Ayer, 08:08 PM
(Última modificación: Hace 40 minutos por Peckinpah.
Razón: Precisión puto semántica. Y redundancias. Eso también.
)
Queridos huérfanos, niños de mis amores:
Llegó el momento para mí.
Me sorprendió ver que @davesanchoo (al que le deseo lo mejor allá donde esté o vaya) tomaba la misma decisión que llevo considerando un tiempo. Jung diría que ha sido una sincronicidad. O a lo mejor es que que las casualidades existen sin más.
No voy a hacer esto a la francesa, ni dejando las cosas así como entre velos, porque os conozco. Sé que algunos lleváis una portera dentro y, cuando pasaran los meses sin saber nada, os empezaríais a preguntar si la he roscado, me ha dado un parraque o he ingresado en una secta.
Nada de eso.
A ver cómo os lo digo.
¿Alguna vez habéis necesitado tomaros una excedencia?
Pues estoy en ese punto.
Mi mente está gripada. Llevo casi 15 años sentado una media de diez a doce horas diarias delante de un ordenador (sábados y domingos, más veces de las que quisiera admitir). La mayor parte del tiempo, para trabajar. El resto, para frikear. Y, por si fuera poco, cuando me aburría (lo cual suele suceder a menudo), me venía aquí a pergeñar o largar tochos de toda ralea, ideando series de textos que nunca terminaba porque tenía que trabajar y, qué cojones, lo divertido era idearlas.
Resultado de todo ello: el cortisol y la tensión arterial por las nubes. Desde hace tanto tiempo que he aprendido a considerarlo "lo normal". Además, desde hace un mes o así, apenas soy capaz de comprender lo que leo. Cosas como escribir el Peckanálisis de ayer me cuestan un cojón y parte del otro. Tres veces más de lo normal en mí. Me han dicho que son consecuencias del burnout, la hipervigilancia cognitiva, la ansiedad por la errata invisible y el síndrome del impostor. Por lo visto, muy comunes en mi profesión.
Yo solo sé que, cuando cojo un tebeo de los X-Men de Claremont y me tengo que leer los bocadillos cuatro veces para entenderlos, la cosa está jodida.
Peeeeero, por suerte, hace poco he vendido una casa.
He hecho números.
Me he dado cuenta de que no tengo por qué seguir haciéndome esto. Puedo darme el lujo de parar. Así que voy a parar. Ya veremos qué hago después.
Podría decir más, pero lo cierto es que alguien ya lo dijo casi todo hace más de treinta años.
Te doy cuatro minutos para que leas la letra entera y lo entiendas.
Y ya está.
Después de esto, a mí no me queda ni una coma por añadir, en realidad.
Bueno, sí. Una cosa.
Gracias. Ha estado bien. Ahora necesito irme a vivir un poco.
Cuídense mucho y sean felices.
Abracete colectivo. Sin discriminar a nadie.
Llegó el momento para mí.
Me sorprendió ver que @davesanchoo (al que le deseo lo mejor allá donde esté o vaya) tomaba la misma decisión que llevo considerando un tiempo. Jung diría que ha sido una sincronicidad. O a lo mejor es que que las casualidades existen sin más.
No voy a hacer esto a la francesa, ni dejando las cosas así como entre velos, porque os conozco. Sé que algunos lleváis una portera dentro y, cuando pasaran los meses sin saber nada, os empezaríais a preguntar si la he roscado, me ha dado un parraque o he ingresado en una secta.
Nada de eso.
A ver cómo os lo digo.
¿Alguna vez habéis necesitado tomaros una excedencia?
Pues estoy en ese punto.
Mi mente está gripada. Llevo casi 15 años sentado una media de diez a doce horas diarias delante de un ordenador (sábados y domingos, más veces de las que quisiera admitir). La mayor parte del tiempo, para trabajar. El resto, para frikear. Y, por si fuera poco, cuando me aburría (lo cual suele suceder a menudo), me venía aquí a pergeñar o largar tochos de toda ralea, ideando series de textos que nunca terminaba porque tenía que trabajar y, qué cojones, lo divertido era idearlas.
Resultado de todo ello: el cortisol y la tensión arterial por las nubes. Desde hace tanto tiempo que he aprendido a considerarlo "lo normal". Además, desde hace un mes o así, apenas soy capaz de comprender lo que leo. Cosas como escribir el Peckanálisis de ayer me cuestan un cojón y parte del otro. Tres veces más de lo normal en mí. Me han dicho que son consecuencias del burnout, la hipervigilancia cognitiva, la ansiedad por la errata invisible y el síndrome del impostor. Por lo visto, muy comunes en mi profesión.
Yo solo sé que, cuando cojo un tebeo de los X-Men de Claremont y me tengo que leer los bocadillos cuatro veces para entenderlos, la cosa está jodida.
Peeeeero, por suerte, hace poco he vendido una casa.
He hecho números.
Me he dado cuenta de que no tengo por qué seguir haciéndome esto. Puedo darme el lujo de parar. Así que voy a parar. Ya veremos qué hago después.
Podría decir más, pero lo cierto es que alguien ya lo dijo casi todo hace más de treinta años.
Te doy cuatro minutos para que leas la letra entera y lo entiendas.
Y ya está.
Después de esto, a mí no me queda ni una coma por añadir, en realidad.
Bueno, sí. Una cosa.
Gracias. Ha estado bien. Ahora necesito irme a vivir un poco.
Cuídense mucho y sean felices.
Abracete colectivo. Sin discriminar a nadie.
Soy una puta, pero una puta muy cara.

