Antes de empezar con la reseña, demos paso a la introducción:
Hacía tiempo que no incluía algún tráiler u opening en mis reseñas, pero en este caso, simplemente, este opening lo vale por sí solo. Estamos ante un shonen de lo más singular. Creo que ya expliqué en alguna reseña anterior en qué consiste exactamente el término "shonen"; muchos piensan que es un género, lo cual no podría ser más erróneo: shonen no es más que la demografía a la que va dirigida la obra, en este caso chavales que están entrando en la preadolescencia.
Dentro de este género, lo más habitual son los shonen de peleas o los deportivos, que pueden ser más serios o más dramáticos, pero en todo manga shonen que se precie lo que importa es que siempre haya unos valores muy claros: mucho énfasis en la auto superación personal, la importancia de la amistad y una competitividad, por regla general, siempre sana.
Sí, ya sé que, por ejemplo, Death Note es una rareza que ni se explica cómo diantres llegó a estar dentro de esta demografía. Pero, en líneas generales, esos pilares fundamentales ya mencionados suelen estar muy presentes en cualquier manga o anime de demografía shonen. Últimamente se han animado a tocar propuestas mucho más atrevidas y diferentes dentro del shonen, abordando temas algo más oscuros y turbios, pero lo cierto es que la gran mayoría de los casos siguen estando muy encorsetados en esos pilares básicos, que muy pocos se han atrevido a romper por completo.
Akane-banashi no es una de esas rarezas que se atreven a romper moldes establecidos. En sus cimientos sigue estando presente todo lo ya mencionado: la auto superación personal, la importancia de la amistad y una competitividad muy sana. Pero, en este caso, ha tirado por una temática que, hasta donde me alcanza la memoria, diría que nunca se le había ocurrido a nadie: el rakugo.
El rakugo es, básicamente, lo que para nosotros podría considerarse un cuentacuentos: alguien sentado de rodillas sobre un cojín, dirigiéndose a un público concreto. El rakugoka debe tener un gran talento no solo para narrar la historia, sino además para interpretar y ponerse en la piel de cada uno de los personajes que la acompañan. En el rakugo se tocan todo tipo de historias, unas más dramáticas y otras más cómicas; generalmente son relatos tradicionales, ambientados en el pasado de Japón y protagonizados casi siempre por gente del pueblo llano, aunque también pueden crearse historias más contemporáneas ambientadas en la actualidad. De una forma u otra, el fin es obvio: hay que saber conectar con el público y hacerle pasar un rato agradable y entretenido durante el tiempo que dure la narración.
Akane, que da nombre a la historia, es la protagonista, y su sueño es llegar a ser una gran rakugoka. Una vez más, me veo en el deber de no desvelaros nada de la trama; que la descubráis por vosotros mismos. Lo que sí os puedo decir es que engancha lo que no está escrito, y encima cada episodio tiene la manía de dejarte en un momento de la historia en el que te deja con ganas de más.
Una mención especial le tengo que hacer al doblaje en castellano. El japonés no tiene desperdicio, pero, debido a la velocidad con la que hablan a veces, agradezco que Netflix la haya traído también en castellano. Y parece una tontería, pero, aunque a la mayoría de actores de voz en castellano ya los tenemos más que escuchados, puedo aseguraros que es en este anime donde se pone a prueba la gran labor de nuestros actores de doblaje más patrios, sobre todo cuando tienen que recitar ciertas frases o nombres en japonés tan tremendamente complicados que sería muy fácil terminar mordiéndose la lengua.
Hay un punto que a más de uno le va a resultar chocante, pero que en cierto modo se entiende. Resulta que, más adelante, aparece un personaje que viene del sur de Japón y tiene un acento muy característico. Pues bien... cuando digo SUR, imagino que algunos ya os oléis por dónde van los tiros: en efecto, en castellano este personaje tiene acento "andaluz".
Puede que a algunos les den ganas de arrancarse los tímpanos solo de escuchar semejante cosa, pero, en este caso, creo que la elección ha sido acertada, ya que, de qué otra forma se podría reflejar que un personaje en particular destaca por una pronunciación que llama la atención al resto de personajes?
Si le pones una voz más estandarizada se pierde ese matiz, y tratar de imitar cómo sonaría ese acento en japonés resultaría extraño y poco natural. Por tanto, creo que han tomado la decisión más acertada, aunque a algunos les moleste. Como sea, quien no esté de acuerdo y sea capaz de leer muy rápido los subtítulos, siempre tendrá la opción de la versión original subtitulada.
El caso es que, si tenéis ganas de disfrutar de un anime shonen que aporte algo diferenciador y refrescante, con Akane-banashi tenéis una cita obligatoria.
Ya que he hecho énfasis en el doblaje en castellano, he encontrado informacion al respecto, que creo que merece ser tenida en cuenta:
El doblaje se hace en Sevilla, no en Madrid o Barcelona. La versión castellana se realiza en el estudio Dasara Producciones, en Sevilla, bajo la dirección de Mercedes Hoyos, con Numa Paredes y Andreu López también en el equipo de adaptación. Esto explica en parte por qué la decisión del acento andaluz no fue un capricho puntual, sino que encaja con el origen del propio estudio.
El personaje andaluz tiene nombre: Hikaru Koragi. En la versión original japonesa, Hikaru procede de Fukuoka, en el sur del país. La comparación con el andaluz no es casual: el dialecto de Fukuoka (también llamado hakata) se caracteriza por un ritmo melódico y por acortar las palabras, un rasgo que coincide bastante bien con la forma de hablar andaluza.
La actriz que la dobla, Gema Abad, no está "fingiendo" el acento: lo domina de verdad. Ella misma se presenta como actriz de doblaje que domina tanto el castellano neutro como el andaluz, así que la elección del estudio fue, más que un capricho creativo, aprovechar un recurso interpretativo real que tenían a mano.
Os paso enlace de instagram en donde se ve una escena del anime y este personaje con su particular acento, obviamente esto es un poco spoiler, pero aun así lo dejo para a quien le de un poco igual:
Personaje de Akane-banashi con acento andaluz
Otro dato para completar el reparto: según la ficha de doblaje que circula, Julia Rueda pone voz a Akane en la versión castellana.
A parte de todo esto: ya hay confirmada una segunda temporada, con estreno previsto para enero de 2027.
Hacía tiempo que no incluía algún tráiler u opening en mis reseñas, pero en este caso, simplemente, este opening lo vale por sí solo. Estamos ante un shonen de lo más singular. Creo que ya expliqué en alguna reseña anterior en qué consiste exactamente el término "shonen"; muchos piensan que es un género, lo cual no podría ser más erróneo: shonen no es más que la demografía a la que va dirigida la obra, en este caso chavales que están entrando en la preadolescencia.
Dentro de este género, lo más habitual son los shonen de peleas o los deportivos, que pueden ser más serios o más dramáticos, pero en todo manga shonen que se precie lo que importa es que siempre haya unos valores muy claros: mucho énfasis en la auto superación personal, la importancia de la amistad y una competitividad, por regla general, siempre sana.
Sí, ya sé que, por ejemplo, Death Note es una rareza que ni se explica cómo diantres llegó a estar dentro de esta demografía. Pero, en líneas generales, esos pilares fundamentales ya mencionados suelen estar muy presentes en cualquier manga o anime de demografía shonen. Últimamente se han animado a tocar propuestas mucho más atrevidas y diferentes dentro del shonen, abordando temas algo más oscuros y turbios, pero lo cierto es que la gran mayoría de los casos siguen estando muy encorsetados en esos pilares básicos, que muy pocos se han atrevido a romper por completo.
Akane-banashi no es una de esas rarezas que se atreven a romper moldes establecidos. En sus cimientos sigue estando presente todo lo ya mencionado: la auto superación personal, la importancia de la amistad y una competitividad muy sana. Pero, en este caso, ha tirado por una temática que, hasta donde me alcanza la memoria, diría que nunca se le había ocurrido a nadie: el rakugo.
El rakugo es, básicamente, lo que para nosotros podría considerarse un cuentacuentos: alguien sentado de rodillas sobre un cojín, dirigiéndose a un público concreto. El rakugoka debe tener un gran talento no solo para narrar la historia, sino además para interpretar y ponerse en la piel de cada uno de los personajes que la acompañan. En el rakugo se tocan todo tipo de historias, unas más dramáticas y otras más cómicas; generalmente son relatos tradicionales, ambientados en el pasado de Japón y protagonizados casi siempre por gente del pueblo llano, aunque también pueden crearse historias más contemporáneas ambientadas en la actualidad. De una forma u otra, el fin es obvio: hay que saber conectar con el público y hacerle pasar un rato agradable y entretenido durante el tiempo que dure la narración.
Akane, que da nombre a la historia, es la protagonista, y su sueño es llegar a ser una gran rakugoka. Una vez más, me veo en el deber de no desvelaros nada de la trama; que la descubráis por vosotros mismos. Lo que sí os puedo decir es que engancha lo que no está escrito, y encima cada episodio tiene la manía de dejarte en un momento de la historia en el que te deja con ganas de más.
Una mención especial le tengo que hacer al doblaje en castellano. El japonés no tiene desperdicio, pero, debido a la velocidad con la que hablan a veces, agradezco que Netflix la haya traído también en castellano. Y parece una tontería, pero, aunque a la mayoría de actores de voz en castellano ya los tenemos más que escuchados, puedo aseguraros que es en este anime donde se pone a prueba la gran labor de nuestros actores de doblaje más patrios, sobre todo cuando tienen que recitar ciertas frases o nombres en japonés tan tremendamente complicados que sería muy fácil terminar mordiéndose la lengua.
Hay un punto que a más de uno le va a resultar chocante, pero que en cierto modo se entiende. Resulta que, más adelante, aparece un personaje que viene del sur de Japón y tiene un acento muy característico. Pues bien... cuando digo SUR, imagino que algunos ya os oléis por dónde van los tiros: en efecto, en castellano este personaje tiene acento "andaluz".
Puede que a algunos les den ganas de arrancarse los tímpanos solo de escuchar semejante cosa, pero, en este caso, creo que la elección ha sido acertada, ya que, de qué otra forma se podría reflejar que un personaje en particular destaca por una pronunciación que llama la atención al resto de personajes?
Si le pones una voz más estandarizada se pierde ese matiz, y tratar de imitar cómo sonaría ese acento en japonés resultaría extraño y poco natural. Por tanto, creo que han tomado la decisión más acertada, aunque a algunos les moleste. Como sea, quien no esté de acuerdo y sea capaz de leer muy rápido los subtítulos, siempre tendrá la opción de la versión original subtitulada.
El caso es que, si tenéis ganas de disfrutar de un anime shonen que aporte algo diferenciador y refrescante, con Akane-banashi tenéis una cita obligatoria.
Ya que he hecho énfasis en el doblaje en castellano, he encontrado informacion al respecto, que creo que merece ser tenida en cuenta:
El doblaje se hace en Sevilla, no en Madrid o Barcelona. La versión castellana se realiza en el estudio Dasara Producciones, en Sevilla, bajo la dirección de Mercedes Hoyos, con Numa Paredes y Andreu López también en el equipo de adaptación. Esto explica en parte por qué la decisión del acento andaluz no fue un capricho puntual, sino que encaja con el origen del propio estudio.
El personaje andaluz tiene nombre: Hikaru Koragi. En la versión original japonesa, Hikaru procede de Fukuoka, en el sur del país. La comparación con el andaluz no es casual: el dialecto de Fukuoka (también llamado hakata) se caracteriza por un ritmo melódico y por acortar las palabras, un rasgo que coincide bastante bien con la forma de hablar andaluza.
La actriz que la dobla, Gema Abad, no está "fingiendo" el acento: lo domina de verdad. Ella misma se presenta como actriz de doblaje que domina tanto el castellano neutro como el andaluz, así que la elección del estudio fue, más que un capricho creativo, aprovechar un recurso interpretativo real que tenían a mano.
Os paso enlace de instagram en donde se ve una escena del anime y este personaje con su particular acento, obviamente esto es un poco spoiler, pero aun así lo dejo para a quien le de un poco igual:
Personaje de Akane-banashi con acento andaluz
Otro dato para completar el reparto: según la ficha de doblaje que circula, Julia Rueda pone voz a Akane en la versión castellana.
A parte de todo esto: ya hay confirmada una segunda temporada, con estreno previsto para enero de 2027.

