12-12-2021, 04:42 PM
Me pasa con todas las películas de Rob Zombie que he visto pero "La casa de los 1000 cadáveres" ejemplifica y resume todas las cosas que me gustan y disgustan de esta estrella del Jevy metido a director de cine.
En cuanto empieza la película no doy crédito a mis ojos: estoy viendo una presentación de un científico loco de la vieja escuela con letras sacadas de los comics EC (nota a despistados, los que no sepan de que habló que busquen en Google, la mejor inversión en comics de terror que he hecho en mi vida (en su momento editados por Planeta) y uno de los motivos por el que a partir de los años 50 apareciese un código moral para los tebeos de la chavalada yanqui), previo paso fugaz del careto de este señor:
![[Imagen: the-old-dark-house-karloff-still.jpg]](https://cinesocialuk.files.wordpress.com/2018/02/the-old-dark-house-karloff-still.jpg)
Cuando aun no me he recuperado de la impresión y creo que voy a sufrir un Síndrome de Stendhal por sobrecarga de felicidad terrorífica la película pasa a presentarme este personaje:
Se llama Capitán Spaulding, tiene cara de persona simpática y dicharachera y ¿como no te va a caer bien un personaje con un nombre homenajeando a Groucho Marx? Tal vez un poco psicópata asesino pero ¿quién no tiene sus defectillos?
Después de presenciar una escena digna de una película de Tarantino (atraco a una gasolinera con final sangriento a tiros previo diálogo con referencias cinéfilas), pasa a sonar esta dulce tonadilla:
A continuación, como no puede ser de otra manera, aparecen las futuras víctimas (cumpliendo casi a rajatabla todos las recomendaciones de la tesis doctoral del señor Jason Voorhes) que se encuentran con nuestro simpático Capitán Spaulding. Y aquí llega la que a posteriori reconoceré como la escena culmen de todo el filme (¿ya, tan pronto?): el viaje por la galería del terror de la mano de nuestro simpático anfitrión y la presentación de la leyenda local, el Dr Satán.
Y aquí para mí se termina la película, y no han pasado ni 20 minutos. El problema es que realmente no se termina aquí y posteriormente sigue el bombardeo de referencias culturales (fundamentalmente Matanza en Texas, Alicia en el país de las maravillas, Marilyn Monroe, Lovecraft entre otras) pero sin la gracia del primer cuarto de hora. Y es una auténtica lástima. Al final las impresiones que me quedan con esta película (y con casi todas las de este director) son basicamente dos:
1-Mucho amor por el cine y el terror en particular pero dificultad para hilvanar un argumento interesante (lo cual no quita que a veces un servidor esté diciendo para sí: "¡Como se nota que al Señor Zombie le gusta tal película!" y se te pegue algo del entusiamo).
2-Para mí sus películas mejoran un 10000% en cuanto entra en escena un actor carismático (Sid Haig como Capitán Spaulding en esta película, Richard Brake como Doom-Head en 31), pero si falla esa baza, Dios mío, como se resiente el visionado.
Resumiendo: quiero amar el cine del señor Rob Zombie pero él mismo me lo impide.
En cuanto empieza la película no doy crédito a mis ojos: estoy viendo una presentación de un científico loco de la vieja escuela con letras sacadas de los comics EC (nota a despistados, los que no sepan de que habló que busquen en Google, la mejor inversión en comics de terror que he hecho en mi vida (en su momento editados por Planeta) y uno de los motivos por el que a partir de los años 50 apareciese un código moral para los tebeos de la chavalada yanqui), previo paso fugaz del careto de este señor:
![[Imagen: the-old-dark-house-karloff-still.jpg]](https://cinesocialuk.files.wordpress.com/2018/02/the-old-dark-house-karloff-still.jpg)
Cuando aun no me he recuperado de la impresión y creo que voy a sufrir un Síndrome de Stendhal por sobrecarga de felicidad terrorífica la película pasa a presentarme este personaje:
Se llama Capitán Spaulding, tiene cara de persona simpática y dicharachera y ¿como no te va a caer bien un personaje con un nombre homenajeando a Groucho Marx? Tal vez un poco psicópata asesino pero ¿quién no tiene sus defectillos?
Después de presenciar una escena digna de una película de Tarantino (atraco a una gasolinera con final sangriento a tiros previo diálogo con referencias cinéfilas), pasa a sonar esta dulce tonadilla:
A continuación, como no puede ser de otra manera, aparecen las futuras víctimas (cumpliendo casi a rajatabla todos las recomendaciones de la tesis doctoral del señor Jason Voorhes) que se encuentran con nuestro simpático Capitán Spaulding. Y aquí llega la que a posteriori reconoceré como la escena culmen de todo el filme (¿ya, tan pronto?): el viaje por la galería del terror de la mano de nuestro simpático anfitrión y la presentación de la leyenda local, el Dr Satán.
Y aquí para mí se termina la película, y no han pasado ni 20 minutos. El problema es que realmente no se termina aquí y posteriormente sigue el bombardeo de referencias culturales (fundamentalmente Matanza en Texas, Alicia en el país de las maravillas, Marilyn Monroe, Lovecraft entre otras) pero sin la gracia del primer cuarto de hora. Y es una auténtica lástima. Al final las impresiones que me quedan con esta película (y con casi todas las de este director) son basicamente dos:
1-Mucho amor por el cine y el terror en particular pero dificultad para hilvanar un argumento interesante (lo cual no quita que a veces un servidor esté diciendo para sí: "¡Como se nota que al Señor Zombie le gusta tal película!" y se te pegue algo del entusiamo).
2-Para mí sus películas mejoran un 10000% en cuanto entra en escena un actor carismático (Sid Haig como Capitán Spaulding en esta película, Richard Brake como Doom-Head en 31), pero si falla esa baza, Dios mío, como se resiente el visionado.
Resumiendo: quiero amar el cine del señor Rob Zombie pero él mismo me lo impide.

