Ahora vamos con unas de las bandas sonoras más características de los 80 y también de las más polémicas.
Richard Donner luchó durante años para rodar "Lady Halcón". Lo cierto es que la historia y el guion de fantasía heroica, situado en un mundo tolkieniano lleno de criaturas y lugares mitológico le habían parecido de una calidad horrendo, pero el concepto de dos amantes juntos y a la vez eternamente separados por una maldición que a ella la convierte durante el día en un halcón y a él en un hombre lobo por la noche y que solo pueden verse brevemente al amanecer y al atardecer en un lapso de tiempo tan breve que les impide siquiera tocarse, le fascinó.
En consecuencia con ayuda de los guionistas Michael Thomas, su habitual colaborador tom Mankiewicz y el no acreditado David Peoples(Que por aquellas fechas además de "Blade Runner" ya había terminado de escribir la futura "Sin Perdón") sometió al libreto a una enorme reescritura que reducían los elementos fantástico a la citada maldición y en lugar de un mundo de fantasía heroica, se ambientaba en la Francia medieval.
Durante la busqueda de localizaciones Donner se entretenía escuchando música de Alan Parsons Project, hasta que según él llegó un punto en que la música del grupo se volvió indisociable de su visión del film, y por ello decidió que la banda sonora contaría con el rock progresivo del señor Parsons con algunos elementos orquestales sinfónicos a cargo del colaborador de Alan Andrew Powell. Muchos torcieron el gesto ante esta decisión, sobre tpdo Stuart Baird, montador y colaborador habitual de Donner desde los tiempos de "La Profecía" que le dijo directamente a su director y amigo que si había una historia que requería el tono sinfónico romántico de Jerry Goldsmith era la de Etienne de Navarre e Isabeau de Anjou, pero Donner no dió su brazo a torcer.
Lo cierto es que en la decisión de Donner también pudo influir el intento de dar mayor comercialidad a un film que pertenecía a un género: el de la fantasía heroica medieval, que si bien funcionaba bien en Europay otras partes del mundo, no lo hacía tanto en Estados Unidos donde producciones como "Excalibur" o "Krull" o bien fracasaban o en el mejor de los casos obtenían cifras discretas pero decentes. Además, a diferencia de la exhibición tecnológica desplegada en "Superman" esta vez Donner quería que las escenas de transformación en animales contaran con efectos especiales de lo más minimalistas, tirando de cortes de montaje y encadenado de imágenes, desechando compleas escenas de maquillaje y prótesis como la famosa transformanción en licantropo de "Un Hombre Lobo Americano en Londres" y eso también podría decepcionar a una juventud acostumbrada a la exhibición de las técnicas de fx´s más avanzadas.Por ello incluir la música de Parsons podría hacer la película más atractiva al sector demográfico más joven de espectadores, que al fin y al cabo, eran el que predominaba y creaba tendencias, convertía a algunos films en éxitos y otros en fracaso.
Lo cierto es que si bien en algunos momentos los teclados y guitarras eléctricas de Parson desentonan bastante con la imagineria medieval que Donner y el director de fotografía Vittorio Storaro ruedan con un enorme clasicismo, también es cierto que las partes orquestales de Powell, un compositor que se ha prodigado muy poco en el cine, encajan bastante bien en determinadas escenas como en el reencuentro final de los dos amantes:
Richard Donner luchó durante años para rodar "Lady Halcón". Lo cierto es que la historia y el guion de fantasía heroica, situado en un mundo tolkieniano lleno de criaturas y lugares mitológico le habían parecido de una calidad horrendo, pero el concepto de dos amantes juntos y a la vez eternamente separados por una maldición que a ella la convierte durante el día en un halcón y a él en un hombre lobo por la noche y que solo pueden verse brevemente al amanecer y al atardecer en un lapso de tiempo tan breve que les impide siquiera tocarse, le fascinó.
En consecuencia con ayuda de los guionistas Michael Thomas, su habitual colaborador tom Mankiewicz y el no acreditado David Peoples(Que por aquellas fechas además de "Blade Runner" ya había terminado de escribir la futura "Sin Perdón") sometió al libreto a una enorme reescritura que reducían los elementos fantástico a la citada maldición y en lugar de un mundo de fantasía heroica, se ambientaba en la Francia medieval.
Durante la busqueda de localizaciones Donner se entretenía escuchando música de Alan Parsons Project, hasta que según él llegó un punto en que la música del grupo se volvió indisociable de su visión del film, y por ello decidió que la banda sonora contaría con el rock progresivo del señor Parsons con algunos elementos orquestales sinfónicos a cargo del colaborador de Alan Andrew Powell. Muchos torcieron el gesto ante esta decisión, sobre tpdo Stuart Baird, montador y colaborador habitual de Donner desde los tiempos de "La Profecía" que le dijo directamente a su director y amigo que si había una historia que requería el tono sinfónico romántico de Jerry Goldsmith era la de Etienne de Navarre e Isabeau de Anjou, pero Donner no dió su brazo a torcer.
Lo cierto es que en la decisión de Donner también pudo influir el intento de dar mayor comercialidad a un film que pertenecía a un género: el de la fantasía heroica medieval, que si bien funcionaba bien en Europay otras partes del mundo, no lo hacía tanto en Estados Unidos donde producciones como "Excalibur" o "Krull" o bien fracasaban o en el mejor de los casos obtenían cifras discretas pero decentes. Además, a diferencia de la exhibición tecnológica desplegada en "Superman" esta vez Donner quería que las escenas de transformación en animales contaran con efectos especiales de lo más minimalistas, tirando de cortes de montaje y encadenado de imágenes, desechando compleas escenas de maquillaje y prótesis como la famosa transformanción en licantropo de "Un Hombre Lobo Americano en Londres" y eso también podría decepcionar a una juventud acostumbrada a la exhibición de las técnicas de fx´s más avanzadas.Por ello incluir la música de Parsons podría hacer la película más atractiva al sector demográfico más joven de espectadores, que al fin y al cabo, eran el que predominaba y creaba tendencias, convertía a algunos films en éxitos y otros en fracaso.
Lo cierto es que si bien en algunos momentos los teclados y guitarras eléctricas de Parson desentonan bastante con la imagineria medieval que Donner y el director de fotografía Vittorio Storaro ruedan con un enorme clasicismo, también es cierto que las partes orquestales de Powell, un compositor que se ha prodigado muy poco en el cine, encajan bastante bien en determinadas escenas como en el reencuentro final de los dos amantes:

