No hay duda de que la saga dedicada al bueno de Freddy Krueger sirvió de rampa de lanzamiento a interesantes/notables directores con cada una de sus entregas, salvo en el caso de la sexta, dirigida por esa Rachel Talalay de nulo talento para la dirección que debió de limitarse a seguir ejerciendo como productora.
La segunda (Y fallida entrega), lanzó la carrera de Jack Sholder, que aunque con el tiempo se acabaría perdiendo en las turbias aguas de la Fantastic Factory, nos dió una de las mejores series "B" de los ochenta; "The Hidden", mezcla de ciencia ficción, terror y acción, bajo la que se escondía una sátira critica sobre la cultura del exceso, en forma de un alien adicto a los Ferraris, la músca "hard rock" y al comportamiento antisocial y anarquico. También nos dió el interesante telefilm "12 dias de terror", sobre los ataques de tiburón ocurridos en Nueva Jersey en 1912 que inspiraron a Peter Bencley a escribir "Tiburón".
Chuck Russel, director de la tercera, nos dió el brillante "remake" ochentero de "The Blob", "La máscara" y la más discreta "Eraser" con Arnold Schwarzenegger. Además fue uno de los directores involucrados en la serie "Fringe".
En la quinta tuvimos a Stephen Hopkins, que realizaría dos cintas muy reinvidicables "Depredador 2"y "Los demonios de la noche" y luego sería el principal director tras la serie "24", siendo él prácticamente el que sentó las bases estilistica de la serie en su primera temporada.
Y en esta cuarta de la que quiero hablar tenemos a Renny Harlin. Todos sabemos que a este hombre le debemos la notable "Alerta roja: La jungla 2" y la aún más notable "Maximo riesgo", la reinvidicanble. "La isla de las cabezas cortadas" y la divertada "Deep Blue Sea". Si uno saca algo en claro de todas etos títulos es que Harlin es un director con una puesta en escena clásica, sin demasiados aspavientos no abusando de estilismo, de hecho es más un artesano con tendencia a la impersonalidad, pero muy efectivo.
Sin embargo es dificil encontrar ese Renny Harlin sobrio en "Pesadilla en Elm Street 4". El visionado de esta película es un asalto agresivo a los sentidos como el que uno sentiría al abrir la habitación de alguno de los adolescentes protagonistas y, de repente, sus sentidos se llenasen a olor a ropa sucia y humeda por sudor y secreciones hormonales de todo tipo y a zapatillas usadas llenas de hongos, al mismo tiempo que los timpanos reaccionan ante la música "hard rock" a todo trapo que dicho adolescente tiene puesto en el radicassete de su cuarto. La sensación es igual de poco agradable.
Porque la cuarta entrega de la saga adolece de todo los efectos de lenguaje audiovisual que se estilaba en las producciones orientadas hacia los jovenes: Fotografía ultracalidoscopica con abuso de cololres virados y saturados, sirva este fotograma como ejemplo:
Añadesele un uso de los movmiento cámara desaforado, con tomas de steadycam mareantes, música "soft rock" ochentera a gusto del púiblico potencial a cargo de la protagonista, la actriz y cantante Tuesday Knight, heredando el papel que hacía Patricia Arquette en la entrega anterior y contribuyendo, junto a sus compañeros de reaprto, al que el nivel de talento interrpetativo baje a niveles abismales y ya tenemos un film lleno de escenas y momentos más propios de un videoclip o de una cabecera promocional de la MTV que de un producto terrorífico. Dicho de otra manera: Película que puede servir como perfecto exponente de lo hortera y feo que podía llegar a ser el audiovisual ochentero.
La segunda (Y fallida entrega), lanzó la carrera de Jack Sholder, que aunque con el tiempo se acabaría perdiendo en las turbias aguas de la Fantastic Factory, nos dió una de las mejores series "B" de los ochenta; "The Hidden", mezcla de ciencia ficción, terror y acción, bajo la que se escondía una sátira critica sobre la cultura del exceso, en forma de un alien adicto a los Ferraris, la músca "hard rock" y al comportamiento antisocial y anarquico. También nos dió el interesante telefilm "12 dias de terror", sobre los ataques de tiburón ocurridos en Nueva Jersey en 1912 que inspiraron a Peter Bencley a escribir "Tiburón".
Chuck Russel, director de la tercera, nos dió el brillante "remake" ochentero de "The Blob", "La máscara" y la más discreta "Eraser" con Arnold Schwarzenegger. Además fue uno de los directores involucrados en la serie "Fringe".
En la quinta tuvimos a Stephen Hopkins, que realizaría dos cintas muy reinvidicables "Depredador 2"y "Los demonios de la noche" y luego sería el principal director tras la serie "24", siendo él prácticamente el que sentó las bases estilistica de la serie en su primera temporada.
Y en esta cuarta de la que quiero hablar tenemos a Renny Harlin. Todos sabemos que a este hombre le debemos la notable "Alerta roja: La jungla 2" y la aún más notable "Maximo riesgo", la reinvidicanble. "La isla de las cabezas cortadas" y la divertada "Deep Blue Sea". Si uno saca algo en claro de todas etos títulos es que Harlin es un director con una puesta en escena clásica, sin demasiados aspavientos no abusando de estilismo, de hecho es más un artesano con tendencia a la impersonalidad, pero muy efectivo.
Sin embargo es dificil encontrar ese Renny Harlin sobrio en "Pesadilla en Elm Street 4". El visionado de esta película es un asalto agresivo a los sentidos como el que uno sentiría al abrir la habitación de alguno de los adolescentes protagonistas y, de repente, sus sentidos se llenasen a olor a ropa sucia y humeda por sudor y secreciones hormonales de todo tipo y a zapatillas usadas llenas de hongos, al mismo tiempo que los timpanos reaccionan ante la música "hard rock" a todo trapo que dicho adolescente tiene puesto en el radicassete de su cuarto. La sensación es igual de poco agradable.
Porque la cuarta entrega de la saga adolece de todo los efectos de lenguaje audiovisual que se estilaba en las producciones orientadas hacia los jovenes: Fotografía ultracalidoscopica con abuso de cololres virados y saturados, sirva este fotograma como ejemplo:
Añadesele un uso de los movmiento cámara desaforado, con tomas de steadycam mareantes, música "soft rock" ochentera a gusto del púiblico potencial a cargo de la protagonista, la actriz y cantante Tuesday Knight, heredando el papel que hacía Patricia Arquette en la entrega anterior y contribuyendo, junto a sus compañeros de reaprto, al que el nivel de talento interrpetativo baje a niveles abismales y ya tenemos un film lleno de escenas y momentos más propios de un videoclip o de una cabecera promocional de la MTV que de un producto terrorífico. Dicho de otra manera: Película que puede servir como perfecto exponente de lo hortera y feo que podía llegar a ser el audiovisual ochentero.



. En mi caso concreto la cuarta es la que más me gusta después de la original, muy pegada con la tercera. La quinta también me gusta (debo ser el único), la segunda me resulta un bicho raro y la última con la muerte de Freddy creo que no existe nadie en el mundo que la defienda (yo tampoco).