Pues resulta que TVE tiene en su página web algunas películas importantes y de culto como "Volver a empezar"(1982) de Jose Luis Garci(Nuestro primero Oscar a la mejor película de habla no inglesa, o el clásico del cine "noir" hispano "Los ojos también dejan huellas" (1952), que vi de niño y que me impresionó bastante y que sorprendentemente viene firmada por el más bien poco ilustre Jose Luis García Saez de Heredia, un director no precisamente demasiado aplaudido(Si bien es cierto que su filiación política y el haber firmado varios títulos de propaganda claramente franquista influye mucho en la baja valoración de su filmografía) o "Amantes"(1990) de Vicente Aranda.
Pues gracias a ello he podido disfrutar de esta película de 1946 de Edgar Neville de 1946 del que había oído hablar muchas veces y por el cual tenía cierta curiosidad:
![[Imagen: 54812004.jpg]](https://cloud10.todocoleccion.online/cine-folletos-mano/tc/2016/03/03/21/54812004.jpg)
Edgar Neville es un nombre curioso dentro de nuestra filmografía patria, nacido en Madrid en 1899 pero hijo, tal y como su nombre evidencia, de padre inglés, Edward Neville Riddlesdale, represenante en España de la fábrica de motores de su padre y de una española de sangre aristócrata. En su juventud estudió derecho pero su interés estuvo siempre en el mundo de la farándula, especialmente el carnaval y el teatro. Se enroló en los husares y participó en la guerra de Marruecos, pero una enfermedad le obligó a regresar a Madrid, donde frecuentó los círculos literarios de la época, llegando a conocer a representantes de la generación del 27 como Federico García Lorca o a Manuel de Falla, al que le unía una compartida pasión por el flamenco.
Tras contraer matrimonio con una malagueña se inició en la carrera diplomática siendo designado como secretario de embajada en Washington, y desde allí acabó recalando a Los Angeles, debido a su interés por introducirse en el mundo del cine. Llego a ser amigo personal de Charles Chaplin, que le contrató como actor para "Luces de ciudad", y a través del cual consiguió un trabajo como guionista en el seno de la MGM en una época donde, recién llegado el cine sonoro, los estudios hacían versiones paralelas en español de sus films más emblemáticos, con vista a ser explotados en el lucrativo mercado hispano, puesto que el doblaje aún no se había inventado. Como colega en estas labores conoció al mismísimo Miguel Mihura, con el que entabló amistad.
A pesar de afiliarse a Izquierda Republicana, al estallar la guerra civil se une al bando rebelde, llegando a actuar para ellos en calidad de espía en Londres al ser destinado a la embajada española. Sin embargo su pasado afiliación izquierdista y su amistades pasadas con comunistas reconocidos como Rafael Alberti le causó no pocos problemas con el bando franquista.
En cuanto a su labor como director, ya en 1930 durante su estancia en Hollywood debutó en dichas lides con la versión en español del film carcelario "El presidio", pero su nombre en el cine español empezaría a tener resonancia con "El malvado Carabel", comedia de ciertos tintes negros, que sería objeto de un hoy en día más recordado "remake" en 1956 con Fernando Fernán Gómez en labores de director y protagonista.
No ya dentro del cine español, sino en el propio país, la figura de Edgar Neville era toda una anomalía. En una España cerril, autárquica no solo en lo económico sino también en lo cultural, y en donde la ignorancia hacia las modas y corrientes artísticas extrajeras era lo usual, el bueno de Edgar era la esencia del hombre cosmopolita, refinado, culto, con un punto de hedonismo "playboy"(No muchos españoles de los 50 podían presumir de conducir un Aston Martin al más puro estilo 007) y además dotado durante la primera mitad de su vida de porte de galán seductor, hasta que, cual Orson Welles, su esbelta figura empezó a inflarse por culpa de su afición a todo tipo de placeres, incluido los culinarios. Era por tanto un hombre que bebía mucho de las influencias foráneas provenientes del cine de Hollywood o Europa como el expresionismo alemán y el neorrealismo italiano, pero al mismo tiempo sentía una clara fascinación por elementos más puramente españoles, no solo por su comentado gusto por el flamenco, sino también por su afición a la tauromaquia, y a elementos de la cultura popular como la zarzuela. Pero esa mezcla de influencias extranjeras y elementos castizos que pueblan su cine hizo que durante años no conectara ni con el público más generalista(Alienado por los toques foraneos de su cine) ni a los cinéfilos más elitistas(Que veían su apego por las esencias hispánicas y su afiliación conservadora como "ranciedades"). Aunque hoy en día es un director altamente reivindicado.
Quizás sus películas mas aclamadas son "La vida en un hilo"(1945) film que adelante más de 50 años antes la premisa de la Hollywoodiense "Dos vidas en un instante"(1998) con Gwyneth Paltrow, "La torre de lo siete jorobados"(1944) o como trasplantar los modos y estética del cine expresionista alemán de gentes como Fritz Lang, Friedrich Murnau o Robert Wiene al Madrid más tradicional y la primera obra cumbre del cine fantastico patrio y esta "El crimen de la calle Bordadores".
Nos encontramos ante lo que sobre el papel parece un clásico film policiaco y de misterio decimonónico. La principal diferencia es que aquí la historia no está ambientada en el Londres brumoso de los relatos de Conan Doyle, ni en la oscura parisina Calle Morgue de los relatos de Allan Poe o de las novelas de "Fantomas". Este relato, se inspira claramente en una famoso espisodio de la crónica negra madrileña: "El crimen de la calle Fuencarral", que en 1888 fascinó a gentes como Benito Pérez Galdós(Que cubrió el juicio a la principal inculpada en calidad de periodista). Estamos pues ante un crimen "agiornado" con chulapos y chulapas, música de organillo, y coplillas de crímenes de ciegos(Con uno de los cuales se inicia la película, como prolegómeno ilustrativo para el espectador de la clase de historia que va a ver), de sucias tabernas donde se escucha flamenco y piezas extraidas de las zarzuelas de autores como Tomás Bretón(Al que se nombra) y de multitud de referencias culturales de la época(Como los toreros Lagartijo y Frascuelo).
Estamos por tanto ante ese Madrid de finales del siglo XIX que dibujaron Galdós o "La verbena de la Paloma" llena de pintorescos personajes, alguno tantos que acaban siendo perfectos recursos cómicos, retratado por Neville desde una óptica marcadamente realista, que recuerda a la forma en que Jacques Becker mostraba la capital gala en "París bajos fondo" y las diversiones cotidianas de sus gentes. Pero al mismo tiempo, al recrear algunas e las calles madrileñas mediante decorados en estudio, Neville introduce un toque estilizado, claramente deudor del cine alemán como el film "M" de Fritz Lang o de películas de Hollywood influenciadas por este como "El doble asesinato de la calle Morgue"(1932), aunque sin llevar la estilización a los niveles extremos del film de Robert Florey. Todo ello para narrarnos, a través de una serie de "flashback", la serie de sucesos que sirvieron de preludio al crimen al que alude el título de la cinta y que sucede en los comienzos del film. Aquí la habilidad de Edgar Neville es notoria en cuanto a la presentación de los personajes, las diferentes relaciones entre ellos que marcaran el devenir del relato e introducir de forma sutil determinados elementos(El pañuelo, la mención al novio de "Lola la billetera") que tendrán su importancia posteriormente. Al mismo tiempo a través de la puesta en escena(Ese cuadro que preside el juicio y donde podemos ver a Alfonso XIII de niño y a la reina regente que nos ubica perfectamente en que época estamos) nos hace un retrato social de la época sin escatimar sus miserias humanas, aunque suavizadas con un humor socarrón(La escena en la redacción del periódico, que aunque jocosa, sirve de clara crítica contra el sensacionalismo de la prensa y su filiación a determinadas ideologías políticas, algo que desgraciadamente, está más en boga que nunca).
En definitiva os la recomiendo sin reservas, porque mucho de vosotros descubriréis al que sin duda es uno de los grandes nombres de la Historia de nuestro cine, claro precedente de otros nombres hoy más populares como Jose Luis García Berlanga(Para el que el propio Edgar Neville trabajó como guionista) o Alex de la Iglesia(Cuya visión castiza del género fantástico es hija evidente de la del director de "El crimen de la calle Bordadores".
AQUI LA TENEIS ENTERITA CORTESÍA DE TVE, LA CUAL LA TENDRÁ COLGADA EN SU PAGINA HASTA MEDIADOS DEL PROXIMO MES DE MAYO:
https://www.rtve.es/alacarta/videos/cine...s/5856418/
Pues gracias a ello he podido disfrutar de esta película de 1946 de Edgar Neville de 1946 del que había oído hablar muchas veces y por el cual tenía cierta curiosidad:
![[Imagen: 54812004.jpg]](https://cloud10.todocoleccion.online/cine-folletos-mano/tc/2016/03/03/21/54812004.jpg)
Edgar Neville es un nombre curioso dentro de nuestra filmografía patria, nacido en Madrid en 1899 pero hijo, tal y como su nombre evidencia, de padre inglés, Edward Neville Riddlesdale, represenante en España de la fábrica de motores de su padre y de una española de sangre aristócrata. En su juventud estudió derecho pero su interés estuvo siempre en el mundo de la farándula, especialmente el carnaval y el teatro. Se enroló en los husares y participó en la guerra de Marruecos, pero una enfermedad le obligó a regresar a Madrid, donde frecuentó los círculos literarios de la época, llegando a conocer a representantes de la generación del 27 como Federico García Lorca o a Manuel de Falla, al que le unía una compartida pasión por el flamenco.
Tras contraer matrimonio con una malagueña se inició en la carrera diplomática siendo designado como secretario de embajada en Washington, y desde allí acabó recalando a Los Angeles, debido a su interés por introducirse en el mundo del cine. Llego a ser amigo personal de Charles Chaplin, que le contrató como actor para "Luces de ciudad", y a través del cual consiguió un trabajo como guionista en el seno de la MGM en una época donde, recién llegado el cine sonoro, los estudios hacían versiones paralelas en español de sus films más emblemáticos, con vista a ser explotados en el lucrativo mercado hispano, puesto que el doblaje aún no se había inventado. Como colega en estas labores conoció al mismísimo Miguel Mihura, con el que entabló amistad.
A pesar de afiliarse a Izquierda Republicana, al estallar la guerra civil se une al bando rebelde, llegando a actuar para ellos en calidad de espía en Londres al ser destinado a la embajada española. Sin embargo su pasado afiliación izquierdista y su amistades pasadas con comunistas reconocidos como Rafael Alberti le causó no pocos problemas con el bando franquista.
En cuanto a su labor como director, ya en 1930 durante su estancia en Hollywood debutó en dichas lides con la versión en español del film carcelario "El presidio", pero su nombre en el cine español empezaría a tener resonancia con "El malvado Carabel", comedia de ciertos tintes negros, que sería objeto de un hoy en día más recordado "remake" en 1956 con Fernando Fernán Gómez en labores de director y protagonista.
No ya dentro del cine español, sino en el propio país, la figura de Edgar Neville era toda una anomalía. En una España cerril, autárquica no solo en lo económico sino también en lo cultural, y en donde la ignorancia hacia las modas y corrientes artísticas extrajeras era lo usual, el bueno de Edgar era la esencia del hombre cosmopolita, refinado, culto, con un punto de hedonismo "playboy"(No muchos españoles de los 50 podían presumir de conducir un Aston Martin al más puro estilo 007) y además dotado durante la primera mitad de su vida de porte de galán seductor, hasta que, cual Orson Welles, su esbelta figura empezó a inflarse por culpa de su afición a todo tipo de placeres, incluido los culinarios. Era por tanto un hombre que bebía mucho de las influencias foráneas provenientes del cine de Hollywood o Europa como el expresionismo alemán y el neorrealismo italiano, pero al mismo tiempo sentía una clara fascinación por elementos más puramente españoles, no solo por su comentado gusto por el flamenco, sino también por su afición a la tauromaquia, y a elementos de la cultura popular como la zarzuela. Pero esa mezcla de influencias extranjeras y elementos castizos que pueblan su cine hizo que durante años no conectara ni con el público más generalista(Alienado por los toques foraneos de su cine) ni a los cinéfilos más elitistas(Que veían su apego por las esencias hispánicas y su afiliación conservadora como "ranciedades"). Aunque hoy en día es un director altamente reivindicado.
Quizás sus películas mas aclamadas son "La vida en un hilo"(1945) film que adelante más de 50 años antes la premisa de la Hollywoodiense "Dos vidas en un instante"(1998) con Gwyneth Paltrow, "La torre de lo siete jorobados"(1944) o como trasplantar los modos y estética del cine expresionista alemán de gentes como Fritz Lang, Friedrich Murnau o Robert Wiene al Madrid más tradicional y la primera obra cumbre del cine fantastico patrio y esta "El crimen de la calle Bordadores".
Nos encontramos ante lo que sobre el papel parece un clásico film policiaco y de misterio decimonónico. La principal diferencia es que aquí la historia no está ambientada en el Londres brumoso de los relatos de Conan Doyle, ni en la oscura parisina Calle Morgue de los relatos de Allan Poe o de las novelas de "Fantomas". Este relato, se inspira claramente en una famoso espisodio de la crónica negra madrileña: "El crimen de la calle Fuencarral", que en 1888 fascinó a gentes como Benito Pérez Galdós(Que cubrió el juicio a la principal inculpada en calidad de periodista). Estamos pues ante un crimen "agiornado" con chulapos y chulapas, música de organillo, y coplillas de crímenes de ciegos(Con uno de los cuales se inicia la película, como prolegómeno ilustrativo para el espectador de la clase de historia que va a ver), de sucias tabernas donde se escucha flamenco y piezas extraidas de las zarzuelas de autores como Tomás Bretón(Al que se nombra) y de multitud de referencias culturales de la época(Como los toreros Lagartijo y Frascuelo).
Estamos por tanto ante ese Madrid de finales del siglo XIX que dibujaron Galdós o "La verbena de la Paloma" llena de pintorescos personajes, alguno tantos que acaban siendo perfectos recursos cómicos, retratado por Neville desde una óptica marcadamente realista, que recuerda a la forma en que Jacques Becker mostraba la capital gala en "París bajos fondo" y las diversiones cotidianas de sus gentes. Pero al mismo tiempo, al recrear algunas e las calles madrileñas mediante decorados en estudio, Neville introduce un toque estilizado, claramente deudor del cine alemán como el film "M" de Fritz Lang o de películas de Hollywood influenciadas por este como "El doble asesinato de la calle Morgue"(1932), aunque sin llevar la estilización a los niveles extremos del film de Robert Florey. Todo ello para narrarnos, a través de una serie de "flashback", la serie de sucesos que sirvieron de preludio al crimen al que alude el título de la cinta y que sucede en los comienzos del film. Aquí la habilidad de Edgar Neville es notoria en cuanto a la presentación de los personajes, las diferentes relaciones entre ellos que marcaran el devenir del relato e introducir de forma sutil determinados elementos(El pañuelo, la mención al novio de "Lola la billetera") que tendrán su importancia posteriormente. Al mismo tiempo a través de la puesta en escena(Ese cuadro que preside el juicio y donde podemos ver a Alfonso XIII de niño y a la reina regente que nos ubica perfectamente en que época estamos) nos hace un retrato social de la época sin escatimar sus miserias humanas, aunque suavizadas con un humor socarrón(La escena en la redacción del periódico, que aunque jocosa, sirve de clara crítica contra el sensacionalismo de la prensa y su filiación a determinadas ideologías políticas, algo que desgraciadamente, está más en boga que nunca).
En definitiva os la recomiendo sin reservas, porque mucho de vosotros descubriréis al que sin duda es uno de los grandes nombres de la Historia de nuestro cine, claro precedente de otros nombres hoy más populares como Jose Luis García Berlanga(Para el que el propio Edgar Neville trabajó como guionista) o Alex de la Iglesia(Cuya visión castiza del género fantástico es hija evidente de la del director de "El crimen de la calle Bordadores".
AQUI LA TENEIS ENTERITA CORTESÍA DE TVE, LA CUAL LA TENDRÁ COLGADA EN SU PAGINA HASTA MEDIADOS DEL PROXIMO MES DE MAYO:
https://www.rtve.es/alacarta/videos/cine...s/5856418/

