divino que lo encarna, le mana la molonidad por los poros. Ye lo que hay, fiu. Quién te manda. Si no te gusta, vete a ver Emilia Pérez o El brutalista, que al platu vendrás. En esta sale mil veces más guapa, buenorra y badass que en Furiosa. Yo ahí te lo dejo, para que le des un par de vueltas.
No diría que es un producto "rompedor por su originalidad". A fin de cuentas, estamos ante un cierto gazpacho de cosas. Está el tema de El amanecer de los muertos que ya he comentado, y está también el hecho de que la amenaza oficial de la peli te puede recordar (mucho) a cierta serie basada en cierto videojuego que está a punto de estrenar su segunda temporada, la cual pondrá de muy mala hostia a un montón de gente, cuando alguien mate al personaje de cierto actor que no se afeita el bigote ni queriendo. Mas hete aquí que la mezcla de sabores, colores y olores deja un regusto rico.
El plato está bien cocinado y me ha parecido sabroso. ¿Por qué? Porque me ha recordado a cuando veía por primera vez cosas como 1997: rescate en Nueva York, El ejército de las tinieblas, y otras muchas más así de ese rollo, que en ningún momento te llegabas a creer, pero te metían el gusanillo del fantástico en el cuerpo al mostrarte que, allí, dentro de esa pantalla, la oscuridad escondía cosas terribles, los colores eran mucho más brillantes y la diversión estaba garantizada. En estos tiempos de entretenimiento vainilla, ya tie mérito.
A todo esto... La BSO es de Trent Reznor y Atticus Ross. Cool.
Resumiendo, que no sabía que el pastel de conejo me iba a gustar tanto. Película ideal si perteneces al Culto del Fantástico en general, y si San Valentín te parece una puta mierda en particular. Que no está bien dejarse enmohecer y amostazarse hasta convertirse en una cosa reseca y sin alma, cojona.
Arriba ese ánimo y que vivan la balística, el sexo no solo consentido, sino DESEADO, las cosas bonitas y la música cañera.
Acabo de ver El abismo secreto, que es como al final han acabado titulando aquí a The Gorge; La garganta, más apropiadamente. La nueva película del director de El exorcismo de Emily Rose, Sinister, Doctor Extraño (la primera) o Teléfono negro, vaya. También hizo el remake de Ultimátum a la Tierra y Hellraiser V, pero no le vamos a echar a él toda la culpa de eso. Pobre hombre, joder.
A lo que voy. Que, en el caso de que no te acuerdes, esta es la de Anya Taylor-Joy y Miles Teller en plan francotiradores sobre un muro levantado a ambos lados de un abismo... del que surgen bichaaardooorls. O sea, que a alguien más que a @Raziel Monsalud y a un servidor le gustó la intrahistoria aquella de El amanecer de los muertos (2004), en la que dos personajes aislados sobre el mar de zombis entablaban una relación personal a través de notas en una pizarra, de azotea en azotea. La premisa inicial viene a ser un poco lo mismo, llevado al terreno de las parejas hetero y desarrollando más la relación.
Me lo he pasado de puta madre, tú.
Destaco dos rasgos que, para mí, han sido fundamentales.
1) Giros y ritmo. Ritmo y giros. Cuando parece que la cosa va a tirar por un sitio, pum, golpe de timón que te lleva hacia otro. Cuando amaga con estancarse, paf, levantamos la cosa, apretamos las nalgas, empujamos con la cadera y vamos con todo a puta muerte-te-te-te. No hay grandes sorpresas. No obstante, todo está muy ajustadito y muy bien medido, para que no te dé tiempo a aburrirte, mirar el móvil o llevarte las manos a la cabeza.
2) Al igual que Teléfono negro, llegas a pensar que, por venir de quien viene, te va a acabar dejando con mal cuerpo y/o ganas de cagarte en la vida, páramo de horrores, manantial de pesares.
Nope puto nope. Bien ahí y gracias por eso, Scott, majo. Para penas y jodiendas ya está la vida.
Otro argumento a favor: dura dos horas y muy poquito. Te arregla una tarde o una noche tonta, al tiempo que te deja con una sonrisilla, un gusanillo en el cuerpo, de lo más gustosos.
La primera media hora, te agarra por el misterio de toda la cosa. La segunda, por cómo esos dos empiezan a molarse y a tenerse ganas. A partir de ahí, viene un no parar de acción y lucha de dos contra el puto mundo. Una pareja de personajes que, no por hipercompetentes en lo suyo, que lo son, dejan de parecer humanos, vulnerables y cercanos, tanto ella como él. La dinámica me recordó, ojo a lo que voy a decir, a la de Hicks / Ripley, pero a lo mejor tiene que ver con que la Weaver hace un papelillo. O a lo mejor la Weaver hace un papelillo porque guiño-guiño, codazo-codazo, que también pudiera ser. Pero, vamos, que nada de übermensch o überfrauens a lo Fast & Furious "a mí no me hieren porque lo pone en mi contrato". Solo gente. A la que las hostias le hacen pupa. Y la pupa le hace llorar.
Vale, el personaje de la Joy no puede evitar molar, pero es que a ella, la actriz, la ninfa, el ser divino que lo encarna, le mana la molonidad por los poros. Ye lo que hay, fiu. Quién te manda. Si no te gusta, vete a ver Emilia Pérez o El brutalista, que al platu vendrás. En esta sale mil veces más guapa, buenorra y badass que en Furiosa. Yo ahí te lo dejo, para que le des un par de vueltas.
No diría que es un producto "rompedor por su originalidad". A fin de cuentas, estamos ante un cierto gazpacho de cosas. Está el tema de El amanecer de los muertos que ya he comentado, y está también el hecho de que la amenaza oficial de la peli te puede recordar (mucho) a cierta serie basada en cierto videojuego que está a punto de estrenar su segunda temporada, la cual pondrá de muy mala hostia a un montón de gente, cuando alguien mate al personaje de cierto actor que no se afeita el bigote ni queriendo. Mas hete aquí que la mezcla de sabores, colores y olores deja un regusto rico.
El plato está bien cocinado y me ha parecido sabroso. ¿Por qué? Porque me ha recordado a cuando veía por primera vez cosas como 1997: rescate en Nueva York, El ejército de las tinieblas, y otras muchas más así de ese rollo, que en ningún momento te llegabas a creer, pero te metían el gusanillo del fantástico en el cuerpo al mostrarte que, allí, dentro de esa pantalla, la oscuridad escondía cosas terribles, los colores eran mucho más brillantes y la diversión estaba garantizada. En estos tiempos de entretenimiento vainilla, ya tie mérito.
A todo esto... La BSO es de Trent Reznor y Atticus Ross. Cool.
Resumiendo, que no sabía que el pastel de conejo me iba a gustar tanto. Película ideal si perteneces al Culto del Fantástico en general, y si San Valentín te parece una puta mierda en particular. Que no está bien dejarse enmohecer y amostazarse hasta convertirse en una cosa reseca y sin alma, cojona.
Arriba ese ánimo y que vivan la balística, el sexo no solo consentido, sino DESEADO, las cosas bonitas y la música cañera.
Soy una puta, pero una puta muy cara.



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