19-05-2026, 10:35 AM
El pasado viernes se emitió el capítulo final de Outlander, tras 8 temporadas, un centenar de capítulos, y casi doce años en antena.
Para quien viva en una cueva o, simplemente, no le interesase lo más mínimo, la serie es una adaptación de las novelas (9 publicadas, una todavía por publicar) de Diana Gabaldon y cuya premisa mezcla las novelas románticas de usar y tirar de aeropuertos, un poquito de historia, otro poquito de fantasía, y todo mezclado con una desvergüenza total.
Tal y como lo estoy escribiendo parece que me esté choteando cosa mala, pero todo lo contrario: me he leído todas las novelas publicadas hasta la fecha (incluyendo las novelas cortas protagonizadas por Lord John Grey), me he visto la serie enterita, incluyendo el spin-off “Blood of my blood”, y no se me cae la cara de vergüenza en afirmar que he enganchado a la serie a mi mujer y a varias compañeras del trabajo, aparte de a mi hermano, mi cuñada y a mi difunta madre (soy malo, lo sé, bwa ha ha ha).
Pero, ¿De qué va la historia? Claire Randall (Caitríona Balfe) es una enfermera de guerra británica que, acabada la 2ª Guerra Mundial, está de luna de miel en Escocia con Frank (Tobias Menzies). Cerca de Inverness visita un círculo de piedras famoso por sus ceremonias druidas y, al tocar la piedra central, se traslada al año 1743. Allí conocerá a Jamie (Sam Heughan), un joven del que, tras una serie de dimes y diretes, se enamorará perdidamente, mientras se ve involucrada en la rebelión jacobita que acabará trágicamente en la batalla de Culloden (16/04/1746).
Y, ¿a qué se debe su éxito? Pues, al igual que en las novelas, la serie mezcla varios ingredientes para gustar al mayor rango de público posible: hay una historia de amor “bigger than life” para el público más romántico. También hay peleas, batallas, duelos a espada o mosquete, todo bien regado de sangre e higadillos, para el público más cañero. Hay un contexto histórico bien definido (las rebeliones jacobitas primero, la rebelión de las trece colonias después) en el que mezclan a los protagonistas con personajes reales (Carlos Estuardo, pusilánime pretendiente al trono; Simon Frasier, Lord Lovat; los nobles de la corte francesa; George Washington, Benedict Arnold, LaFayette …), para el público más instruido. También hay bastante sexo, con una dosis de erotismo más alta de lo normal, pero sin pasarse. Y también conforme pasan las temporadas y aparecen más personajes, hay un culebrón de sagas familiares con mucho drama.
Mención aparte, la actuación de la pareja protagonista: Caitríona Balfe es una actriz muy muy competente (la podéis ver en “Amateur”, “Ford vs Ferrari” o “Belfast” para comprobarlo). Su Claire es una mujer fuerte, valiente, decidida, cabezota, que le pirra más abrir en canal a alguien que comer con los dedos, pero también romántica, temperamental, a veces un poco celosa, y con una sobrenatural capacidad para meterse en mil y un berenjenales.
![[Imagen: outlander-claire-stones-thumb-700x399-215557.gif]](https://www.pajiba.com/assets_c/2019/08/outlander-claire-stones-thumb-700x399-215557.gif)
Por su parte, Sam Heughan no es un intérprete tan versátil (ojo, no es mal actor, pero está a un nivel inferior a su compeñera), pero lo compensa con una planta tremenda y un carisma brutal (hubiera firmado la mar de contento hace unos años para que sustituyera a Daniel Craig como James Bond). También debe de contar que Diana Gabaldon es particularmente cruel con él, y si alguien tiene que pasar una desgracia física que lo ponga al borde de diñarla, seguro que le toca.
![[Imagen: giphy-downsized.gif]](https://media0.giphy.com/media/v1.Y2lkPTZjMDliOTUyb3FhazMydHdqdW53Ymxvb2x4MHVyOHVsbTFtNTlwejQycmlwYjFqdCZlcD12MV9naWZzX3NlYXJjaCZjdD1n/l2JIn1SiIWVm8iPUQ/giphy-downsized.gif)
Y acompañados por unos secundarios la mar de competentes: Tobias Menzies está fantástico en su doble papel Frank-Jack Randall. También aparecen por aquí o por allá Graham McTavish, Laura Donnelly, Maria Doyle Kennedy, Simon Callow o Dominique Pinon, entre otros.
Y la serie al final, ¿qué tal? Pues me ha gustado mucho, en especial las cuatro primeras temporadas, al igual que las novelas. Luego hay un bache de unas dos temporadas más aburridas (en las novelas me pasa igual), hasta que llega la guerra de independencia y la cosa vuelve a animarse para las temporadas finales.
En resumen, una serie que me ha dado muy buenos momentos delante de la tele, y a la que, aun con sus cosillas, voy a echar de menos.
Para quien viva en una cueva o, simplemente, no le interesase lo más mínimo, la serie es una adaptación de las novelas (9 publicadas, una todavía por publicar) de Diana Gabaldon y cuya premisa mezcla las novelas románticas de usar y tirar de aeropuertos, un poquito de historia, otro poquito de fantasía, y todo mezclado con una desvergüenza total.
Tal y como lo estoy escribiendo parece que me esté choteando cosa mala, pero todo lo contrario: me he leído todas las novelas publicadas hasta la fecha (incluyendo las novelas cortas protagonizadas por Lord John Grey), me he visto la serie enterita, incluyendo el spin-off “Blood of my blood”, y no se me cae la cara de vergüenza en afirmar que he enganchado a la serie a mi mujer y a varias compañeras del trabajo, aparte de a mi hermano, mi cuñada y a mi difunta madre (soy malo, lo sé, bwa ha ha ha).
Pero, ¿De qué va la historia? Claire Randall (Caitríona Balfe) es una enfermera de guerra británica que, acabada la 2ª Guerra Mundial, está de luna de miel en Escocia con Frank (Tobias Menzies). Cerca de Inverness visita un círculo de piedras famoso por sus ceremonias druidas y, al tocar la piedra central, se traslada al año 1743. Allí conocerá a Jamie (Sam Heughan), un joven del que, tras una serie de dimes y diretes, se enamorará perdidamente, mientras se ve involucrada en la rebelión jacobita que acabará trágicamente en la batalla de Culloden (16/04/1746).
Y, ¿a qué se debe su éxito? Pues, al igual que en las novelas, la serie mezcla varios ingredientes para gustar al mayor rango de público posible: hay una historia de amor “bigger than life” para el público más romántico. También hay peleas, batallas, duelos a espada o mosquete, todo bien regado de sangre e higadillos, para el público más cañero. Hay un contexto histórico bien definido (las rebeliones jacobitas primero, la rebelión de las trece colonias después) en el que mezclan a los protagonistas con personajes reales (Carlos Estuardo, pusilánime pretendiente al trono; Simon Frasier, Lord Lovat; los nobles de la corte francesa; George Washington, Benedict Arnold, LaFayette …), para el público más instruido. También hay bastante sexo, con una dosis de erotismo más alta de lo normal, pero sin pasarse. Y también conforme pasan las temporadas y aparecen más personajes, hay un culebrón de sagas familiares con mucho drama.
Mención aparte, la actuación de la pareja protagonista: Caitríona Balfe es una actriz muy muy competente (la podéis ver en “Amateur”, “Ford vs Ferrari” o “Belfast” para comprobarlo). Su Claire es una mujer fuerte, valiente, decidida, cabezota, que le pirra más abrir en canal a alguien que comer con los dedos, pero también romántica, temperamental, a veces un poco celosa, y con una sobrenatural capacidad para meterse en mil y un berenjenales.
Por su parte, Sam Heughan no es un intérprete tan versátil (ojo, no es mal actor, pero está a un nivel inferior a su compeñera), pero lo compensa con una planta tremenda y un carisma brutal (hubiera firmado la mar de contento hace unos años para que sustituyera a Daniel Craig como James Bond). También debe de contar que Diana Gabaldon es particularmente cruel con él, y si alguien tiene que pasar una desgracia física que lo ponga al borde de diñarla, seguro que le toca.
![[Imagen: giphy-downsized.gif]](https://media0.giphy.com/media/v1.Y2lkPTZjMDliOTUyb3FhazMydHdqdW53Ymxvb2x4MHVyOHVsbTFtNTlwejQycmlwYjFqdCZlcD12MV9naWZzX3NlYXJjaCZjdD1n/l2JIn1SiIWVm8iPUQ/giphy-downsized.gif)
Y acompañados por unos secundarios la mar de competentes: Tobias Menzies está fantástico en su doble papel Frank-Jack Randall. También aparecen por aquí o por allá Graham McTavish, Laura Donnelly, Maria Doyle Kennedy, Simon Callow o Dominique Pinon, entre otros.
Y la serie al final, ¿qué tal? Pues me ha gustado mucho, en especial las cuatro primeras temporadas, al igual que las novelas. Luego hay un bache de unas dos temporadas más aburridas (en las novelas me pasa igual), hasta que llega la guerra de independencia y la cosa vuelve a animarse para las temporadas finales.
En resumen, una serie que me ha dado muy buenos momentos delante de la tele, y a la que, aun con sus cosillas, voy a echar de menos.
Ilumínanos, oh Cohen el bárbaro, ¿qué es lo mejor de la vida?
-Buenoz dientez, zopa caliente y papel higiénico zuave.
-Buenoz dientez, zopa caliente y papel higiénico zuave.

