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La absurda edulcoración del pasado.
#1
   Resulta que alguna vez he visitado un canal de Youtube llamado "Dosis de nostalgia", en el que se publican videos sobre la vida y la sociedad en la España de los años 70 y 80.
   Son videos en los que hay un mal disimulado componente nostálgico, el mismo nombre del canal lo delata, y en el que todo está mostrado con un tono de añoranza, lo que hacía que se idealizase un poco aquellas épocas. Pero esa idealización ha tocado techo con este video:


   A alguien, que por sus comentarios denota descaradamente que no pisaba este mundo aún en esos años 80 escribió algo así como "Cuando no había delincuencia" (No recuerdo la frase exacta pero creo que era esa).
  Servidor, que vivió aquellos años y, viviendo en una zona de España donde el desempleo y las drogas pegaron, fuerte, fue testigo de las cotas a la que se llegó la delincuencia juvenil y marginal de los barrios más humildes, no pude evitar contestarle que estaba muy equivocado. Que hubo un fenómeno de explosión de delincuencia de baja estofa tan grande que hasta sirvió para crear un género cinematográfico "El cine quinqui".
  Su respuesta no pudo ser más idiota "¿Sabes que el cine es mentira, no?". (Ya sabeis chicos, como la segunda guerra mundial sale en las películas, es una mentira que nunca sucedió) y que "Entonces podías dejar los coches abiertos" y "Que opinaba sin haber vivido esos años y que preguntara a los de mayores de 50"... Aunque estuvo tentado de llamarle "gilipollas" por su comentario sobre el cine, y sobre mí,  me limité a decirle que ahí el cine lo que hacía reflejar una realidad, que de hecho no solo películas como "Navajeros" contaban historias de delincuentes reales, sino que incluso los actores que salían en esas películas eran auténticos delincuentes juveniles, como Angel Fernández Franco "El Torete"), la mayoría de los cuales palmaron por el pico o el Sida, sin llegar a la mediana edad, y que los ambientes sórdidos y marginales por los que se movían eran los auténticos en los que ellos se movían en la vida real. Que lo de "poder dejar el coche cerrado " era una soplapollez, y lo decía uno que había visto como en los 80, la gente tenía que llevar en los coches radiocassetes extraíbles ante el miedo de que forzaran el vehículo y los robaran
   Porque no es ya que no podía dejar abierto el coche, como se creía el muy membrillo, es que incluso dejándolo cerrado, al volver te podías encontrar que habían forzado la puerta o roto el cristal para llevarse algo de dentor, como de hecho pasó con el coche de mi padre en plena ciudad de Cádiz a plena luz del día en el paseo marítimo de la playa a, donde dejó el coche aparcado, a la hora de la sobremesa,, para, al volver poco después y comprobar que habían roto el cristal para llevarse un abrigo que mi madre había dejado dentro.
  Por último, le dije que no me hacía falta preguntar sobre esos años a nadie mayor de cincuenta porque estaba a 2 semanas de cumplir los cincuenta y tres.
   Todo esto me hace ver, que gran parte de mi generación "pollavieja" está haciendo un flaco favor a la juventud, describiendo el panorama de este país en los 70 y 80 de una forma falsa que no se ajusta en nada a la realidad. Convirtiendo esa España en una especie de Arcadia utópica en caracterizada por la libertad, la ausencia de censura moral,  la prosperidad económica, un gran panorama cultural,  un mercado laboral caracterizado por la estabilidad y puertas abiertas para la inclusión en él de todos los jóvenes, una clase política honesta y comprometida con el país y su ciudadanía, y una seguridad ciudadana inmejorable.

  A eso, yo que, repito, viví esos años, solo puedo decri "Y una mieda". 
 
   Por favor no comamos el tarro a los más jóvenes vendiendo cuentos de hadas que no se corresponden con la realidad. Si pasa eso con los años 80, no me extraña que también entre los jóvenes, se haya idealizado el franquismo.
 
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#2
Yo viví prácticamente toda mi infancia y adolescencia a tres manzanas escasas del Raval (o Barrio Chino) de Barcelona, durante los 80 y 90s.

A estos figuras les diría que si se hubieran pasado por según que calles de allí por aquella época, incluso a plena luz del día, no les dejaban ni los calzoncillos. Y haciendo slaloms entre jeringas usadas y sus usuarios.

Y todo un clásico lo del radio-cassette extraíble. Anda que duraban mucho los que se quedaban puestos.


PD: Con mi mujer, que es maestra, siempre hago bromas con los parques infantiles de ahora, que está todo blandito y si un nene se cae no le pasa nada, y los comparo con los de mi infancia, en los 80: Suelos de grava y barro, columpios y toboganes con la pintura desconchada, ardientes al sol y con filos por todas partes ... Acababas siempre de tierra hasta arriba, el pantalón de pana roto, las rodillas con raspones sangrantes y algún chichón (¿alguién supo nunca para que servían aquellas cosas con forma de arco, que acababas siempre colgado cabeza abajo, o aquel que parecía el andamiaje de un cubo borg?). Un niño de hoy allí acabaría en el hospital, y sus padres con peligro de quedarse sin patria potestad.
Ilumínanos, oh Cohen el bárbaro, ¿qué es lo mejor de la vida?

-Buenoz dientez, zopa caliente y papel higiénico zuave.
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#3
Coño. Un MSX. Todavía conservo el mío. Smile
Soy una puta, pero una puta muy cara.
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#4
Mi familia es de barrio, y todos los amigos de mi hermana con los que jugaba cuando era pequeña, murieron por la heroina antes de cumplir los 20. Si no todos, casi todos.

Yo, que soy de los 90, crecí esquivando charcos de sangre cuando iba a comprar el pan, y chutando jeringuillas en el templete de los Jardines de Pereda de Santander. Lugar donde jugábamos todos los niños. Eso a principios de los 90.

No sabía que existía ese negacionismo del quinquismo y el yonkismo de los 80, deben ser algo así como los terraplanistas de la nostalgia.
O simplemente creció en una zona residencial pija.
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#5
    Yo ya hace meses/ años que escribí en el foro un hilo respecto a este tema y no me voy a repetir, sólo paso por aquí para reiterar que los 80 que me describen en los videos de youtube a veces me hacen dudar si yo viví en una realidad paralela porque no reconozco que dicha década tuviera tantas virtudes ni se merezca tantas loas. Fue una época con sus cosas buenas y malas, igualito que ahora.
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#6
La peña idealiza su infancia, no me jodas. De otro modo no se explica. Dentro de unos años, nos darán la turra con los 90. O se la darán a quien siga aquí para entonces, vaya.
Soy una puta, pero una puta muy cara.
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#7
(05-02-2026, 08:58 PM)Peckinpah escribió: La peña idealiza su infancia, no me jodas. De otro modo no se explica. Dentro de unos años, nos darán la turra con los 90. O se la darán a quien siga aquí para entonces, vaya.
  En este caso está idealizada por alguien que no la vivió pero que se cree de juntillas lo que le cuentan.
  Además no es solo es el tema de la delincuencia en aquellos años, es la creencia que algunos venden, y lo que no vivieron esos años compran, de que había menos miseria y más oportunidades laborales, cuando fue a principios de los 80 cuando se alcanzaron los porcentajes más elevados de desempleo, sobre todo el juvenil.
  Yo soy de Cádiz, y pude ver con mis propios ojos, el mazazo que fue la reconversión industrial de los astilleros (Que pegó fuerte aquí y en Galicia) así como la de sector de la siderurgia en el País Vasco. En Cádiz la mayoría de la gente vivía de los astilleros y del muelle pesquero, el cual también entró en crisis por culpa de las restricciones de pesca en caladeros marroquíes. En consecuencia muchos padres de familia se quedaron en el padre y sus hijos que aspiraban a seguir los pasos de su padre trabajando en astilleros o en el muelle, se encontraron conque ya no había futuro asegurado para ellos, de hecho muchos de ellos daban tan seguro que seguirían lo pasos de su padre trabajando como obreros, que no se molestaron en conseguir una formación académica más allá de la primaria.

 En consecuencia mi abuelo, jubilado de Renfe, vio como su humilde barrio obrero del Cerro del Moro, pasaba de ser un lugar de trabajadores a un vertedero humano de miseria y gente que pasaba sus vidas entre compartiendo la litrona de cerveza en mitad de la calle, o en el paraíso artificial de las drogas. Recuerdo claramente el día en que vimos, desde el balcón de su vivienda, a una esquelética yonky caminando de forma torpe, como un yonky, por mitad de la calle, y limpiándose el brazo con agua sucia de los charcos del suelo. Supongo que no duraría mucho. Cada vez que ibamos a visitar a mi abuelo, mi padre procuraba dejar aparcado el coche fuera de la barriada.

   Afortunadamente la cosa mejoró a partir de los años 90: Se derrumbaron infraviviendas, se aplicaron políticas y ayudas sociales, y el ambiente y la población que hay en ese barrio, poco tiene que ver con el de entonces, claro que seamos sinceros, las sobredosis y las muertes por Sida contribuyeron realizando una cruel "criba".
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