Como lo prometido es deuda, voy con el tema de astualidá más candente del universo freak en este tórrido verano del infierno. Lo que se viene es, de momento, casi todo puro rumore, pero en mi humilde opinión puede que parte de ello tenga visos de realidad. En Warner está siendo una semana intensita, por decirlo suavemente. Desde Deadline ya se refieren a la situación como «baño de sangre», en parte porque lo melodramático vende, pero sobre todo por la oleada de despidos masivos que se avecina. El objetivo es eliminar una deuda de 3000 millones de dólares tan rápido como sea posible. Vamos, lo que era la taquilla de tres pelis buenas de Marvel en los buenos tiempos. En ese contexto, 90 son pura calderilla.
Ya lo comentábamos entre todos por aquí el otro día. La cancelación de Batgirl era un síntoma de un problema mucho más grande que iba a ir asomando, a medida que pasaran los días. En este momento, se habla de más cancelaciones, de la salida de Walter Hamada (anterior CEO de Warner) y de un posible borrón y cuenta nueva entre Warner y Bad Robot, la productora de J. J. Abrams, que tenía proyectos en desarrollo para HBO Max y una película de la que ahorita mismo vamos a hablar, mis cuates.
Pero antes, un poquito de contexto.
The Wright Future: el proyecto de Walter Hamada para DC
Hubo un tiempo en el que se pensaba que Walter Hamada llegaba para salvar Warner del desastre total. Fue cuando empezó a gestarse todo el mondongo de La Liga de la Justicia de Zack Snyder y la salida de este último del proyecto, en parte por problemas personales (el suicidio de una hija adoptiva), en parte porque tras bambalinas se estaba dando de hostias con la ejecutiva del estudio. Y entonces vino Joss Whedon. Y todo fue cuesta abajo y sin frenos. Hasta que llegó la pandemia, momento en el que las cosas tocaron fondo.
Hace solo dos años, buena parte de la población mundial pensaba que no íbamos a volver a salir nunca de casa. Era el fin de los tiempos. El apocalipsis. Las vacunas iban a marcarnos con el número de la Bestia, el negocio del cine se iba a ir al carajo y solo veríamos cosas en casa, a través de plataformas de pago. En Warner, alguien se lo creyó, y tomó la decisión de que todas las películas se estrenarían directamente en stream, lo que redundaría en una oleada masiva de nuevas altas en HBO Max. Sobre el papel, parecía buena idea.
El problema es que no funcionó como se esperaba y el movimiento solo generó más pérdidas y un deterioro de la compañía. Directores como Nolan y Villeneuve pillaron un mosqueo importante, además de otros cuantos que sentían que su trabajo estaba siendo ninguneado. Aquello hizo ruido en la prensa, afectó a los accionistas y puso en marcha un mecanismo de control de daños a nivel interno que le costó a Warner 200 millones de dólares para reparar egos heridos de directores, actores y representantes. Porque nada cura mejor el ego que la pasta cerda, ya sabéis. Y hete aquí que pasa el tiempo. Y Paramount decide no estrenar Top Gun: Maverick hasta que remita la pandemia. Y la película sale directa a cines. Y rompe la barrera de los mil millones en taquilla.
Cagonlaputa…
Walter Hamada tenía un plan para DC. Se dice que en las oficinas de Warner se conocía a este plan como The Wright Future, uséase, el Futuro Brillante. Yo también flipé cuando lo leí, sobre todo al ver el pantallazo del escandallo.
Una oleada de películas sobre personajes de segunda fila del Universo DC y alguna que otra incógnita (¿Zatanna? ¿En serio?). Si nos fijamos en el pantallazo, veremos que algunas de estas películas ya han sido estrenadas o están a punto de serlo, pero ha habido baile de fechas. Este verano tendríamos que haber visto ya Black Adam y después vendría The Flash, que de momento se nos ha ido al verano del año que viene. Ese orden tenía un sentido.
Flash y el problema del reseteo
Se dice, se comenta, que el Futuro Brillante que Hamada tenía en mente no era otra cosa que un reinicio del UCDC que borraría del mapa casi todo el Snyderverse. Sobrevivirían Aquaman y Wonder Woman, que demás de haber dejado buenos dineros tenían un público fiel y entusiasta, sobre todo por los actores que dieron vida a los personajes, pero todo lo demás se iba a ir al carajo. Y el elemento de transición imprescindible para llevarlo a cabo era, precisamente, The Flash.
Se sabe que The Flash se ha basado libremente en Flashpoint, un evento de los cómics que implica multiversos y realidades alternativas. Parece ser que esta triquiñuela iba a ser empleada por Hamada para introducir los cambios que quería. El Batman de Affleck iba a morir en esta película, para ser sustituido por el de Michael Keaton que, a su vez, sería el mentor de Batgirl en su cinta homónima. Paralelamente, se rodaría Supergirl, personaje procedente de un universo alternativo que también haría su aparición en The Flash, y que, terminada esta, iba a ser la sustituta del Superman de Henry Cavill. Al final de Batgirl, el Batman de Michael Keaton también moriría, y al frente del nuevo universo cinematográfico DC quedaría una nueva Trinidad, compuesta por versiones femeninas de los personajes: Batgirl, Supergirl y Wonder Woman.
¿Nos lo creemos?
Blue Bettle es otra de las películas que estaban en proceso de rodaje cuando se anunció la cancelación de Batgirl, y que ahora se consideran en peligro de extinción, como Supergirl. Al igual que esta última o que la propia Bargirl, Blue Bettle tiene elementos de esos que los votantes de Trump y Vox consideran inclusivos, más que nada porque el protagonista es latino. Pero había más. Si nos fijamos en la captura de más arriba, veremos que tras esta película iba a venir otra de Superman. Sin embargo, hay algo extraño en ella. El logo es diferente al que se viene usando desde Man of Steel. Ha habido un rediseño completo. Y aquí es donde entran Bad Robot y J. J. Abrams. ¿Por qué? Porque esta iba a ser la película de un nuevo Superman negro, encarnado por Michael B. Jordan.
En cuanto a The Batman y Joker, de Matt Reeves y Todd Philips respectivamente, si daban dinero y sus implicados estaban por la labor seguirían adelante mientras dieran buena pasta. La dieron, pero a pesar de todo para Hamada formaban parte de un Elseworld. Es decir, estaban fuera de lo que él consideraba su Universo DC oficial. Su futuro brillante.
La patata caliente de Ezra Miller
Como todo lo que se acaba de comentar hasta aquí no está confirmado oficialmente, si bien hay indicios de que bien podría ser exactamente como se dice, los rumores ahora apuntan a que la intención de David Zaslav es seguir cancelando proyectos de su predecesor a cholón. En cierto modo, se trata de decirle a todo el mundo, pero sobre todo a los inversores, que «hay un nuevo sheriff en la ciudad». Tras la escueta presentación que el nuevo Ceo de Waner hizo el otro día para aclarar cuáles iban a ser sus líneas maestras, las acciones cayeron un 16 %. Empezamos regular.
Y sigue estando sobre la mesa el problema de Ezra Miller. Tras la reciente acusación de robo en Vermont, Rolling Stone afirma que el Departamento de Servicios Infantiles busca al actor por alojar en su finca a la madre y los tres niños que comentamos en otro post días atrás. Parece ser que en este momento la madre del propio Miller está con él en Vermont y se va a asegurar de que buscará ayuda profesional. Yo ni me lo creo ni me lo creo de creer, pero The Hollywood Reporter dice que, ahora mismo, el estudio baraja tres opciones para lidiar con todo este asunto:
1. Si Miller y sus pronombres se someten a tratamiento y sale medio bien, dará una entrevista (a un medio afín, presumo) para explicar su comportamiento errático en los últimos años. La película se estrena y, dependiendo de cómo salga la jugada, el muchacho participa en algún limitado acto de publicidad.
2. Si no hay tratamiento que valga, la película podría llegar a estrenarse, pero ocultando a Miller tanto como sea posible. Recogemos la pasta que podamos, le despedimos, nos olvidamos de Flash por un tiempo y ya veremos si hacemos recast o qué coño.
3. Si el tema como el mozo va a peor, nos lo quitamos de encima cuanto antes, perdemos los 200 millones que nos ha costado ya la película, nos ahorramos la publicidad y a tomar por el culo todo.
¿Dónde está el problema en realidad? ¿Si la estrategia de Batgirl sirve para una película de 90 millones, por qué no para una de 200? Pues, más allá de lo volátil que pueda ser la situación con Ezra Miller, el asunto reside en la propia The Flash y en todo lo que comentamos más arriba, acerca de su posición de piedra de toque para el cambio del futuro cinematográfico DC. Por lo visto, Miller interpreta no a una, sino a varias versiones de Flash en la película, procedentes de otros universos, lo que hace imposible su sustitución en un rodaje con otro actor que supondría empezar de cero. Y, además, hay que tener muy, muy claro, si nos vamos a cargar también Supergirl, el Superman de Abrams y todo lo que venía asociado.
Por lo pronto, lo que se sabe a ciencia cierta es que Batgirl ha sido cancelada y que Ben Affleck, que se había despedido ya oficialmente de personaje, ha vuelto para rodar escenas como Batman para Aquaman 2. Escenas que, se dice, iba a ser (o ya han sido, dependiendo de la fuente) rodadas por Keaton. Esto podría indicar que ese «The Flash nos ha gustado mucho, pero podemos mejorarla» que decía Zaslav el otro día podría significar que se está llevando a cabo un cambio de rumbo, un golpe de timón, por seguir con el símil marinero, radical que se cargaría de dos o tres plumazos el Futuro Brillante de Hamada.
¿Hasta qué punto es verdad todo esto? Ni puta idea, oigan. Los enlaces de las fuentes en las que me he basado para escribir este desbarre están a su disposición. A partir de aquí, todo lo que vaya viniendo lo veremos y comentaremos, si se tercia. Servidor lo deja aquí por el momento. Casi 1800 palabras de chapa son más suficientes.
Un saludo y mil perdones. Hoy el término se me queda corto.
Ya lo comentábamos entre todos por aquí el otro día. La cancelación de Batgirl era un síntoma de un problema mucho más grande que iba a ir asomando, a medida que pasaran los días. En este momento, se habla de más cancelaciones, de la salida de Walter Hamada (anterior CEO de Warner) y de un posible borrón y cuenta nueva entre Warner y Bad Robot, la productora de J. J. Abrams, que tenía proyectos en desarrollo para HBO Max y una película de la que ahorita mismo vamos a hablar, mis cuates.
Pero antes, un poquito de contexto.
The Wright Future: el proyecto de Walter Hamada para DC
Hubo un tiempo en el que se pensaba que Walter Hamada llegaba para salvar Warner del desastre total. Fue cuando empezó a gestarse todo el mondongo de La Liga de la Justicia de Zack Snyder y la salida de este último del proyecto, en parte por problemas personales (el suicidio de una hija adoptiva), en parte porque tras bambalinas se estaba dando de hostias con la ejecutiva del estudio. Y entonces vino Joss Whedon. Y todo fue cuesta abajo y sin frenos. Hasta que llegó la pandemia, momento en el que las cosas tocaron fondo.
Hace solo dos años, buena parte de la población mundial pensaba que no íbamos a volver a salir nunca de casa. Era el fin de los tiempos. El apocalipsis. Las vacunas iban a marcarnos con el número de la Bestia, el negocio del cine se iba a ir al carajo y solo veríamos cosas en casa, a través de plataformas de pago. En Warner, alguien se lo creyó, y tomó la decisión de que todas las películas se estrenarían directamente en stream, lo que redundaría en una oleada masiva de nuevas altas en HBO Max. Sobre el papel, parecía buena idea.
El problema es que no funcionó como se esperaba y el movimiento solo generó más pérdidas y un deterioro de la compañía. Directores como Nolan y Villeneuve pillaron un mosqueo importante, además de otros cuantos que sentían que su trabajo estaba siendo ninguneado. Aquello hizo ruido en la prensa, afectó a los accionistas y puso en marcha un mecanismo de control de daños a nivel interno que le costó a Warner 200 millones de dólares para reparar egos heridos de directores, actores y representantes. Porque nada cura mejor el ego que la pasta cerda, ya sabéis. Y hete aquí que pasa el tiempo. Y Paramount decide no estrenar Top Gun: Maverick hasta que remita la pandemia. Y la película sale directa a cines. Y rompe la barrera de los mil millones en taquilla.
Cagonlaputa…
Walter Hamada tenía un plan para DC. Se dice que en las oficinas de Warner se conocía a este plan como The Wright Future, uséase, el Futuro Brillante. Yo también flipé cuando lo leí, sobre todo al ver el pantallazo del escandallo.
Una oleada de películas sobre personajes de segunda fila del Universo DC y alguna que otra incógnita (¿Zatanna? ¿En serio?). Si nos fijamos en el pantallazo, veremos que algunas de estas películas ya han sido estrenadas o están a punto de serlo, pero ha habido baile de fechas. Este verano tendríamos que haber visto ya Black Adam y después vendría The Flash, que de momento se nos ha ido al verano del año que viene. Ese orden tenía un sentido.
Flash y el problema del reseteo
Se dice, se comenta, que el Futuro Brillante que Hamada tenía en mente no era otra cosa que un reinicio del UCDC que borraría del mapa casi todo el Snyderverse. Sobrevivirían Aquaman y Wonder Woman, que demás de haber dejado buenos dineros tenían un público fiel y entusiasta, sobre todo por los actores que dieron vida a los personajes, pero todo lo demás se iba a ir al carajo. Y el elemento de transición imprescindible para llevarlo a cabo era, precisamente, The Flash.
Se sabe que The Flash se ha basado libremente en Flashpoint, un evento de los cómics que implica multiversos y realidades alternativas. Parece ser que esta triquiñuela iba a ser empleada por Hamada para introducir los cambios que quería. El Batman de Affleck iba a morir en esta película, para ser sustituido por el de Michael Keaton que, a su vez, sería el mentor de Batgirl en su cinta homónima. Paralelamente, se rodaría Supergirl, personaje procedente de un universo alternativo que también haría su aparición en The Flash, y que, terminada esta, iba a ser la sustituta del Superman de Henry Cavill. Al final de Batgirl, el Batman de Michael Keaton también moriría, y al frente del nuevo universo cinematográfico DC quedaría una nueva Trinidad, compuesta por versiones femeninas de los personajes: Batgirl, Supergirl y Wonder Woman.
¿Nos lo creemos?
Blue Bettle es otra de las películas que estaban en proceso de rodaje cuando se anunció la cancelación de Batgirl, y que ahora se consideran en peligro de extinción, como Supergirl. Al igual que esta última o que la propia Bargirl, Blue Bettle tiene elementos de esos que los votantes de Trump y Vox consideran inclusivos, más que nada porque el protagonista es latino. Pero había más. Si nos fijamos en la captura de más arriba, veremos que tras esta película iba a venir otra de Superman. Sin embargo, hay algo extraño en ella. El logo es diferente al que se viene usando desde Man of Steel. Ha habido un rediseño completo. Y aquí es donde entran Bad Robot y J. J. Abrams. ¿Por qué? Porque esta iba a ser la película de un nuevo Superman negro, encarnado por Michael B. Jordan.
En cuanto a The Batman y Joker, de Matt Reeves y Todd Philips respectivamente, si daban dinero y sus implicados estaban por la labor seguirían adelante mientras dieran buena pasta. La dieron, pero a pesar de todo para Hamada formaban parte de un Elseworld. Es decir, estaban fuera de lo que él consideraba su Universo DC oficial. Su futuro brillante.
La patata caliente de Ezra Miller
Como todo lo que se acaba de comentar hasta aquí no está confirmado oficialmente, si bien hay indicios de que bien podría ser exactamente como se dice, los rumores ahora apuntan a que la intención de David Zaslav es seguir cancelando proyectos de su predecesor a cholón. En cierto modo, se trata de decirle a todo el mundo, pero sobre todo a los inversores, que «hay un nuevo sheriff en la ciudad». Tras la escueta presentación que el nuevo Ceo de Waner hizo el otro día para aclarar cuáles iban a ser sus líneas maestras, las acciones cayeron un 16 %. Empezamos regular.
Y sigue estando sobre la mesa el problema de Ezra Miller. Tras la reciente acusación de robo en Vermont, Rolling Stone afirma que el Departamento de Servicios Infantiles busca al actor por alojar en su finca a la madre y los tres niños que comentamos en otro post días atrás. Parece ser que en este momento la madre del propio Miller está con él en Vermont y se va a asegurar de que buscará ayuda profesional. Yo ni me lo creo ni me lo creo de creer, pero The Hollywood Reporter dice que, ahora mismo, el estudio baraja tres opciones para lidiar con todo este asunto:
1. Si Miller y sus pronombres se someten a tratamiento y sale medio bien, dará una entrevista (a un medio afín, presumo) para explicar su comportamiento errático en los últimos años. La película se estrena y, dependiendo de cómo salga la jugada, el muchacho participa en algún limitado acto de publicidad.
2. Si no hay tratamiento que valga, la película podría llegar a estrenarse, pero ocultando a Miller tanto como sea posible. Recogemos la pasta que podamos, le despedimos, nos olvidamos de Flash por un tiempo y ya veremos si hacemos recast o qué coño.
3. Si el tema como el mozo va a peor, nos lo quitamos de encima cuanto antes, perdemos los 200 millones que nos ha costado ya la película, nos ahorramos la publicidad y a tomar por el culo todo.
¿Dónde está el problema en realidad? ¿Si la estrategia de Batgirl sirve para una película de 90 millones, por qué no para una de 200? Pues, más allá de lo volátil que pueda ser la situación con Ezra Miller, el asunto reside en la propia The Flash y en todo lo que comentamos más arriba, acerca de su posición de piedra de toque para el cambio del futuro cinematográfico DC. Por lo visto, Miller interpreta no a una, sino a varias versiones de Flash en la película, procedentes de otros universos, lo que hace imposible su sustitución en un rodaje con otro actor que supondría empezar de cero. Y, además, hay que tener muy, muy claro, si nos vamos a cargar también Supergirl, el Superman de Abrams y todo lo que venía asociado.
Por lo pronto, lo que se sabe a ciencia cierta es que Batgirl ha sido cancelada y que Ben Affleck, que se había despedido ya oficialmente de personaje, ha vuelto para rodar escenas como Batman para Aquaman 2. Escenas que, se dice, iba a ser (o ya han sido, dependiendo de la fuente) rodadas por Keaton. Esto podría indicar que ese «The Flash nos ha gustado mucho, pero podemos mejorarla» que decía Zaslav el otro día podría significar que se está llevando a cabo un cambio de rumbo, un golpe de timón, por seguir con el símil marinero, radical que se cargaría de dos o tres plumazos el Futuro Brillante de Hamada.
¿Hasta qué punto es verdad todo esto? Ni puta idea, oigan. Los enlaces de las fuentes en las que me he basado para escribir este desbarre están a su disposición. A partir de aquí, todo lo que vaya viniendo lo veremos y comentaremos, si se tercia. Servidor lo deja aquí por el momento. Casi 1800 palabras de chapa son más suficientes.
Un saludo y mil perdones. Hoy el término se me queda corto.
Soy una puta, pero una puta muy cara.


