28-09-2026, 09:31 AM
(Última modificación: 28-09-2026, 10:15 AM por Javi Berdey.)
James Belmont (Brad Pitt), antiguo oficial de las Fuerzas Especiales, y su perro de combate Odín (Uber), ambos retirados con honores y cicatrices para aburrir, están de retiro en algún lugar de Alaska (alias “donde Cristo perdió las alpargatas”) acampando en el bosque y observando la fauna local. Como esto no es un documental del felizmente centenario David Attemborough, pronto se masca la tragedia: tienen un accidente de avioneta y, aislados y maltrechos, tienen que enfrentarse a la naturaleza hostil para encontrar ayuda.
Las pelis de supervivencia en la naturaleza tienen dos cosas a su favor para ser bien entretenidas: unos paisajes que quitan el hipo, y unas situaciones de tensión constante que hacen que te quedes agarrado a la butaca con las dos manos y casi aguantes la respiración para ver cómo los protagonistas van a salir de ésta. Esta peli cumple las dos a rajatabla: los parajes agrestes de ves a saber dónde de Alaska (en realidad está filmada en Nueva Zelanda) son bucólicos, espectaculares y, cuando toca, aterradores. Así mismo, la pareja protagonista son un par de pupas que, buscando salir del berenjenal en el que se han metido, las van pasando canutas en progresión geométrica (y con alguna suspensión de la credulidad mediante también).
David Ayer firma una película la mar de funcional y muy entretenida, unos cuantos niveles más arriba de sus más lamentables “El escuadrón suicida” y “EL APICULTORL”. Además, le debe de haber salido la mar de barata: escenarios naturales, un poquito de atrezzo de acampada, una avioneta destartalada, cuatro actores bien contados (salen por ahí un ratito J.K. Simmons de vacaciones, y una joven llamada Anna Lambe, y ya está) y a correr. No obstante, quienes destacan son unos omnipresentes Brad Pitt, simplemente correcto y cuyo personaje podría haber interpretado prácticamente cualquiera*, y un absolutamente INMENSO pastor alemán cuya mirada y gestos se te clavan en el alma y te dan ganas de adoptarlo a la de ya para que no le pasen más desgracias. Hubo un tiempo en el que cuando salía Brad Pitt de guaperas en una peli, algún compañero de reparto se lo comía con patatas actoralmente hablando (David Thewlis en “Siete años en el Tibet”, Tom Cruise en “Entrevista con el vampiro”, Anthony Hopkins en “¿Conoces a Joe Black?” …). Aquí, el perro Odín se merienda sin problemas a un Pitt que pone un poquito de oficio y arreando que es gerundio.
En su haber, podríamos poner que algunas situaciones que rizan un poco el rizo en la desgracia y en las habilidades del perrete para salvar a su muy machacado amo, y unos detalles patrioteros y militaristas usamericanos que salen fugazmente aquí y allá que te pueden sacar brevemente de lo que está pasando.
En resumen, una película que no te va a cambiar la existencia, pero se puede hacer pasar una tarde entretenida. Además, dura unos ajustados cien minutos, por lo que no se hace larga en ningún momento.
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Las pelis de supervivencia en la naturaleza tienen dos cosas a su favor para ser bien entretenidas: unos paisajes que quitan el hipo, y unas situaciones de tensión constante que hacen que te quedes agarrado a la butaca con las dos manos y casi aguantes la respiración para ver cómo los protagonistas van a salir de ésta. Esta peli cumple las dos a rajatabla: los parajes agrestes de ves a saber dónde de Alaska (en realidad está filmada en Nueva Zelanda) son bucólicos, espectaculares y, cuando toca, aterradores. Así mismo, la pareja protagonista son un par de pupas que, buscando salir del berenjenal en el que se han metido, las van pasando canutas en progresión geométrica (y con alguna suspensión de la credulidad mediante también).
David Ayer firma una película la mar de funcional y muy entretenida, unos cuantos niveles más arriba de sus más lamentables “El escuadrón suicida” y “EL APICULTORL”. Además, le debe de haber salido la mar de barata: escenarios naturales, un poquito de atrezzo de acampada, una avioneta destartalada, cuatro actores bien contados (salen por ahí un ratito J.K. Simmons de vacaciones, y una joven llamada Anna Lambe, y ya está) y a correr. No obstante, quienes destacan son unos omnipresentes Brad Pitt, simplemente correcto y cuyo personaje podría haber interpretado prácticamente cualquiera*, y un absolutamente INMENSO pastor alemán cuya mirada y gestos se te clavan en el alma y te dan ganas de adoptarlo a la de ya para que no le pasen más desgracias. Hubo un tiempo en el que cuando salía Brad Pitt de guaperas en una peli, algún compañero de reparto se lo comía con patatas actoralmente hablando (David Thewlis en “Siete años en el Tibet”, Tom Cruise en “Entrevista con el vampiro”, Anthony Hopkins en “¿Conoces a Joe Black?” …). Aquí, el perro Odín se merienda sin problemas a un Pitt que pone un poquito de oficio y arreando que es gerundio.
En su haber, podríamos poner que algunas situaciones que rizan un poco el rizo en la desgracia y en las habilidades del perrete para salvar a su muy machacado amo, y unos detalles patrioteros y militaristas usamericanos que salen fugazmente aquí y allá que te pueden sacar brevemente de lo que está pasando.
En resumen, una película que no te va a cambiar la existencia, pero se puede hacer pasar una tarde entretenida. Además, dura unos ajustados cien minutos, por lo que no se hace larga en ningún momento.
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Ilumínanos, oh Cohen el bárbaro, ¿qué es lo mejor de la vida?
-Buenoz dientez, zopa caliente y papel higiénico zuave.
-Buenoz dientez, zopa caliente y papel higiénico zuave.


. Por supuesto me ha encantado, gracias por la crítica.