![[Imagen: 21047271_20131007151221869.jpg]](https://es.web.img3.acsta.net/r_1280_720/pictures/210/472/21047271_20131007151221869.jpg)
Me resulta un poco triste que en todos los obituarios que he leído sobre Max Von Sidow se haya obviado esta excelente película del director Scott Hicks, el realizador que había firmado anteriormente "Shine" y que parecía destinado a ser uno de los grandes directores de la industria de Hollywood pero cuya carrera se ha ido desvaneciéndose y desapareciendo del radar del público hace ya años antes.
1950 en la Isla de San Piedro en el Estado de Washington, durante el gélido infierno de 1950, Kazuo Miyamoto (Rick Yune), un humilde pescador de orígen japonés miembro de la numerosa comunidad de orígen nipón que habita el lugar es acusado de matar a Carl Heines, un colega pescador debido a disputas relativas a unas tierras de cultivo.
Ismael Chambers,(Ethan Hawke) periodista que se encarga del periódico local y ex-combatiente en la segunda guerra mundial donde perdió un brazo, se encargará de seguir el juicio que preside el juez Fielding (James Cromwell) y en donde quedarán patentes los prejuicios xenófobos hacia la comunidad japonesa que palpitan en el seno de la sociedad de San Piedro con motivo de la pasada guerra y que aún perduran pasados ya 5 años desde el fin del conflicto.
Pero para Chambers, que siempre se ha sentido opacado por la sombra de su fallecido padre, Arthur Chambers(Sam Sheppard) respetado y admirado dentro de la comunidad y fundador del periódico que ahora él dirige, el juicio va más allá del mero interés personal, ya que en su juventud, vivió una historia de amor con la que ahora es la esposa de Miyamoto: Hatsue(Youki Kudoh) fue el primer gran amor de su vida durante su juventud y con la que vivió un apasionado romance, romance que fue truncado cuando ella, al igual que el resto de la población de origen japonés, fueron arrancados de sus hogares para ser llevados lejos de ellos y ser hacinados en campos de confinamiento.
Melodrama romántico lleno de emotividad, pero también relato de misterio, thriller judicial, drama social sobre los prejuicios xenófobos y racistas y homenaje a la profesión periodística en su versión más concienciada y honesta. Todo eso y más es la película de Scott Hicks basado en best seller de David Gutterson y cuya escasa disponibilidad en ediciones de DVD o Blu ray y en plataformas de pago ha hecho que esté cayendo en un injusto olvido.
La película es brillante tanto en continente como en contenido. En lo primero hay que destacar la soberbia fotografía(Nominada al oscar) del colaborador de Quentin Tarantino Robert Richardson así como de la música de James Newton Howard, los cuales, unidos a un notable diseño de producción y dirección artística que recrea la época de forma impecable, le sirve a Hicks para crear una puesta en escena elegante y preciosista sin caer en el esteticismo vacuo. Porque la película, tal y como he desgranado en el parrafo anterior, aborda diferentes géneros y temáticas, logrando dar entidad y peso a todos ellos a pesar de que es la historia de amor la que tiene más peso. Hicks vuelve a demostrar una labor innata en la dirección de actores, donde todos lucen a un excelente nivel y ninguno desentona, aparte de los ya mencionados, hay que destacar a Richard Jenkins como el sheriff local y como no a Max Von Sidow como Nel Gudmunsson, abogado pero también accidental tercera parte de las tierras supuestamente causantes del asesinato; La familia de Miyamoto tenía un acuerdo con la del padre de Heines mediante el cual cultivaban esta al mismo tiempo que durante un tiempo le pagarían cantidades periódicas a cambio de la propiedad de estas, pero al estallar la guerra y ser la familia Miyamoto confinada a un campo antes de poder realizar el último pago, el padre de Heines vendió la tierra Gudmunsson, provocando así las rencillas entre ellos y los Miyamoto. Gudmunsson por problemas de corazón decidie años más tarde deshacerse de ella, pretendiendo Heines hijo, el finado pescador recomprarlas, siendo esa la causa según la acusación de que Miyamoto le asesinara.
El Gudmunsson de Von Sidow es un hombre de leyes forjado por el mismo molde que el Atticus Finch que Gregory Peck interpretaba en "Matar a un ruiseñor" y en su apasionada lucha por defender a su representado contra una comunidad que ya lo ha condenado de antemano por su etnia desprende la misma grandeza y dignidad, una grandeza y dignidad que solo un grande como Von Sidow puede darle y que hace que, como solía pasar muchas veces con el actor sueco, le baste solo unas pocas escenas de la película centradas en su personaje, para acabar convirtiéndose en uno de los personajes más relevantes y en todo un robaescenas.
En fin una película que ya va pidiendo a gritos que se edite en blu ray en España(Complicado porque la única edición que hay ahora mismo en HD es de Shout Factory y a los precios de orillo que fija por el uso de sus "master" es imposible que Reel One que tiene los derechos del catalogo clásico de Universal en nuestro país pueda ofrecernosla) O por lo menos que aparezca en alguna plataforma de pago como Prime, Netflix o Filmin para que la gente la recuerde o la descubra. Porque como decía atinadamente la crítica de Fotogramas es "Para los que creen que ya no se hacen películas como las de antes"(Desde luego se trata de una película que bien podría pertenecer a la edad de oro del Hollywood de los 40 ó 50).

