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Oppenheimer
#1
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En la actualidad quedan pocos, muy pocos directores que atraigan al público a ver una película tan solo con su nombre. Al menos no como antaño y desde luego no a un nivel mayoritario. Tarantino es uno y aunque en el caso de 'Oppenheimer' creo que se han dado otros factores a parte, Chris Nolan es otro.
La sala casi llena en la tarde de un Jueves para ver un drama histórico de tres horas sin acción ni efectos visuales propios del blockbuster medio dan fe de ello. El director inglés ha cimentado su prestigio gracias a su trilogía de Batman y a una serie de películas ('Origen', 'Interstellar') tan de culto como eficaces comercialmente que le han granjeado prestigio y tantos fans o más que las estrellas que habitualmente protagonizan sus películas. Mirad el poster. El nombre de Nolan es incluso más grande que el de los conocidísimos actores.

Así, cada nueva película de Nolan es recibida como un evento que cada tres años ennoblece las salas de cine con propuestas arriesgadas y originales, sin por ello estar reñidas con la comercialidad.
Con 'Oppenheimer', y tras una carrera que ya alcanza los veinticinco años, Nolan ofrece la que puede que sea su obra más ambiciosa, compleja y madura. Un biopic y a la vez fresco histórico con la que ha entregado la 'JFK' de nuestra época. La comparación no es baladí, pues con ella comparte más de un punto en común, empezando por un trabajo de montaje endiabladamente preciso y virtuoso, el drama histórico entendido como thriller vertiginoso en lo formal, y un reparto lleno de estrellas, algunas incluso compartidas. Me sorprende que nadie haya mencionado la similitud, pues a mí no hacía más que venírseme la película de Oliver Stone a la cabeza y hay bastantes puntos donde la trama es incluso similar en según qué puntos.

Igual que 'Dunkerque' no era una película bélica al uso, 'Oppeheimer' no es un biopic usual, y en el convergen el drama con el thriller político, el cine judicial con el psicológico, todo ello sin renunciar al puro sello Nolan, con su estilo cerebral y laberíntico, su gusto por la épica aunque se trate de dos tíos hablando en una habitación, y un uso de la banda sonora OVER THE FUCKING TOP, con el score de Ludwig Göransson atronando de manera constante y porque no decirlo, también bastante invasiva.
La música es no obstante vital para hacer que la película sea toda una experiencia sensorial en la que los chelos estruendosos marcan el tempo y hacen de cada escena, de cada escena de la película durante tres horas, un derroche de tensión y ritmo imparable.
Da igual que los personajes estén hablando, trabajando o follando. La película no para. Bum bum bum bum, como el latido de un corazón. La fusión de montaje y música es impresionante y la película discurre como un torrente. Es un prodigio y un nervio, puede que en algunos momentos puedan hacerse bola la ensalada de fechas, lugares y nombres de científicos, pero a medida que todo confluye hacia la resolución, toma forma y el puzle finalmente muestra su forma completa para revelarse con un engranaje preciso y compacto, donde nada falla y nada se ha dejado al azar o ha sido dispuesto sin una función.

El clímax final en ese sentido es una cosa descomunal (de nuevo, el montaje) y no, no se trata de la explosión de la bomba atómica, que de todas formas es un momentazo hipnótico precedido de un cúmulo de tensión casi inaguantable. Y es genial porque cuando parece que la película ha llegado a su momento álgido, aún tiene como la mitad de sus cartas por mostrar.

El apartado actoral es un desfile de caras conocidas y de talento, donde destacan un Cillian Murphy en el que puede que sea el papel de su vida, y un Robert Downey Jr. sensacional que parece haber recuperado el duende perdido en su conformista largo periodo bajo el logo de la Marvel, aunque algunos tics starkianos permanecen.

¿La mejor película de Nolan? Es difícil decirlo, 'Interstellar' sigue siendo una debilidad para mí, aunque la sensación que deja 'Oppenheimer' al acabar es de GRAN cine, de una GRAN película. De trabajo bien hecho y de puro talento derrochado delante y detrás de la cámara.
Es vital que la película funcione en taquilla para que Nolan pueda seguir haciendo lo que quiera y con todos los medios de los que disponga a su alcance.

Un 9.

Rincón de apreciación de Florence Pugh, que se pasa por la película como Dios la trajo al mundo:

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[Imagen: florence-pugh-hot-1.jpg]

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#2
Menudas ganacas. Duda: qué tal el asunto crítica/propaganda en cuanto al uso de la bomba? Qué enfoque le da Nolan a esto? Sin spoilers, pero es un asunto que me interesa y hasta el lunes nasti de plasti.

Por cierto, me ha sorprendido que haya sexo en la película.
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#3
(21-07-2023, 08:13 AM)Leto83 escribió: Menudas ganacas. Duda: qué tal el asunto crítica/propaganda en cuanto al uso de la bomba? Qué enfoque le da Nolan a esto? Sin spoilers, pero es un asunto que me interesa y hasta el lunes nasti de plasti.

Por cierto, me ha sorprendido que haya sexo en la película.
  Hombre, parece ser que una de las características principales de Oppenheimer era su carácter mujeriego, vamos que no en ese aspecto no era Sheldon Cooper.
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#4
@rafaelgg confieso que conozco poco la figura de este hombre y sus vicisitudes más allá de lo básico.
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#5
(21-07-2023, 09:32 AM)Leto83 escribió: @rafaelgg confieso que conozco poco la figura de este hombre y sus vicisitudes más allá de lo básico.
  Yo tampoco se micho pero parece ser que su relación con el personaje de Florence Pugh le acarreo consecuencias en años posteriores al proyecto Manhattan
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#6
@Leto83
La visión que se da de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki es explicitamente negativa. Refleja al científico sufriendo remordimientos y concienciado sobre el uso futuro de las armas de destrucción masiva. En ese sentido deja poco margen a la ambigüedad.
También es cierto que deja claro que jamás pidió perdón y que mientras trabajó en la bomba las consecuencias le sudaban tres kilos de polla.

Y sí, hay un par de escenas de sexo en la película, algo bastante inédito en Nolan.
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#7
@manuwar música para mis oídos. Gracias.
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#8
En pocas palabras. Oppenheimer era un poco picaflor (se le llegó a acusar de "exceso de amistad"), y una de las flores que picó fue Jean Tatlock, la mujer que encarna Pough en la película. Esta muchacha acabó siendo importante porque era una activista política que influenció bastante a Oppenheimer en lo personal desde que empezaron a salir, allá por 1936. A ella se le atribuye el acercamiento del científico al partido comunista y la "política radical".

En cuanto Tatlock empezó a ser investigada por el FBI, Oppenheimer se alejó un poco de ella y empezó a salir con la también científica (y relacionada con el laboratorio de Los Álamos) Kitty Harrison, con la que se acabaría casando en 1940. Pero, durante un cierto momento, estuvo cepillándose a las dos. Se sabe que Tatlock y él compartieron noches de hotel en 1941, cuando ya estaba casado. Señal de que esta mujer había dejado honda huella en él es el hecho de que la primera prueba de la bomba atómica (la del desierto que ha sido recreada en la película) llevó el nombre de uno de sus libros favoritos: Trinity.

Reportera y directora de publicaciones del partido Western Worker, Tatlock acabó siendo problemática tanto para la administración USA como para el propio Oppenheimer. Antifascista y feminista recalcitrante, abiertamente de izquierdas, siempre mostró a las claras su oposición a Hitler y Mussolinni, y ese carácter combativo pasó a ser molesto cuando, lejos de quedarse ahí, empezó a tratar en sus escritos temas más nacionales, como la segregación racial, la mejora de las condiciones laborales de los trabajadores del campo (especialmente inmigrantes) y la lucha contra Franco en la guerra civil española, cuestiones todas que a los gerifaltes ya no les convenían tanto.

No sé si se reflejará en la película (probablemente sí, porque es un tema con chicha), pero, por resumir, la historia de Tatlock terminó en 1944, cuando, tras una depresión clínica, se quitó de en medio, a los 29 años, mediante una sobredosis de barbitúricos. No obstante, eso no evitó que, en 1954, Oppenheimer, que se había terminado casando con otro miembro del partido comunista (ay, Kitty, Kitty), acabara siendo investigado en una audiencia de seguridad de la Comisión de Energía Atómica de los Estados Unidos. Todo el tema Tatlock se utilizó en su contra durante dicha investigación.

Vamos, que en toda esta historia hay salsa para el drama. Además, el tío era un poco rockstar.

Como curiosidad adicional, y aunque no venga muy a cuento, diré que la Harley Davidson de Arnold en Terminator 2, la Fatboy, es un modelo que la marca americana sacó al mercado en 1990 para combatir contra las custom japonesas, que en ese momento se estaban comiendo el mercado. La mejor forma que se les ocurrió de hacerlo fue insultando a los japoneses, al poner al modelo un nombre hecho a partir de la combinación del que llevaron las dos bombas que se tiraron sobre Hiroshima y Nagasaki: Little Boy y Fatman.

Son más majos los yanquis...
Soy una puta, pero una puta muy cara.
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#9
@Peckinpah Casi todo lo que describes aparece en la película, de hecho el activismo de izquierdas con el que estuvo relacionado Oppenheimer durante buena parte de su vida es vital en la trama.

De hecho por describir hechos históricos has incurrido en varios spoilers xDD.
El de Florence Pugh es un personaje muy interesante aunque en la película la retratan como a una completa perturbada. Y en una breve secuencia que si  petañeas no la ves, dan a entender


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#10
(21-07-2023, 01:29 PM)manuwar escribió: De hecho por describir hechos históricos has incurrido en varios spoilers xDD.
El de Florence Pugh es un personaje muy interesante aunque en la película la retratan como a una completa perturbada.

Fíjate que estuve dudando si escribir por miedo a eso mismo, aunque he procurado no dar muchos detalles. El personaje de Pugh es tremendamente actual, en realidad. Pasó buena parte de su vida dudando si era lesbiana, incluso mientras tenía relaciones extramatrimoniales con Oppenheimer, y tenía una de esas personalidades que no me atrevo a calificar se autodestructivas, pero que está claro que no apuestan por hacer lo más conveniente para sí mismas.

Ahora que sé que trata todo esto tengo más ganas de verla. Tres horas, no? Dura prueba para una vejiga que ya ha perdido la costumbre de no pausar si hace falta. Cagonlavida.
Soy una puta, pero una puta muy cara.
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#11
Una auténtica sacada de polla la del señor Nolan con este film. Densa, con mucho bombardeo de información y de nombre de personajes(Que a estos puede dificultar un poquito el seguir la trama pero en términos generales la sigues de cabo a rabo sin problemas.

  No le doy muchos créditos a los Óscar pero sería un crimen de lesa humanidad si no acaparase nominaciones a los Oscars en los apartados interpretativos(Joder están todos inmensos)  montaje, la dirección y  mejor película, como mínimo
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#12
Hace un rato que vengo de verla.
Es densa, intensa, y si entras en su propuesta (como a un servidor), te agarra con fuerza y no te suelta en las tres horas que dura.
Técnicamente es una auténtica pasada: dirección, fotografía, montaje, banda sonora... Y el reparto es espectacular: si te despistas un momento puedes perderte la presencia de tal o cual actor conocido. Incluso es capaz de tener a dos actores ganadores de Óscar en papeles de casi cameos. Robert Downey Jr está fantástico, pero lo de Cillian Murphy se sale de la escala. Es una pelicula de premios, y muchísimos muy merecidos.
Pero creo que lo más importante es el poso que deja: Mi pareja y yo salimos del cine y nos pasamos el trayecto hasta casa no solo comentando qué nos había parecido o si tal actor/actriz estaba bien o mal, si no también debatiendo temas de deber, moralidad, arrepentimiento ... Es rarísimo encontrar hoy en día un blockbuster que toque estos temas y de forma tan profunda.
Puede que no sea plato para todos los paladares, pero desde luego es de las imprescindibles del año, de largo.
Ilumínanos, oh Cohen el bárbaro, ¿qué es lo mejor de la vida?

-Buenoz dientez, zopa caliente y papel higiénico zuave.
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#13
No pensaba ir a verla pero joder que manera de picarme, que cabrones sois XD.
GAÑÁN, TRAVIESO, BALA PERDIDA, INMADURO A MÁS NO PODER, TIPO ENTRAÑABLE.
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#14
Pues me ha encantando la verdad. Larga quiza 10 minutos menos le hubieran venido mejor al film. BAnda sonora brutal. Creo que Nolan ha recuperado el brio perdido en Tenet y Dunkerke. Recomendada.
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#15
No exagero si digo que cuando corrían los créditos esta tarde las manos me temblaban. La intensidad que derrocha la película se sale de las tablas. Una cinta, además, que crece a medida que pasan los minutos tras su visionado, película que me reconcilia con el director británico ya que sus últimos trabajos no han terminado de llenarme lo que deberían, siendo yo una fan locaza del trabajo de este hombre en la primera década de este ajetreado siglo XXI. El párrafo corto es que es una cinta imprescindible de este año, un trabajo de dirección fantástico, unas actuaciones que apuntan a la estratosfera (digo apuntan porque la he visto doblada, y no soy de valorar por entero la labor interpretativa sin la versión original) y un montaje excepcional, que se eleva, me atrevería a decir, como el mayor arma del que hace gala la cinta para dejar al espectador sin aliento una vez llega el fundido a negro. Hay un par de apuntes, no obstante, que sí quiero resaltar, y para los cuales creo que tendré una mejor visión cuando consiga ver la cinta una segunda vez en versión original (porque creo que es cinta de dos visionados. La del apabullamiento, la primera, y la del paladeo, la segunda).

Así que vamos con el párrafo largo, con SPOILERS. 

Creo que la cinta, en sus juegos malabares de su extraordinario montaje, tiene tres partes bien diferenciadas. Una inicial, en la que vemos los prolegómenos del personaje, sus relaciones y aspiraciones. La segunda, en cuanto a la fabricación de la bomba, los esfuerzos logísticos, cálculos, probabilidades, y consecuencias, además del fantasma del espionaje sobrevolando en todo momento (si bien no se detiene en aspectos puramente técnicos más allá de lo necesario, algo que sí adolece "Interstellar", en mi opinión, en la que hay ocasiones en las que Nolan suelta una cascada interminable de términos y explicaciones científicas que, creo, no termina de apuntalar su epopeya espacial). Y una tercera, donde abraza el thriller judicial con pasmosa naturalidad y maestría. Bonita sacada de rabo. 

Sin embargo, hay ocasiones en las que me sentí algo desorientado, por una parte, con ciertos saltos temporales (si bien este aspecto queda cristalino al final, y como bien dice Manu, al final el puzle queda muy claro, así que es una sensación más durante el visionado que post visionado), y por otra, con una primera hora que va a puto cañón. Ahora es un alumno, ahora está viajando por Europa, ahora es profesor. Me sentí incluso abrumado, intentando cuadrar tanto los hechos como el cómo el personaje llega a esa situación. Creo que son estos los dos únicos puntos negativos que puedo decir de la cinta, a parte de algún detallito que me hizo torcer el morro. 

En contrapartida, es tremenda la valentía de Nolan para meterse en unos fregaos acojonantes. El comunismo, el fascismo, la guerra civil española, la post guerra incluso (apenas mencionada, pero ahí está), y sobre todo, y donde le como el rabo con total sensualidad a este hombre, con el fin último de la creación de la bomba por parte de los mandamases yankys. Es brutal cómo Nolan deja planear, de forma casi constante y completamente visible, cómo la creación y utilización de la bomba está destinada al aviso a los rusos, y no a acabar con la guerra en sí (aquí es donde torcí un poquito el morro cuando el menda en la reunión comenta que así evitarían la invasión y la pérdida de vidas humanas yankys, ya que Japón lucharía hasta el final. Esto es falso. Japón ya buscaba unos términos lo más favorables posibles para su rendición en el verano de 1945, e incluso, Oliver Stone, en su imprescindible "La historia no contada de los Estados Unidos", comenta cómo en documentos desclasificados posteriormente por altas estancias japonesas, apenas hacen mención a la bomba en cuanto a su rendición, y sí a la entrada de Rusia en el conflicto en el Pacífico. Apuntalar, además, que el año pasado también se desclasificaron documentos yankys en los que altos cargos militares hablaban de la poca necesidad de la bomba para provocar la rendición japonesa. Cabe mencionar, también, el retrato que hace Nolan de Truman, con el que Stone imagino haya dado palmas con las orejas). Bravo. 

La escena de la detonación es magistral. Nolan hace un uso de la anticipación soberbio, y aquí la guinda del pastel, del sonido, o la ausencia de él. Es una puta barbaridad. Pero no conforme con ello, el británico, en el momento de mayor gloria del personaje, es cuando lo desconstruye. El momento del discurso (con otro uso sensacional del silencio) es para enmarcar. Sin apenas dejar tiempo al espectador para respirar, ofrece una visión contundente sobre lo que acaba de ocurrir (la detonación sobre Hiroshima y Nagasaki), y cómo aísla al personaje de todo el jolgorio y la celebración. Es un logro enorme. Eso sí, creo que hay un momento en concreto donde Nolan no se atreve, y es cuando Oppenheimer está viendo la presentación de diapositivas con las consecuencias de la bomba. Nolan decide quedarse con el personaje, decisión que entiendo, pero creo que el discurso hubiese quedado más clavado, por duro que pueda ser para los estómagos, mostrar esas imágenes al espectador. 

Mención especial a un Downey Jr rencoroso y cabreado, hasta el punto de querer hundir al personaje, en un clímax que gira en torno a él y al personaje de Murphy en un montaje demencial que maneja un crescendo espectacular. Creo que me sobra un poquito las sonrisillas del ayudante de Downey Jr. Entiendo que es un aspecto para lograr la complicidad del espectador, pero también lo veo como un recurso barato. Una minucia, de todos modos, porque la película cierra de forma increíble (se me acaban los adjetivos hiperbólicos XD). La conversación final entre Oppenheimer y Einstein apuntala una película que atesora uno de los mayores discursos antibelicistas de los últimos años, discurso completamente pertinente hoy día, absolutamente contemporáneo, y atemporal.

Fantástica película. 

PD: Yo también vi esa mano oscura sobre la nuca del personaje de Pough. Dura un parpadeo, pero ahí está.
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#16
Fui de los que hoy se marcó un "Barbienheimer" y también la vi.

     A mi ninguna película de Nolan me ha defraudado, podrán gustarme más o menos, las entenderé mejor o peor pero siempre salgo del cine con la sensación de que he visto una gran película de uno de los directores más en forma de esta época.

     Una vez dicho esto puedo decir que la película me ha gustado mucho pero al igual que me sucedió con Dunkerke me ha dejado una sensación de desapego respecto a los personajes que interpretan los actores: en la película bélica los buenos soldados ingleses no son unos cobardes que huyen como ratas, están replegándose tácticamente para volver posteriormente con más fuerza para vencer a las malvadas fuerzas del III Reich, y si hay algún cobarde es ese francés que intenta huir como si fuese un inglés (por supuesto Nolan se encarga de castigar a dicho desertor dándole la muerte y al resto de los hijos de la Gran Bretaña los reciben sus conciudadanos con viandas).
     
     Y en este caso me cuesta verle la ambigüedad moral a Oppenheimer respecto al uso de la bomba: es más cuando Alemania se rinde es un agente activo en la elección de la ciudad japonesa que va a tener el dudoso "privilegio" en inaugurar la era atómica. Que como todo ser humano parece que tenga dudas sobre las acciones que ha decidido acometer no quitan que realmente el hombre es una persona que no pestañeó en diseñar todo el tinglado y a posteriori en la película no muestra en ningún momento arrepentimiento en este sentido: lo que sí se propone es no pasar a la siguiente fase en la investigación de las armas atómicas por tenerle respeto a la posibilidad de la aniquilación total. 

     Así estoy con la última de Nolan: me parece un peliculón sólo lastrado en mi caso por el desafecto que tengo por los personajes.
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#17
@Leto83, cuando los USA deciden tirar las dos gordas no es para acabar con Japón, sino para dejar claro quién va a tener la hegemonía bélica mundial (y por ende, política) durante los próximos sesenta años: el Complejo Militar Industrial Estadounidense. Es sobre todo un aviso para los rusos, sí, pero también para todos los demás. Japón está ya en ese momento casi reducido a polvo y negociando las condiciones de la rendición. Aun así, tiraron la primera. Y los japoneses se pusieron inmediatamente en contacto con ellos para rendirse SIN CONDICIONES. ¿Qué hicieron ellos? Tiraron la segunda, no ya por dejar clara su postura, sino para estudiar más y mejor los efectos de esa nueva tecnología sobre la población, estudios que se estuvieron realizando sobre el terreno durante toda la década siguiente. 

Ahí va un jugoso documental de casi hora y media al respecto, que complementa muy bien la película. Mira al menos los cinco primeros minutos, y luego ya, con tiempo y ganas, el resto.



Un dato sobre los bombardeos convencionales que sufrió Japón antes de las dos atómicas. De mi propia pluma para una cosa de por ahí:

"A lo largo del último año de la Segunda Guerra Mundial, Japón es reducido a polvo. Desde el 15 de junio de 1944, los B-29 despegan de sus bases en las Marianas y barren todo cuanto está a su alcance. Cada avión carga diez toneladas de explosivos y en un solo bombardeo pueden participar hasta seiscientos aparatos. En los últimos meses, más de mil aviones aliados han realizado ataques diarios. Los proyectiles de fósforo blanco y las bombas incendiarias se arrojan sobre ciudades industriales sin reparar en la población civil. Entre el 53 % y el 90 % de los habitantes de más de sesenta ciudades japonesas resultan aniquilados. Lejos de detenerse ahí, el presidente de Estados Unidos Harry S. Truman ordena una bestialidad aún mayor: el ataque nuclear sobre las poblaciones de Hiroshima y Nagasaki. El número total de bajas civiles nunca llegará a saberse porque, oficialmente, los recuentos del gobierno del emperador Hirohito se perderán en los bombardeos. Solo disponemos de las militares reconocidas por la ONU. Más de un millón y medio de soldados japoneses.

Además de un número indeterminado de vidas humanas, se destruyó un patrimonio histórico de incalculable valor. Monumentos milenarios, documentos, obras artísticas, certificados de nacimiento, poemas o registros de toda índole. Basta con ver las fotografías de la época para darse cuenta de la magnitud del desastre. Ciudades enteras reducidas a solares humeantes, con armazones de edificios que se alzan aleatoriamente entre la desolación imperante. Miles de películas altamente inflamables ardieron. Casi todo el cine japonés rodado hasta la fecha fue borrado del mapa. Buena parte se había perdido ya durante el terremoto de Kanto, en Honsu, allá por 1923.

[...]

Decir que los años de posguerra fueron duros ni siquiera empezaría a hacer justicia con la realidad. Japón tuvo que afrontar a un proceso de reconstrucción total como ningún otro pueblo ha tenido que hacerlo ni antes ni después. No solo a nivel de infraestructuras, sino también político, social, moral y religioso. Durante la ocupación se implantó una nueva Constitución, se adoptó una cláusula según la cual se impedía a la nación tener un ejército propio y se abolió el sintoísmo como religión oficial, lo que supuso una momentánea reintroducción cristiana en el archipiélago. La nobleza tradicional fue finalmente suprimida. En cuanto a la figura del emperador, quedó de nuevo reducida a un papel simbólico que lo excluía de la política. Para el pueblo llano, los supervivientes a la masacre, las hambrunas duraron hasta casi una década después de que se firmara el acta que ponía fin a la guerra.

Durante la década siguiente, cuando los EE. UU. necesitaron ayuda en la guerra de Corea, presionaron a Japón para que reconstruyera su ejército como baluarte contra el comunismo en Asia y se crearon las Fuerzas de Autodefensa. Desde entonces, los nipones pueden participar en conflictos armados para defender su territorio o apoyar a las Naciones Unidas. En la actualidad, tienen el quinto presupuesto militar más grande del mundo".

Esta es una foto de Tokio, tras el bombardeo (convencional) de la noche del 9 de marzo de 1945. Se arrojaron 1.700 toneladas de bombas. Sobre población civil:

   

Una cuarta parte de la capital destruida, así, a ojo. Los japoneses la llamaron la Noche de la Nieve Negra. Marzo, recuerdo. Se van a rendir en agosto.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-51802174

Estos son los Estados Unidos. "Si no te gusta, te lo tragas. Acostúmbrate, mundo".



@Raziel Monsalud, coincido en lo que dices, pero es cierto que, en este caso, Nolan tiene motivos más que sobrados para tratar de no implicarse (ni implicarnos) emocionalmente con ninguno de los personajes. El tema es demasiado serio, demasiado trascendente, y, aun así, se permite caracterizaciones que meten la puntadita, como la Downey Jr. y su factótum, que son reflejados como villanos de libro. De hecho, me ha sorprendido que mete, de manera sutil, el detalle de JFK. Dice que es uno de los tres que votan en contra de que Strauss sea Secretario de Comercio de los Estados Unidos. Conociendo cómo las gastaba y lo vengativo que era, ¿pudo estar relacionado con el asesinato del futuro presidente años después? Quién sabe.

No obstante, volviendo al tema de la implicación emocional, creo que esta vez Nolan ha sido especialmente cuidadoso porque adapta un soberano tocho ya de por sí denso y está manejando una cantidad de información acojonante a todos los niveles. En este caso concreto (no así en Dunkerke o en alguna de sus otras películas) me parece un acierto despegarse de forma consciente de lo emocional para centrarse en los datos y los hechos. La mayor parte del tiempo deja que seas tú quien elabore un juicio, no como Oliver Stone en JFK, que te presenta al personaje de Costner como un Don Quijote pasado por el filtro de Henry Fonda en Doce hombres sin piedad (peliculón) y abraza abiertamente la teoría de la conspiración, como ya hiciera Dalton Trumbo en Acción ejecutiva. Era uno de mis principales miedos con esta película, que tirase por ese camino y acabara idealizando a Oppenheimer, aunque, de alguna manera, algo me decía que Nolan es demasiado cerebral y serio como para caer en lo mismo.

Hoy por hoy, me parece la mejor película del británico, que se ha sacado la chorra pero bien y en el mejor sentido, pero soy incapaz de comentarla. Tengo que verla otra vez. No sé si será en cine o en casa. Este tema concreto es algo más que entretenimiento para mí. Me afecta a nivel humano. Las barbaridades que todos hicieron en aquellos años me resultan inabarcables. Y ahí estamos, coqueteando con una escalada por lo de Ucrania. No aprendemos una mierda. No es solo la destrucción y la muerte. Es todo lo que arrastra alrededor.



En fin. Cosas.
Soy una puta, pero una puta muy cara.
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#18
@Peckinpah no puedo más que darte el positivazo por el comentario. Gracias por los enlaces. En cuanto pueda me los video.
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#19
(25-07-2023, 11:27 AM)Peckinpah escribió: @Raziel Monsalud, coincido en lo que dices, pero es cierto que, en este caso, Nolan tiene motivos más que sobrados para tratar de no implicarse (ni implicarnos) emocionalmente con ninguno de los personajes. El tema es demasiado serio, demasiado trascendente, y, aun así, se permite caracterizaciones que meten la puntadita, como la Downey Jr. y su factótum, que son reflejados como villanos de libro. 

@Peckinpah No, si entiendo perfectamente tu argumento y posiblemente también las motivaciones de Nolan. Pero de todas maneras esta película es el enésimo ejemplo de "la glorificación del genocidio del ganador" (este término no sé si existe, me lo acabo de inventar).

     El asesinato en masa, las torturas, el mentado genocidio y un largo etcétera de barrabasadas llevan existiendo desde que el mundo es mundo y lo acato como parte de la naturaleza de la realidad en la que vivimos. No hay más vueltas. Lo que llevo cada vez peor con el pase de los años es la percepción de que al no ser capaces como especie de afrontar nuestros propios horrores nos inventamos sofismas de los más peregrino para glorificar dichas calamidades (la escena de las banderitas y Oppenheimer soltando aquella perla de "Ojalá la pudiéramos podido haber lanzado antes en Alemania" dice mucho de los personajes que estaban metidos en dicho invento).

     Respecto al tema del mensaje de superioridad hacia el resto del mundo, no me cabe duda ninguna. Y respecto a ese tema me resulta curioso oír el ejemplo de "los escorpiones" según el cual la supremacía armamentística asegura la paz, porque ya lo he oído otras veces en personas partidarias de la escalada en la investigación bélica. Y dice mucho de nuestra catadura moral como especie.
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#20
@Raziel Monsalud, totalmente de acuerdo: somos lo peor que existe. Como especie.

Lo de "ojalá la hubiéramos podido lanzar antes" me tocó especialmente los cojones, sí, pero no lo interpreto como una opinión de Nolan, sino del propio personaje, que era muy de justificarse en general.

A día de hoy se empieza a superar un poco el relato imperante sobre la Segunda Guerra Mundial y hasta autores británicos como James Holland reconocen que todo lo que nos ha llegado hasta hace poco no ha sido otra cosa que eso, un relato. Lo dice un alemán y la gente arquea la ceja. Lo dice un inglés y parece que se toma de otra manera, pero todavía pesan mucho las películas, que han vendido lo que han vendido, y tampoco es que todos estos libros hayan tenido mucha difusión en prensa.

https://www.casadellibro.com/libros-eboo...and/138137

Los aliados masacraron civiles (incluso de países neutrales) igual que los alemanes y que cualquier hijo de vecino. Los rusos eran como Atila, por donde pasaba no crecía la hierba (de hecho, Hitler invade Polonia porque los polacos se niegan a recibir ayuda de Rusia, sabedores del precio que eso tendría: anexión y lo que venga). Los estadounidenses violaron japonesas a manos llenas mientras tuvieron ocupado el país tras la rendición, y eran los propios japoneses los que se las servían, pidiendo voluntarias para "trabajar" en las bases americanas. Muchas pensaban que iban como limpiadoras. Hitler entra en París porque allí hay una facción (la de Pétain) partidaria del nazismo, como partidario era también Felipe de Edimburgo, esposo de la reina Isabel II y padre del actual rey Carlos III. Perlas como esas, mil.

Y cada conflicto o época histórica es igual.

Cuanto más leo de historia, más asco siento hacia todos nosotros. Igual debería leer menos, no sea que acabe como Alonso Quijano: todavía más ido de la pelota de lo que ya estoy. Smile
Soy una puta, pero una puta muy cara.
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