19-08-2022, 02:25 PM
En los últimos días, YouTube y los medios especializados se han llenado de críticas previas a este «esperadísimo estreno», y cito textualmente. Que si la mejor serie de Marvel-Disney hasta el momento. Que si brillante, original, estupendérrimo soplo de aire fresco. Puro oro. Y, por supuesto, también están los que la ponen a caer de un burro con los argumentos de siempre: inclusión forzada, CGI costroso, «todo mal». Auténtica puta mierda.
Típico de los tiempos que corren. Ya no existe el término medio. Salen diez obras maestras y otros tantos horrores cósmicos a la semana que, curiosamente, se olvidan al día siguiente. En el caso que nos ocupa, tiene bastante mérito, toda vez que la peña ha dicho esto y más habiendo visto solo un episodio de poco más de media hora de duración, si sumamos la escena postcréditos. No es ya que ni siquiera haga falta ver una serie entera para calificarla. Es que con unos minutillos vamos más que sobrados. Con dos cojones.
Ahora bien. ¿Es para tanto en cualquiera de los dos sentidos? Pues va a ser que no. Ni tanto, ni tan calvo. En pocas palabras: esto es una comedia de situación de las de toda la vida, pero con superhéroes. Por planteamiento del proyecto, por duración de cada capítulo y porque la guionista-productora ejecutiva (Jessica Gao) viene de hacer cosas como De vuelta en el corral, Kung-Fu Panda, Silicon Valley o Rick y Morty. Productos simpáticos, ligeros, con diálogos chispeantes y que buscan darles una vueltecita de tuerca a los géneros, pero sin pasarse mucho de disruptiva ni pretender ser adulta. Quien espere o quiera vender otra cosa aquí, se flipa o sirve a otros intereses más o menos espurios.
Dicho lo anterior, ¿merece la pena echarse media hora a la semana en esto? Depende mucho de tus intereses, gustos y ganas. Yo me lo ha pasado bien, pero sabía a lo que venía. Además de haber leído bastantes cómics del personaje en sus diferentes etapas, me he tragado suficiente UCM como para saber que iban a hacer lo que les saliera de los cojones a la hora de adaptarlos, así que bien. Tenemos ruptura de la cuarta pared casi desde el minuto uno, en la línea de Deadpool (los cómics de Hulka lo hicieron antes), pero con un humor más blanco y menos de «caca, culo, pedo, pis». Tenemos la correspondiente presentación del personaje principal, vemos cómo adquiere sus poderes y los controla en tiempo récord, con entrenamiento jedi incluido. Y… poco más. Porque no hay tiempo para otra cosa, a pesar de que todo se sucede a toda leche. Tatiana Maslany bien, de momento.
El CGI ha mejorado con respecto a los tráileres, por cierto. Se dice que Marvel ha reaccionado a las críticas al mejor modo neoliberal: trabajando en la creación de su propio estudio de efectos especiales, en el que, ahora sí, podrá explotar a sus trabajadores muy a su gusto sin que nadie pueda quejarse, previa cláusula de confidencialidad. Si quieres lo tomas y si no lo dejas. Aun así, tampoco es que la mejora haya sido espectacular, como he visto decir a más de uno. Por momentos, Hulka sigue pareciendo Fiona de Shrek. Otros planos están mucho más pulidos.
Lo digo desde ya: lo siento por aquellos que vayan a ver esta serie solo porque se ha anunciado que va a salir Daredevil. Ya sé que el actor es el mismo que el de la de Netflix, pero os garantizo que el tratamiento no va a ser ni parecido. Tenemos multiversos de por medio, que le permiten a Feige capitalizar (desde el punto de vista publicitario) cualquier iteración previa y, al mismo tiempo, reinventarla como le salga de las pelotas. Este va a ser un DD mucho más vainilla y de comedieta. Al tiempo.
Si buscas una cosa ligera, cortita, desengrasante y eres muy fan de Marvel a lo mejor (solo a lo mejor) te merece la pena. El primer capítulo se pasa en un suspiro, tiene un par de chistes majos y no hace daño. Tampoco vuela la cabeza o enamora. Ni es la mierda que temía, ni la maravilla que muchos quieren vender. Es un producto competente en lo suyo, siendo lo suyo un nicho muy concreto, con sus carencias y sus aciertos. Le daré algo más de recorrido para ver por dónde tira.
Pero sin fliparme.
Típico de los tiempos que corren. Ya no existe el término medio. Salen diez obras maestras y otros tantos horrores cósmicos a la semana que, curiosamente, se olvidan al día siguiente. En el caso que nos ocupa, tiene bastante mérito, toda vez que la peña ha dicho esto y más habiendo visto solo un episodio de poco más de media hora de duración, si sumamos la escena postcréditos. No es ya que ni siquiera haga falta ver una serie entera para calificarla. Es que con unos minutillos vamos más que sobrados. Con dos cojones.
Ahora bien. ¿Es para tanto en cualquiera de los dos sentidos? Pues va a ser que no. Ni tanto, ni tan calvo. En pocas palabras: esto es una comedia de situación de las de toda la vida, pero con superhéroes. Por planteamiento del proyecto, por duración de cada capítulo y porque la guionista-productora ejecutiva (Jessica Gao) viene de hacer cosas como De vuelta en el corral, Kung-Fu Panda, Silicon Valley o Rick y Morty. Productos simpáticos, ligeros, con diálogos chispeantes y que buscan darles una vueltecita de tuerca a los géneros, pero sin pasarse mucho de disruptiva ni pretender ser adulta. Quien espere o quiera vender otra cosa aquí, se flipa o sirve a otros intereses más o menos espurios.
Dicho lo anterior, ¿merece la pena echarse media hora a la semana en esto? Depende mucho de tus intereses, gustos y ganas. Yo me lo ha pasado bien, pero sabía a lo que venía. Además de haber leído bastantes cómics del personaje en sus diferentes etapas, me he tragado suficiente UCM como para saber que iban a hacer lo que les saliera de los cojones a la hora de adaptarlos, así que bien. Tenemos ruptura de la cuarta pared casi desde el minuto uno, en la línea de Deadpool (los cómics de Hulka lo hicieron antes), pero con un humor más blanco y menos de «caca, culo, pedo, pis». Tenemos la correspondiente presentación del personaje principal, vemos cómo adquiere sus poderes y los controla en tiempo récord, con entrenamiento jedi incluido. Y… poco más. Porque no hay tiempo para otra cosa, a pesar de que todo se sucede a toda leche. Tatiana Maslany bien, de momento.
El CGI ha mejorado con respecto a los tráileres, por cierto. Se dice que Marvel ha reaccionado a las críticas al mejor modo neoliberal: trabajando en la creación de su propio estudio de efectos especiales, en el que, ahora sí, podrá explotar a sus trabajadores muy a su gusto sin que nadie pueda quejarse, previa cláusula de confidencialidad. Si quieres lo tomas y si no lo dejas. Aun así, tampoco es que la mejora haya sido espectacular, como he visto decir a más de uno. Por momentos, Hulka sigue pareciendo Fiona de Shrek. Otros planos están mucho más pulidos.
Lo digo desde ya: lo siento por aquellos que vayan a ver esta serie solo porque se ha anunciado que va a salir Daredevil. Ya sé que el actor es el mismo que el de la de Netflix, pero os garantizo que el tratamiento no va a ser ni parecido. Tenemos multiversos de por medio, que le permiten a Feige capitalizar (desde el punto de vista publicitario) cualquier iteración previa y, al mismo tiempo, reinventarla como le salga de las pelotas. Este va a ser un DD mucho más vainilla y de comedieta. Al tiempo.
Si buscas una cosa ligera, cortita, desengrasante y eres muy fan de Marvel a lo mejor (solo a lo mejor) te merece la pena. El primer capítulo se pasa en un suspiro, tiene un par de chistes majos y no hace daño. Tampoco vuela la cabeza o enamora. Ni es la mierda que temía, ni la maravilla que muchos quieren vender. Es un producto competente en lo suyo, siendo lo suyo un nicho muy concreto, con sus carencias y sus aciertos. Le daré algo más de recorrido para ver por dónde tira.
Pero sin fliparme.
Soy una puta, pero una puta muy cara.


