10-02-2024, 09:55 PM
(Última modificación: 11-02-2024, 05:39 PM por Raziel Monsalud.)
Recuerdo que una de las últimas veces que hablé con mi padre me comentaba que tenía la extraña percepción de que su memoria tenía cierta tendencia a volver al pasado más lejano. Tal cual como si se tratase de la famosa magdalena de Proust al mojar dicho dulce en el té, los recuerdos de la infancia y de la adolescencia se agolpaban con tal cantidad de lujo de detalles que daban para rellenar varios libros con vivencias. Sin embargo tal definición y detalle de los recuerdos era menos llamativa en los más recientes.
![[Imagen: Marcel_Proust.jpg]](https://www.lamagdalenadeproust.com/info/wp-content/uploads/2013/09/Marcel_Proust.jpg)
En los últimos tiempos tengo la sensación de que no tengo que pasar por ese proceso de maduración/ envejecimiento cerebral para vivir esta experiencia: por todas partes veo en la cartelera continuaciones/ precuelas/ reimaginaciones de películas que vi cuando era chaval, llevo más de 20 años con la percepción de que el estilo musical más comercial y oído en locales de copas es cualquiera de los derivados del rap, se siguen llevando la estética de videojuegos pixelados como en la época de los primeros dispositivos de ocio electrónico e incluso en el vestuario/ estética de la gente tengo la impresión de estancamiento. Estando así las cosas es imposible que me sienta nostálgico de mi infancia/ juventud: salvo en determinados comportamientos sociales y en avances tecnológicos el resto apenas ha cambiado.
![[Imagen: c0d79e9216dc268985fe8345179a40ff5192dd95...5d2aba8790]](https://hb.imgix.net/c0d79e9216dc268985fe8345179a40ff5192dd95.jpeg?auto=compress,format&fit=crop&h=425&w=741&s=fb72b8e28cc086653c41e45d2aba8790)
Una vez dicho esto quería hacer hincapié en una forma de nostalgia que siempre ha existido y que últimamente he de admitir que me llama la atención: la añoranza de un tiempo que nunca existió. Para poneros un poco en antecedentes tal vez os sirva de ayuda para expresar lo que quiero decir este par de videos:
Evidentemente el fenómeno no tiene absolutamente nada de nuevo: sólo hay que echarle un vistazo a nuestra novela más conocida internacionalmente que trata sobre un hidalgo que por el poco comer y el mucho leer libros de caballería acabó perdiendo la cordura por quedarse con la copla de que antes el mundo estaba lleno de caballeros dispuestos a socorrer a damas en apuros y desfacer entuertos varios.
![[Imagen: ES-ppal-dorequijote.jpg]](https://wmagazin.com/wp-content/uploads/2018/01/ES-ppal-dorequijote.jpg)
Más recientemente Woody Allen realizó una película que me resultó muy ilustrativa en este sentido:
![[Imagen: 7e2c6e0719a8d690cf24d9ab57e3e8a365e99cd9...e741c7.jpg]](https://m.media-amazon.com/images/S/pv-target-images/7e2c6e0719a8d690cf24d9ab57e3e8a365e99cd9d69ff493df2b6ead73e741c7.jpg)
El bueno de Gil Pender (encarnado por Owen Wilson) trabaja como guionista y acude acompañada de su prometida a París buscando entre otras cosas inspiración para escribir su primera novela. Tan encariñado está nuestro protagonista con el ambiente cultural parisino de principios del siglo XX y tan convencido está de que aquella fue una época de inmenso esplendor que gracias a la magia del maestro Allen acaba coincidiendo con sus ídolos: Hemingway, Picasso, Fitzgerald entre otras muchas personalidades. Pero hete aquí que gracias a una de las amantes de Picasso, Adriana (interpretada por Marion Cotillard,) surge la siguiente cuestión: ¿Por qué deberían ser los años 20 la mejor época? ¿Por qué no la Belle Epoque? ¿Por qué no el Renacimiento?...
![[Imagen: MV5BYTBkY2ZiZmYtYmU4OS00MjdiLTgwODMtMDY1...@._V1_.jpg]](https://m.media-amazon.com/images/M/MV5BYTBkY2ZiZmYtYmU4OS00MjdiLTgwODMtMDY1ODhkNTljZTg4XkEyXkFqcGdeQXVyNjkxMjM5Nzc@._V1_.jpg)
Salvando las diferencias obvias, tanto Miguel de Cervantes cómo Woody Allen con sus obras artísticas separadas cronológicamente por varios siglos de diferencia dan un mensaje bastante claro: una excesiva añoranza por ese pasado idealizado puede ser de los más contraproducente y lo mejor es conocer los tiempos pretéritos para aprender de ellos, no vivirlos.
Digo todo esto porque no acabo de entender muy bien tanta adoración por los 80. Yo los vivi como niño y como adolescente e igual que en los tiempos actuales tenía sus cosas buenas y sus cosas malas. Eso sí recuerdo perfectamente que cuando era niño con lo que daban la matraca era con los maravillosos que eran los 60 (recuerdo en una entrevista que le hacían a Joaquín Sabina por aquella época, cuando cantaba y no graznaba, en la cual con cierta sorna comentaba que no todos los que habían vivido esa década actuaban como el Che Guevara).
Para concluir creo que a casi cualquier época (incluída la nuestra) se le podría aplicar el inicio de “Historia de dos ciudades” de Dickens: “Eran los mejores tiempos, eran los peores tiempos, era la era de la sabiduría, era la era de la insensatez, era la época de la creencia, era la época de la incredulidad, era la estación de la Luz, era la estación de la Oscuridad, era la primavera de la esperanza, era el invierno de la desesperación, nosotros lo teníamos todo ante nosotros, nosotros no teníamos nada ante nosotros,….”.
Una vez dicho todo esto voy a comentar una de las películas de D.W.Griffith en la sección de cine mudo, porque entonces sí que se hacían buena películas, aquella sí era la época dorada del cine, no como ahora con tanto ordenador y tanta gaita……

