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El asombroso circo digital
#1


Tenía pendiente hacer esta reseña tras ver el último episodio de esta serie. Para el que haya estado encerrado en una cueva, El Asombroso Circo Digital es una miniserie realizada y producida por Glitch Production, un estudio que podría decirse que es prácticamente independiente: todo lo que han hecho hasta ahora solo ha salido a través de YouTube, y la única forma que tienen de autofinanciarse es mediante la venta de merchandising derivado de sus propias producciones.

A pesar de esto, todo lo que han hecho hasta ahora rezuma una gran calidad a nivel técnico y audiovisual. Esto ya lo demostraron con Murder Drones, su primera producción, aunque solo a nivel artístico y audiovisual, porque aquella serie era un completo sin Dios a nivel de guion. Por suerte, con El Asombroso Circo Digital las carencias a nivel de guion fueron sobradamente mejoradas.

La premisa de la serie tiene fuertes ecos de No tengo boca, y debo gritar, el relato de ciencia ficción de Harlan Ellison. Aquel relato corto fue pionero al plantear un escenario en el que una inteligencia artificial toma consciencia de sí misma y decide erradicar a casi toda la humanidad, esclavizando a los pocos supervivientes que quedan y haciéndolos partícipes de sádicos y macabros juegos en los que solo pueden sufrir, de manera que la muerte —que la propia IA les niega— se convierte en la única forma de escapar.

El Asombroso Circo Digital toma esa misma premisa, la de humanos obligados a participar en eventos o juegos que plantea una IA, pero desde un punto de vista mucho más cómico, al menos en principio. La particularidad es que en este caso se trata de humanos que han quedado encerrados, aparentemente de forma accidental, en un mundo virtual en el que únicamente se puede entrar pero no salir. Aquí la IA no es per se malvada; solo intenta hacer que ese encierro involuntario sea lo más entretenido y ameno posible, aunque en el fondo sus esfuerzos parecen ser poco eficaces.

Esto es lo que permite que la trama vaya compaginando la comedia más puramente absurda y surrealista con momentos más serios y dramáticos, de tintes mucho más filosóficos y existenciales. De hecho, esta seriedad irá ganando cada vez más presencia conforme pasan los capítulos, hasta llegar a un tramo final que es prácticamente puro drama, aunque tampoco hasta el extremo de querer cortaros las venas.

Otro punto que merece mención aparte es su estética visual, muy inspirada en los renders que se veían en ciertos entornos de los años 90, cuando empezaron a proliferar los primeros CD-ROM. A mí personalmente me trae a la memoria ciertos anuncios de Intel en los que se mostraba una especie de mansión del terror interactiva. Y no es casualidad: esta dirección artística fue una decisión deliberada desde el primer momento. Gooseworx, la creadora de la serie, presentó tres propuestas distintas a Glitch Productions y, sabiendo que el piloto se haría en 3D, diseñó específicamente una idea que encajara con ese estilo, inspirándose en los trabajos 3D de los noventa y principios de los 2000; ella misma lo describió como algo que "se veía un poco mal y espeluznante, pero también era completamente libre creativamente". El estudio la eligió precisamente porque ese aspecto nostálgico les pareció único e irrepetible.

De hecho, gran parte de la preproducción se centró en averiguar cómo lograr ese estilo sin que el resultado final pareciera simplemente feo o técnicamente pobre; buscaban ese punto exacto entre lo naíf y lo inquietante, no un fallo real de producción. El efecto fue tan convincente que, cuando se estrenó el piloto en 2023, hubo gente que creyó de verdad que era una serie antigua "rescatada" de los noventa, y llegó a buscar episodios "perdidos" y a especular en redes sociales. Esa confusión, lejos de perjudicarla, disparó su viralidad.

La referencia que comentaba de los CD-ROM y los anuncios de Intel tiene mucho sentido, porque esa época, mediados y finales de los noventa, fue precisamente cuando el render 3D empezaba a salir de los laboratorios y a llegar al gran público a través de intros de videojuegos, CD-ROMs interactivos y anuncios corporativos. Ese plástico brillante, esas texturas simples y esa iluminación un poco antinatural son justo el terreno del que bebe la serie, con un aire  familiar  a los primeros videojuegos 3D de la época, como Rayman o Glover.

La serie está en su totalidad en YouTube; la tenéis para ver de forma oficial en varios idiomas, incluido un solvente y aceptable español neutro, además de diferentes subtítulos, obviamente entre ellos también el español. Si la queréis ver en castellano, por ahí anda un fandub bastante bueno, pero a fecha de hoy solo tienen hasta el episodio 8 y aún está pendiente el 9. En definitiva, no tenéis excusa para veros esta serie cuando os dé la gana.
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