04-01-2020, 01:37 PM
Hace poco más de un año se estrenaba en Netflix "La balada de Buster Scruggs", una suerte de antología de relatos del oeste en la que la variedad campaba a sus anchas mientras los Coen jugueteaban con el género como Pedro por su casa. Aquella película supuso un germen en quien esto escribe que continúa hasta hoy, ya que me llamó la atención el profundo romanticismo que desprendía ese libro con el que abría y cerraba la película. Poco después, gracias a una conversación que mantuvieron los buenos de Peckinpah y Hastur Jr en LHP topé con la colección Frontera, de la fantástica editorial Valdemar (sus tomos que recopilan la narrativa completa de Lovecraft son tan tochos como imprescindibles para cualquier fan).
Tras un primer encuentro con un libro de relatos de Elmore Leonard, que iban desde lo muy chulo a lo pasable, me animé a darle un tiento a una novela propiamente dicha pertenciente a la literatura western. Jamás había leído nada de este estilo, y de hecho, ni siquiera sabía que había toda una colección de este género en nuestro país, mucho menos que sea una literatura que al otro lado del charco tuviera su público. A todo ello se sumó un descubrimiento de lo más curioso, y es que clásicos como "Centauros del desierto", "Shane" o "El hombre que mató a Liberty Valance", por citar unos pocos, se basan en sendas obras o relatos western.
"Bajo cielos inmensos" se conforma dentro de este tipo de literatura como todo un homenaje a los mountain men, hombres que decidieron dar la espalda a la incipiente civilización y se adentraron en los territorios comandados por las Montañas Rocosas, plagadas de tribus indias y parajes vírgenes listos para ser explorados. De este modo, Boone Caudill, el protagonista, huye del hogar familiar y su borracho padre en busca de su tío Zeb Calloway, todo un mountain man al que seguir los pasos. De este modo, Guthrie describe paisajes y aventuras con una soltura jugosísima que hace que las palabras se beban y las páginas vuelen. Al principio quizás el estilo podría chocar a más de uno (no en vano, es una novela publicada en 1947), pero esta sensación dura muy poco y en seguida nos veremos absorbidos por las aventuras y desventuras de Cuadill por el oeste salvaje, plagado de parajes extraordinarios y una sensación de descubrimiento por parte del protagonista que contagiará al lector.
No conforme con ello, Guthrie además no duda en tocar la patata cuando lo cree necesario, llenando algunos pasajes de una profunda melancolía que sentimos nuestra, no sólo por el fin de una era debido a ese peregrinaje imparable de la civilización y los colonos para instalarse en la zona, si no por las propias decisiones y acontecimientos que van poblando la peripecia vital de Caudill. Regado todo ello además con ciertos comentarios de cierta profundidad espiritual en boca de alguno de sus personajes (ese extraordinario Jim Deakins y su impulso de preguntarse cosas, casi siempre concernientes a Dios y su papel en todo esto).
Algo más de 500 páginas que conforman todo un viaje por las regiones más profundas de la América de mediados de siglo XIX, no faltarán las luchas con indios, y sobre todo, el frío y el hambre por sobrevivir (fantástico un pasaje que conforma unos 4 o 5 capítulos de la novela en los que el invierno se les echa encima a los protagonistas. El frío, la nieve y el hambre casi se pueden sentir).
"Bajo cielos inmensos" se conforma como la primera novela western que he leído, a la cual seguirán muchas otras. Ultra recomendado.
¡Estúpido hombre sabio!

