22-02-2026, 09:33 PM
Eve no Jikan o Time to Eve, como prefiráis llamarlo, fue originalmente una serie de OVAs estrenadas allá por 2008. Más adelante, todas esas OVAs se unirían para formar una película. Personalmente, me gustan más las OVAs, ya que la película omite una escena que se situaba cerca del final. Eso sí, el largometraje añade unos créditos y una escena posterior que aportan algo más de información sobre uno de los personajes clave de la historia.
Eve no Jikan podría definirse como un slice of life de ciencia ficción que tiene muy presentes las leyes de la robótica de Isaac Asimov. También cuenta con ligeros momentos de comedia y algún que otro toque dramático, pero nada especialmente exagerado ni trágico.
La historia nos sitúa en un futuro en el que los robots trabajan al servicio de los humanos. Son tan parecidos a estos que, para poder distinguirlos, llevan sobre la cabeza una especie de aureola holográfica que los delata. La existencia de los androides ha generado controversia: por un lado, están quienes protestan por miedo a perder sus trabajos; por otro, quienes han desarrollado sentimientos afectivos hacia los androides y, por ello, son objeto de burlas y cierto desprecio social. Los propios androides, pese a ser fieles servidores, son tratados como simples herramientas sin emociones, lo que también los convierte en víctimas de prejuicios.
El protagonista comienza a notar comportamientos extraños en la androide de su hogar, principalmente que llega más tarde de lo habitual. Esto le lleva a revisar su GPS para averiguar dónde ha estado recientemente. Finalmente descubre una cafetería llamada “Eve no Jikan”. En ese lugar se establece una norma universal para todo el que entra: “humanos y androides serán tratados por igual”. A partir de ese momento, esa distinción deja de tener sentido práctico. Al cruzar la puerta, las aureolas holográficas desaparecen, siendo la única señal visible que permite diferenciar a unos de otros. Dentro del local no hay etiquetas, no hay jerarquías evidentes. Solo personas conversando, riendo, discutiendo o guardando silencio. Y entonces surge la pregunta inevitable: si no puedes distinguirlos, ¿importa realmente la diferencia?
Es ahí cuando descubrimos que siempre han sido personas con sus propias emociones e incertidumbres.
A lo largo de los diferentes capítulos u OVAs iremos conociendo más detalles tanto de los personajes principales como de los secundarios, descubriendo los problemas y situaciones propias de la vida cotidiana a los que estas personas deben hacer frente en su día a día.
Estamos ante un anime que sabe jugar muy bien la baza del “quién es quién”, al funcionar las normas de la cafetería de manera distinta al mundo exterior, tan solo veremos a clientes que entran para tomar y saborear un buen café. Además, la propia Eve, dueña del local, se asegura en todo momento que nadie haga preguntas intrusivas con la intención de revelar la naturaleza de los demás.
Eve no Jikan es, por tanto, uno de esos animes que buscan entretener y, al mismo tiempo, invitar a reflexionar sobre los temas que plantea.

