Con la boina calada hasta las cejas y la cachaba en la mano, sentado en el poyete de la ventana, mientras miro hacia las montañas y aprieto los dientes por culpa de las punzadas de unas rodillas cada día más maltrechas, se me ocurre echar un vistazo al parte para ver qué hay de nuevo por esos mundos de Dios. Bendita curiosidad, oigan. El mundo se está poniendo muy, pero que muy loco, y este pobre pollavieja se siente desbordado por los acontecimientos. Ay, señor, señor.
Sus cuento.
De todos es sabido que el amigo Ezra Miller anda pelín desequilibrado de un tiempo a esta parte. Los sucesos más notorios son relativamente recientes, pero lo cierto es que este zagal lleva años dando pistas sutiles, retazos, indicios de que algo no va del todo bien dentro de su mollera. No sé cómo será en vuestros pueblos, gente, pero en el mío estrangular a una fan no está muy bien visto.
Lo último que hemos sabido de esta buena pieza por aquí es que el muchacho andaba paseando por los USA en coche con un chaleco antibalas puesto, porque dice que le persiguen el FBI y el Ku Klux Klan para hacerle cosas malas y le parece un accesorio de moda necesario, si lo recuerdan. Eso fue hace un par de días, como quien dice, y ya hay nueva ocurrencia digna de comentar. Desde entonces, ha ido acumulando acusaciones de acoso, abuso a varias mujeres alrededor del mundo y alteración del orden público por diferentes estados.
Hasta ahora, Miller se ha ido librando de consecuencias legales vaya usted a saber por qué, pero parece que la última trastada ya le ha puesto en disposición de ser acusado en firme de un delito de robo en Vermont, estado limítrofe con Canadá, donde por lo visto lleva un tiempo viviendo en una granja de su propiedad, en la que, además de cultivar cannabis sin licencia (ay, pillín, pillín), «acoge» a una madre de 25 años y sus tres hijos pequeños, a los que supuestamente protege no tengo muy claro de quién, porque se han publicado vídeos en redes sociales donde se ve a uno de ellos rodeado de armas y balas.
Bueno, pues resulta de que ahora sale a la luz dicha acusación de robo, por algo que sucedió en (ojito al loro) mayo. La Policía Estatal de Vermont fue notificada de una denuncia de robo en una residencia en Stamford, Vermont, a las 5:55 p. m. del 1 de ese mismo mes. La policía descubrió que se habían sustraído varias botellas de alcohol del interior de la residencia mientras los propietarios no estaban presentes. O sea, que el tío se coló en una casa random y, ya que estaba allí, se llevó la priva. Como resultado de una investigación que incluyó videos de vigilancia y declaraciones, la policía encontró causa probable para acusar a Ezra Miller de delito grave de robo en una vivienda desocupada. El actor ha sido localizado el 7 de agosto y se le ha hecho entrega de una citación para comparecer en el Tribunal Superior de Vermont el 26 de septiembre (día de mi cumpleaños, en el que gustoso acepto regalos y felicitaciones) para la lectura de cargos por el cargo de robo.
Uséase, que ya tenemos la primera causa formal. Premio para el caballero.
Me recuerda un poco al caso de Anne Heche, que hace unos años se acabó colando a altas horas de la madrugada, drogada hasta las trancas, en una casa al azar que resultó ser propiedad de un pobre matrimonio que, al levantarse después de oír el ruido en mitad del sueño, se la encontró sentada en el salón divagando, completamente ida y diciendo incoherencias. Heche, por cierto, se encuentra ahora mismo en estado crítico, después de estrellar su coche contra una vivienda y provocar otros dos accidentes y un incendio en el mismo día. Ha debido de ser una jornada memorable.
En otro orden de cosas, echando un vistazo a Espejo Público, verdadero néctar de la televisión patria, mientras sorbo el primer café con leche del día, me entero de que Amber Heard, esa moza tan guapa y tan simpática, ser de luz, acaba de ser acusada por la escritora e influenser Jessica Reed Kraus, también conocida como House Inhabit en Instagram (sea esto último lo que sea) de cosas… weirdas.
Según esta mujer, Heard llevaría desde 2011 organizando una serie de fiestas sexuales para «dioses tecnológicos, capitalistas, fundadores, altos ejecutivos y empresarios prometedores», de temática satánica, en las que siempre había grandes cantidades de MDMA, alcohol, orgías y menores de edad. Le ha faltado añadir al menos un pollino al relato para completar el cuadro. Virgen del Pino Chico.
La descripción de lo que ocurre en estos mondongos es dantesca:
«Un montón de chicas jóvenes calientes, frotándose unas con otras en trajes de cuero de estilo satánico en el escenario. Amber en una silla tipo trono en el centro, las piernas abiertas, como una estrella porno en exhibición, realizando actos sexuales en una habitación llena de hombres mirando».
Bueno, a lo mejor no suena tan mal, vale.
El caso es que esto está salpicando también un poco a Elon Musk, que es quien, supuestamente, habría introducido a la actriz en el círculo de la Verdadera Fiesta, porque lo que tú haces los fines de semana es una mierda en comparación, y lo sabes.
En principio, me costaría creerlo… de no ser porque, no hace tanto, se destapó también todo el pollo de Allison Mack, la Chloe de Smallville, que estaba pringada hasta las cejas en un tema chungo con la secta NXIVM y ha tenido que negociar con la acusación para comerse solo tres años de prisión, de los veinte que le pedían, a costa de vender a su líder, Keith Raniere, que ha sido condenado a 120. Esta gente, además de traficar con mujeres para abusar de ellas, las marcaba al rojo vivo como si fueran reses de ganado.
En resumen. Que todo muy normal.
Mientras tanto, en Warner las cosas tranquilas. Aquaman 2 y The Flash bien, ¿no?
Sus cuento.
De todos es sabido que el amigo Ezra Miller anda pelín desequilibrado de un tiempo a esta parte. Los sucesos más notorios son relativamente recientes, pero lo cierto es que este zagal lleva años dando pistas sutiles, retazos, indicios de que algo no va del todo bien dentro de su mollera. No sé cómo será en vuestros pueblos, gente, pero en el mío estrangular a una fan no está muy bien visto.
Lo último que hemos sabido de esta buena pieza por aquí es que el muchacho andaba paseando por los USA en coche con un chaleco antibalas puesto, porque dice que le persiguen el FBI y el Ku Klux Klan para hacerle cosas malas y le parece un accesorio de moda necesario, si lo recuerdan. Eso fue hace un par de días, como quien dice, y ya hay nueva ocurrencia digna de comentar. Desde entonces, ha ido acumulando acusaciones de acoso, abuso a varias mujeres alrededor del mundo y alteración del orden público por diferentes estados.
Hasta ahora, Miller se ha ido librando de consecuencias legales vaya usted a saber por qué, pero parece que la última trastada ya le ha puesto en disposición de ser acusado en firme de un delito de robo en Vermont, estado limítrofe con Canadá, donde por lo visto lleva un tiempo viviendo en una granja de su propiedad, en la que, además de cultivar cannabis sin licencia (ay, pillín, pillín), «acoge» a una madre de 25 años y sus tres hijos pequeños, a los que supuestamente protege no tengo muy claro de quién, porque se han publicado vídeos en redes sociales donde se ve a uno de ellos rodeado de armas y balas.
Bueno, pues resulta de que ahora sale a la luz dicha acusación de robo, por algo que sucedió en (ojito al loro) mayo. La Policía Estatal de Vermont fue notificada de una denuncia de robo en una residencia en Stamford, Vermont, a las 5:55 p. m. del 1 de ese mismo mes. La policía descubrió que se habían sustraído varias botellas de alcohol del interior de la residencia mientras los propietarios no estaban presentes. O sea, que el tío se coló en una casa random y, ya que estaba allí, se llevó la priva. Como resultado de una investigación que incluyó videos de vigilancia y declaraciones, la policía encontró causa probable para acusar a Ezra Miller de delito grave de robo en una vivienda desocupada. El actor ha sido localizado el 7 de agosto y se le ha hecho entrega de una citación para comparecer en el Tribunal Superior de Vermont el 26 de septiembre (día de mi cumpleaños, en el que gustoso acepto regalos y felicitaciones) para la lectura de cargos por el cargo de robo.
Uséase, que ya tenemos la primera causa formal. Premio para el caballero.
Me recuerda un poco al caso de Anne Heche, que hace unos años se acabó colando a altas horas de la madrugada, drogada hasta las trancas, en una casa al azar que resultó ser propiedad de un pobre matrimonio que, al levantarse después de oír el ruido en mitad del sueño, se la encontró sentada en el salón divagando, completamente ida y diciendo incoherencias. Heche, por cierto, se encuentra ahora mismo en estado crítico, después de estrellar su coche contra una vivienda y provocar otros dos accidentes y un incendio en el mismo día. Ha debido de ser una jornada memorable.
En otro orden de cosas, echando un vistazo a Espejo Público, verdadero néctar de la televisión patria, mientras sorbo el primer café con leche del día, me entero de que Amber Heard, esa moza tan guapa y tan simpática, ser de luz, acaba de ser acusada por la escritora e influenser Jessica Reed Kraus, también conocida como House Inhabit en Instagram (sea esto último lo que sea) de cosas… weirdas.
Según esta mujer, Heard llevaría desde 2011 organizando una serie de fiestas sexuales para «dioses tecnológicos, capitalistas, fundadores, altos ejecutivos y empresarios prometedores», de temática satánica, en las que siempre había grandes cantidades de MDMA, alcohol, orgías y menores de edad. Le ha faltado añadir al menos un pollino al relato para completar el cuadro. Virgen del Pino Chico.
La descripción de lo que ocurre en estos mondongos es dantesca:
«Un montón de chicas jóvenes calientes, frotándose unas con otras en trajes de cuero de estilo satánico en el escenario. Amber en una silla tipo trono en el centro, las piernas abiertas, como una estrella porno en exhibición, realizando actos sexuales en una habitación llena de hombres mirando».
Bueno, a lo mejor no suena tan mal, vale.
El caso es que esto está salpicando también un poco a Elon Musk, que es quien, supuestamente, habría introducido a la actriz en el círculo de la Verdadera Fiesta, porque lo que tú haces los fines de semana es una mierda en comparación, y lo sabes.
En principio, me costaría creerlo… de no ser porque, no hace tanto, se destapó también todo el pollo de Allison Mack, la Chloe de Smallville, que estaba pringada hasta las cejas en un tema chungo con la secta NXIVM y ha tenido que negociar con la acusación para comerse solo tres años de prisión, de los veinte que le pedían, a costa de vender a su líder, Keith Raniere, que ha sido condenado a 120. Esta gente, además de traficar con mujeres para abusar de ellas, las marcaba al rojo vivo como si fueran reses de ganado.
En resumen. Que todo muy normal.
Mientras tanto, en Warner las cosas tranquilas. Aquaman 2 y The Flash bien, ¿no?
Soy una puta, pero una puta muy cara.



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