24-08-2026, 11:07 PM
Tras haber visto Weapons, que sí me gustó, ya tocaba ver la película que puso en el radar a su director. Aunque, al parecer, fue realmente Weapons la que terminó de darle mayor fama mundial, el caso es que ya os adelanto que esta NO ME HA GUSTADO.
Que sí, que ya sabemos que Cregger rueda como Dios y aquí también se nota, además de contar con una buena puesta en escena. Y, si bien los primeros 40 minutos me parecen una buena muestra de cómo mostrar y no contar las cosas de forma burda al espectador, Barbarian se va por la borda en cuanto se empieza a notar, y mucho, que el guionista ha ido en plan: «Para qué me voy a preocupar en hacer que los personajes y las situaciones sean creíbles si esto es una de TERROOOO!?».
Y es que, si esto fuera la última entrega de Viernes 13 o incluso de Destino final, me parecería parte de la gracia. Pero estamos ante una película cuyos primeros 40 minutos están demasiado bien llevados como para lo que ocurre después. Vamos, que se toma demasiado en serio a sí misma.
De hecho, algunos ya cuestionaban, y mucho, el punto de partida de Barbarian, pero, en mi caso, creo que eso es precisamente lo que más sentido tiene de todo el film. Es una forma de empezar muy bien planteada, pensada para que te creas el momento y todo lo que va a desarrollarse a continuación. Pero, cuando por fin empiezan a ocurrir cosas, los personajes literalmente parecen vivir en Idiocracia.
Y es que, cuando empezaba lo «bueno», cada cierto tiempo mi cerebro era incapaz de desconectar y me susurraba todo el rato: «Oye, por qué, si tienen móviles, no llaman a la policía?». «Oye, que creo que ya va tocando llamar a la policía». «Por qué no han llamado ya a la policía?». Y, cuando POR FIN ocurre, llegas a la conclusión de que, definitivamente, viven en una realidad en la que todos son gilipollas de remate.
Y, como siempre, cualquiera que la haya visto y piense que soy un tiquismiquis me dirá: «¡ES QUE, SI NO, NO HAY PELÍCULA!». Y JUSTAMENTE AHÍ ES DONDE QUIERO LLEGAR. El guionista no se ha esforzado lo más mínimo en hacer que las situaciones sean creíbles. Tiene que convertir a los personajes en subnormales profundos para que COSAS PASEN.
Y sí, coño, ya sé que estamos viendo una PELÍCULA. Me la he descargado, la he puesto en un pendrive y la estoy viendo en una Smart TV de 2023; obviamente, ESTOY VIENDO UNA PELÍCULA. Pero, si me pongo una película de terror que me vende la moto de que debo tomarme las cosas en serio para que me ponga nervioso y me ACOJONE, tienen que ocurrir situaciones que yo pueda creerme para meterme de lleno en lo que me están mostrando.
Weapons no era exactamente una película de terror al uso y tenía algún que otro momento que chirriaba, pero, desde luego, en comparación con Barbarian, todo se sentía mucho más creíble, a pesar de contar con elementos sobrenaturales. Y esto se debía principalmente a que sus personajes, CASI TODO EL TIEMPO, hacían cosas que me resultaban creíbles.
Pero con Barbarian esto no ocurre. Lo que veo es una desgana constante por parte de su guionista a la hora de justificar cosas tan trilladas como BAJAR A UN SÓTANO CUANDO TODAS LAS RED FLAGS GRITAN: «¡SAL DE AHÍ PITANDO Y LLAMA A LA POLICÍA, COÑO!». «POR QUÉ NO LLAMAS A LA POLICÍA?!». «QUE LA LLAMES, IMBÉCIL!».
Y sí, Cregger dirige muy bien, como ya dije, y es capaz de crear ambientes y atmósferas muy malrolleros. Pero ¿de qué cojones me sirve todo ese buen empaque visual si todo el rato están pasando cosas que me desconectan completamente? Lo único que consigues así es que todo ese esfuerzo por construir una buena atmósfera no sirva de nada.
Y ya sé que esto son gustos y que habrá espectadores más permisivos, pero nadie puede negarme que el guion trata a sus personajes como completos imbéciles durante buena parte de la película, tanto si Barbarian te gusta como si no.
Solo espero que la de Resident Evil, independientemente de si se merece o no ese título, esté más cerca, a nivel de coherencia, de Weapons que de esta Barbarian. Y ya sé de sobra que la de Resident Evil va a tener momentos humorísticos y un protagonista que es bastante pardillo, pero eso no tiene nada que ver con que la película no pueda sentirse coherente.
Porque la gracia está precisamente en que, incluso cuando un personaje comete una estupidez, hay que saber escribirla para que se perciba como un error que podría cometer cualquier persona. Evidentemente, existe la suspensión de la incredulidad y estamos dispuestos a aceptar ciertos momentos inverosímiles porque, al fin y al cabo, estamos viendo una película. Pero eso no implica que cualquier gilipollez sirva....o mas bien que esten ocurriendo gilipolleces una detras de otra, porque eso es lo que da a pie a que se rompa esa suspensión de la incredulidad.
Y, para mí, Barbarian es un buen ejemplo de lo que NO hay que hacer a la hora de escribir personajes para una película de terror, por muy simples y básicos que sean estos.
PD: He preferido ir a degüello, paso del mensaje o el subtexto que busque transmitir la película, me la pela si es woke o no lo es y la milonga que me quiera transmitir, es demasiado subnormal con sus personajes, como para que me moleste en tomármela con el respeto que no se ha molestado en tener con el propio espectador.
Que sí, que ya sabemos que Cregger rueda como Dios y aquí también se nota, además de contar con una buena puesta en escena. Y, si bien los primeros 40 minutos me parecen una buena muestra de cómo mostrar y no contar las cosas de forma burda al espectador, Barbarian se va por la borda en cuanto se empieza a notar, y mucho, que el guionista ha ido en plan: «Para qué me voy a preocupar en hacer que los personajes y las situaciones sean creíbles si esto es una de TERROOOO!?».
Y es que, si esto fuera la última entrega de Viernes 13 o incluso de Destino final, me parecería parte de la gracia. Pero estamos ante una película cuyos primeros 40 minutos están demasiado bien llevados como para lo que ocurre después. Vamos, que se toma demasiado en serio a sí misma.
De hecho, algunos ya cuestionaban, y mucho, el punto de partida de Barbarian, pero, en mi caso, creo que eso es precisamente lo que más sentido tiene de todo el film. Es una forma de empezar muy bien planteada, pensada para que te creas el momento y todo lo que va a desarrollarse a continuación. Pero, cuando por fin empiezan a ocurrir cosas, los personajes literalmente parecen vivir en Idiocracia.
Y es que, cuando empezaba lo «bueno», cada cierto tiempo mi cerebro era incapaz de desconectar y me susurraba todo el rato: «Oye, por qué, si tienen móviles, no llaman a la policía?». «Oye, que creo que ya va tocando llamar a la policía». «Por qué no han llamado ya a la policía?». Y, cuando POR FIN ocurre, llegas a la conclusión de que, definitivamente, viven en una realidad en la que todos son gilipollas de remate.
Y, como siempre, cualquiera que la haya visto y piense que soy un tiquismiquis me dirá: «¡ES QUE, SI NO, NO HAY PELÍCULA!». Y JUSTAMENTE AHÍ ES DONDE QUIERO LLEGAR. El guionista no se ha esforzado lo más mínimo en hacer que las situaciones sean creíbles. Tiene que convertir a los personajes en subnormales profundos para que COSAS PASEN.
Y sí, coño, ya sé que estamos viendo una PELÍCULA. Me la he descargado, la he puesto en un pendrive y la estoy viendo en una Smart TV de 2023; obviamente, ESTOY VIENDO UNA PELÍCULA. Pero, si me pongo una película de terror que me vende la moto de que debo tomarme las cosas en serio para que me ponga nervioso y me ACOJONE, tienen que ocurrir situaciones que yo pueda creerme para meterme de lleno en lo que me están mostrando.
Weapons no era exactamente una película de terror al uso y tenía algún que otro momento que chirriaba, pero, desde luego, en comparación con Barbarian, todo se sentía mucho más creíble, a pesar de contar con elementos sobrenaturales. Y esto se debía principalmente a que sus personajes, CASI TODO EL TIEMPO, hacían cosas que me resultaban creíbles.
Pero con Barbarian esto no ocurre. Lo que veo es una desgana constante por parte de su guionista a la hora de justificar cosas tan trilladas como BAJAR A UN SÓTANO CUANDO TODAS LAS RED FLAGS GRITAN: «¡SAL DE AHÍ PITANDO Y LLAMA A LA POLICÍA, COÑO!». «POR QUÉ NO LLAMAS A LA POLICÍA?!». «QUE LA LLAMES, IMBÉCIL!».
Y sí, Cregger dirige muy bien, como ya dije, y es capaz de crear ambientes y atmósferas muy malrolleros. Pero ¿de qué cojones me sirve todo ese buen empaque visual si todo el rato están pasando cosas que me desconectan completamente? Lo único que consigues así es que todo ese esfuerzo por construir una buena atmósfera no sirva de nada.
Y ya sé que esto son gustos y que habrá espectadores más permisivos, pero nadie puede negarme que el guion trata a sus personajes como completos imbéciles durante buena parte de la película, tanto si Barbarian te gusta como si no.
Solo espero que la de Resident Evil, independientemente de si se merece o no ese título, esté más cerca, a nivel de coherencia, de Weapons que de esta Barbarian. Y ya sé de sobra que la de Resident Evil va a tener momentos humorísticos y un protagonista que es bastante pardillo, pero eso no tiene nada que ver con que la película no pueda sentirse coherente.
Porque la gracia está precisamente en que, incluso cuando un personaje comete una estupidez, hay que saber escribirla para que se perciba como un error que podría cometer cualquier persona. Evidentemente, existe la suspensión de la incredulidad y estamos dispuestos a aceptar ciertos momentos inverosímiles porque, al fin y al cabo, estamos viendo una película. Pero eso no implica que cualquier gilipollez sirva....o mas bien que esten ocurriendo gilipolleces una detras de otra, porque eso es lo que da a pie a que se rompa esa suspensión de la incredulidad.
Y, para mí, Barbarian es un buen ejemplo de lo que NO hay que hacer a la hora de escribir personajes para una película de terror, por muy simples y básicos que sean estos.
PD: He preferido ir a degüello, paso del mensaje o el subtexto que busque transmitir la película, me la pela si es woke o no lo es y la milonga que me quiera transmitir, es demasiado subnormal con sus personajes, como para que me moleste en tomármela con el respeto que no se ha molestado en tener con el propio espectador.

