Pues como no tenía nada que hacer esta tarde, por pasar el rato y por poder decir que he visto la trilogía en pantalla grande, me he animado a verla, a pesar de lo atroz que me pareció "Halloween Kils" y las críticas negativas tanto profesionales como de fans, esto último no tenía porqué ser malo, ya que yo con estas películas tengo un criterio muy diferente a ellos en cuanto a qué exigirles.
Tras su visionado, no puede uno evitar salir de la sala pensando que BlumHouse se planteó una trilogía sin ni siquiera tener claro sí tení algo que contar que requiriera tres entregas cinematográficas y que en realidad no tenían pensado nada más hallá de "Halloween, 2018".
Porque la primera película de las 3 firmadas por David Gordon Green no es que fuera precisamente la última Coca Cola en el desierto(Ultimamente me estoy aficionando mucho a usar esta frase), y los aplausos hacia ellas pecaron de exagerado. Contenía mucho de los vicios de los "slashers", como los personajes estereotipados al máximo y que además son unos idiotas que hacen justo lo contrario que que el sentido común y de supervivencia dicta, situaciones y personajes ridiculas por excesivamente salidas de tono(El psiquiatra al que se le va la pinza y se pone la careta de Michael) o por carencia total de verosimilitud(Las clásicas caidas, golpes o heridas físicas que debería provocar en los supervivientes finales y en el psicópata(Sobre todo el segundo), la muerte por múltiples fracturas o por desangración, o por lo menos quedar imposibilitados para moverse).
Pero había cosas interesantes, como esa Laurie Strode/Jamie Lee Curtis que había experimentado la misma metamorfosis que la Sarah Connor del díptico de James Cameorn en "Terminator": De víctima desvalida y debil a luchadora firme y determinada, y era una gozada ver a una actriz de la edad de la Curtis en el papel de heroina de acción que es algo que tenemos pocas oportunidades de ver. O ese tramo final en el que se subvierten las reglas del "slasher" y el asesino indestructible queda reducido a saco de boxeo y diana de las 3 mujeres que se niegan a asumir su condición de víctima: El zorro para el que el gallinero se convierte en una trampa mortal preparada por las propias gallinas.
Ese hubiera sido un aceptable final para la saga, pero claro, en Hollywood la ley dice que estas sagas hay que explotarlas hasta la nausea, porque son baratas de producir y fácilmente rentables, sobre todo si las estrenas en estas fechas otoñales. Así que tuvimos una continuación "Halloween Kills" absolutamente espantosa: Una sucesión de escenas de violencia sangrienta butal de lo más monótona, sin apenas un hilo narrativo que lo vertebre, apostando todo al efectismo "gore" que acaba cansando y haciéndose monótono. En algún momento hay un tímido intento de contar algo sobre las turbas justicieras, pero nada, se queda en agua de borrajas y para colmo el personaje de Jamie Lee Curtis pasa a un segundo plano para centrarse en otros que nos importa mucho menos. Una película que tiene mucho más de la cutre y casposa saga "Viernes 13" que de la propia "Halloween" que incluso en sus peores entregas, ha intentado hacer algo más refinado y dando mucha cancha al terror atmosférico que en la saga creada por Sean Cunningham, mucho más centrada en la hemoglobina y la casqueria. Aunque esto no se cumple en el díptico de Rob Zombie, faltaría más.
Y ahora tenemos esta "Halloween Ends". En ella parece que se arrepienten de la segunda entrega e intentan centrarse en toda la primera parte, en el desarrollo de la trama y los personajes, dejando los golpes de efecto y el "gore" para el tramo final, pero incluso en este último aspecto parecen que han reculado y es mucho más comedida al respecto, no se si por volver a los orígenes de la saga, o porque pensaron que el exceso de brutalidad de la anterior entrega fue el detonante del bajón en taquilla. Así toda la primera parte se centra en los conflictos personales de un nuevo personaje,Corey Cunnigham(El apellido fijo que no es casual) interpretado por Rohan Campbell, un chico de 21 años, habitante de Haddonfield, que quedó marcado por una tragedia de terribles consecuencias, siendo repudiado por todos, sufriendo además una madre posesiva y castradora(¿Homenaje a Hitchcock?). Tan solo el personaje de Laurie Strode y su nieta Allyson(Andi Matichak), pero la sombra del mal, empezará a ceñirse sobre la figura de Corey, ya que este puede adoptar otras formas además de la de Myers.
Ningún problema, si no fuera porque esta parte es tremendamente aburrida y falta de chispa. Ni Campbell ni Matichak tienen carisma o química, ni su relación está desarrollada de forma interesante, todo ello en el marco de una serie de secuencias con una trama que apenas las conecta. Y durante todo este tiempo la figura de Michael Myers totalmente ausente de la película, de hecho esta es una película de Halloween en la que Michael Myers casi no aparece, se toma su tiempo para hacer acto de presencia: Precedido por las profesias de un mendigo que actua de corifeo de teatro griego, para guiar a Corey como discípulo en el papel de heraldo del mal y cuasi mentor. Lo cierto es que choca ver a Michael Myers perdonando la vida a una potencial víctima porque ve su propia oscuridad latente en ella y usandolo de "sidekick" en plan "Batman & Robin" porque resulta que al bueno de Michael ya le empiezan a pesar los años. Aunque en esto ni siquiera hay coherencia: Necesita que Corey inmobilice a alguien para acuchillarlo y las pasa canutas luchando físicamente contra una sexoagnearia como Jamie Lee Curtis, pero por otro lado le vemos repetir la proeza de levantar a una victima con una sola mano para clavarle en la pared con su cuchillo. O triturar la mandibula de un tipo a base de golpear su cabeza contra el filo de una mesa....¿En qué quedamos?. Tampoco la interpretación Rohan Campbell consigue transmitir la transformación de su personaje, siendo más bien pobretona.
En fin queda la magnífica fotografía, que imita muy bien la de Dean Cundey del clásico del 78, sobre todo en esa atmosfera nocturna, negra como la brea la interpretación de Jamie Lee Curtis y Will Patton(Cuyo romance otoñal apenas ocupa metraje, pero que tiene más química y emotividad que la de los dos jóvenes que acaparan la mayor parte del film) y la excelente banda sonora compuesta entre John Carpenter y su hijo Cody Carpenter. Supongo que tanto la Curtis como el director de "La Cosa" son consciente de que trabajan en un proyecto poco digno de su talento, pero debieron pensar "Si se va a hacer de todos modos por lo menos rasquemos algo de dinero para nosotros".
En fin no diré que cualquier tiempo pasado era mejor porque la inmensa mayoría de los "slasher" de los 60 eran igual o más torpes que este, y además mucho mas cutres porque se solían rodar con cuatro chavos(Esta ha costado 33 millones, no es una superproducción pero da para que tenga un acabado formal y técnico irreprochable), pero flaco favor se le está haciendo al cine de terror explotando sagas como estas que ya no dan más de sí porque parten de una premisa tan básica que no hay pie a demasiadas derivaciones interesantes. Eso sí no creais que la cosa acabará con esta trilogía de BlumHouse, ahora los derechos revierte a Malek Akhad, productor de esta trilogía e hijo de Moustapha Akhad, que a su vez produjo las 6 primeras entregas de la saga, y fijo que enseguida se pondrá a negociar con diferentes major para próximas entregas. Quizás haga manitas con Warner y Freddy, tras enfrentarse a Jason Woorhess, lo haga contra Michael Myers....De Hollywood se puede esperar cualquier cosa.
Tras su visionado, no puede uno evitar salir de la sala pensando que BlumHouse se planteó una trilogía sin ni siquiera tener claro sí tení algo que contar que requiriera tres entregas cinematográficas y que en realidad no tenían pensado nada más hallá de "Halloween, 2018".
Porque la primera película de las 3 firmadas por David Gordon Green no es que fuera precisamente la última Coca Cola en el desierto(Ultimamente me estoy aficionando mucho a usar esta frase), y los aplausos hacia ellas pecaron de exagerado. Contenía mucho de los vicios de los "slashers", como los personajes estereotipados al máximo y que además son unos idiotas que hacen justo lo contrario que que el sentido común y de supervivencia dicta, situaciones y personajes ridiculas por excesivamente salidas de tono(El psiquiatra al que se le va la pinza y se pone la careta de Michael) o por carencia total de verosimilitud(Las clásicas caidas, golpes o heridas físicas que debería provocar en los supervivientes finales y en el psicópata(Sobre todo el segundo), la muerte por múltiples fracturas o por desangración, o por lo menos quedar imposibilitados para moverse).
Pero había cosas interesantes, como esa Laurie Strode/Jamie Lee Curtis que había experimentado la misma metamorfosis que la Sarah Connor del díptico de James Cameorn en "Terminator": De víctima desvalida y debil a luchadora firme y determinada, y era una gozada ver a una actriz de la edad de la Curtis en el papel de heroina de acción que es algo que tenemos pocas oportunidades de ver. O ese tramo final en el que se subvierten las reglas del "slasher" y el asesino indestructible queda reducido a saco de boxeo y diana de las 3 mujeres que se niegan a asumir su condición de víctima: El zorro para el que el gallinero se convierte en una trampa mortal preparada por las propias gallinas.
Ese hubiera sido un aceptable final para la saga, pero claro, en Hollywood la ley dice que estas sagas hay que explotarlas hasta la nausea, porque son baratas de producir y fácilmente rentables, sobre todo si las estrenas en estas fechas otoñales. Así que tuvimos una continuación "Halloween Kills" absolutamente espantosa: Una sucesión de escenas de violencia sangrienta butal de lo más monótona, sin apenas un hilo narrativo que lo vertebre, apostando todo al efectismo "gore" que acaba cansando y haciéndose monótono. En algún momento hay un tímido intento de contar algo sobre las turbas justicieras, pero nada, se queda en agua de borrajas y para colmo el personaje de Jamie Lee Curtis pasa a un segundo plano para centrarse en otros que nos importa mucho menos. Una película que tiene mucho más de la cutre y casposa saga "Viernes 13" que de la propia "Halloween" que incluso en sus peores entregas, ha intentado hacer algo más refinado y dando mucha cancha al terror atmosférico que en la saga creada por Sean Cunningham, mucho más centrada en la hemoglobina y la casqueria. Aunque esto no se cumple en el díptico de Rob Zombie, faltaría más.
Y ahora tenemos esta "Halloween Ends". En ella parece que se arrepienten de la segunda entrega e intentan centrarse en toda la primera parte, en el desarrollo de la trama y los personajes, dejando los golpes de efecto y el "gore" para el tramo final, pero incluso en este último aspecto parecen que han reculado y es mucho más comedida al respecto, no se si por volver a los orígenes de la saga, o porque pensaron que el exceso de brutalidad de la anterior entrega fue el detonante del bajón en taquilla. Así toda la primera parte se centra en los conflictos personales de un nuevo personaje,Corey Cunnigham(El apellido fijo que no es casual) interpretado por Rohan Campbell, un chico de 21 años, habitante de Haddonfield, que quedó marcado por una tragedia de terribles consecuencias, siendo repudiado por todos, sufriendo además una madre posesiva y castradora(¿Homenaje a Hitchcock?). Tan solo el personaje de Laurie Strode y su nieta Allyson(Andi Matichak), pero la sombra del mal, empezará a ceñirse sobre la figura de Corey, ya que este puede adoptar otras formas además de la de Myers.
Ningún problema, si no fuera porque esta parte es tremendamente aburrida y falta de chispa. Ni Campbell ni Matichak tienen carisma o química, ni su relación está desarrollada de forma interesante, todo ello en el marco de una serie de secuencias con una trama que apenas las conecta. Y durante todo este tiempo la figura de Michael Myers totalmente ausente de la película, de hecho esta es una película de Halloween en la que Michael Myers casi no aparece, se toma su tiempo para hacer acto de presencia: Precedido por las profesias de un mendigo que actua de corifeo de teatro griego, para guiar a Corey como discípulo en el papel de heraldo del mal y cuasi mentor. Lo cierto es que choca ver a Michael Myers perdonando la vida a una potencial víctima porque ve su propia oscuridad latente en ella y usandolo de "sidekick" en plan "Batman & Robin" porque resulta que al bueno de Michael ya le empiezan a pesar los años. Aunque en esto ni siquiera hay coherencia: Necesita que Corey inmobilice a alguien para acuchillarlo y las pasa canutas luchando físicamente contra una sexoagnearia como Jamie Lee Curtis, pero por otro lado le vemos repetir la proeza de levantar a una victima con una sola mano para clavarle en la pared con su cuchillo. O triturar la mandibula de un tipo a base de golpear su cabeza contra el filo de una mesa....¿En qué quedamos?. Tampoco la interpretación Rohan Campbell consigue transmitir la transformación de su personaje, siendo más bien pobretona.
En fin queda la magnífica fotografía, que imita muy bien la de Dean Cundey del clásico del 78, sobre todo en esa atmosfera nocturna, negra como la brea la interpretación de Jamie Lee Curtis y Will Patton(Cuyo romance otoñal apenas ocupa metraje, pero que tiene más química y emotividad que la de los dos jóvenes que acaparan la mayor parte del film) y la excelente banda sonora compuesta entre John Carpenter y su hijo Cody Carpenter. Supongo que tanto la Curtis como el director de "La Cosa" son consciente de que trabajan en un proyecto poco digno de su talento, pero debieron pensar "Si se va a hacer de todos modos por lo menos rasquemos algo de dinero para nosotros".
En fin no diré que cualquier tiempo pasado era mejor porque la inmensa mayoría de los "slasher" de los 60 eran igual o más torpes que este, y además mucho mas cutres porque se solían rodar con cuatro chavos(Esta ha costado 33 millones, no es una superproducción pero da para que tenga un acabado formal y técnico irreprochable), pero flaco favor se le está haciendo al cine de terror explotando sagas como estas que ya no dan más de sí porque parten de una premisa tan básica que no hay pie a demasiadas derivaciones interesantes. Eso sí no creais que la cosa acabará con esta trilogía de BlumHouse, ahora los derechos revierte a Malek Akhad, productor de esta trilogía e hijo de Moustapha Akhad, que a su vez produjo las 6 primeras entregas de la saga, y fijo que enseguida se pondrá a negociar con diferentes major para próximas entregas. Quizás haga manitas con Warner y Freddy, tras enfrentarse a Jason Woorhess, lo haga contra Michael Myers....De Hollywood se puede esperar cualquier cosa.


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