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Marty Supreme
#1
[Imagen: marty_supreme-556909146-large.jpg]

Nueva película del director Joshua Safdie, autor junto a su hermano Ben de películas tan aclamadas como 'Good Time' y 'Diamantes En Bruto', y que ahora, dirige en solitario esta 'Marty Supreme' con mejor suerte que la de su par, pues mientras que este ha sido ignorado por crítica y público con la oscar-wanabe 'The Smashing Machine', Josh ha elevado su último filme a la cima del prestigio, tanto taquillero (150 millones para un presupuesto de 70) como crítico (9 nominaciones a los Oscar, 1 Globo de Oro).

La película cuenta la historia, real pero ficcionada, del jugador de tenis de mesa profesional Marty Mauser, con un talento descomunal para el deporte, proporcional a su capacidad para meterse en los mayores aprietos, a él mismo pero sobre todo a los demás, a causa de su irrefrenable ansia de éxito y reconocimiento. Para lograr llegar a lo más alto, no dudará en timar, mentir, robar, traicionar a sus seres más cercanos y jugarse su integridad física en más de una ocasión.

Para contar todo esto, Safdie se sirve de un generoso metraje de dos horas y media que se pasan en un suspiro, porque no pasa un minuto de película en el que no estén pasando cosas. La película tiene un ritmo brutal, verbigracia de un montaje virtuoso, es nerviosa, algo desquiciada a veces y cuando crees que ha llegado a su punto culminante no deja de atreverse a subirle un punto más de intensidad, vibración y frenetismo.

Las andanzas de Marty para conseguir el dinero para hacerse con un lugar en el próximo campeonato mundial de tenis de mesa (término más serious para denominar al ping-pong), celebrado en Tokio, y vengarse de su archirrival, el campeón Koto Endo, es lo que ocupa el grueso de la película, y es una colección de secuencias que se suceden a un ritmo frenético, lleno de situaciones incomodas, aprietos surrealistas, caos, descontrol y mucho, mucho humor negro como el carbón. Una huida hacia delante con el caos por bandera, que Safdie filma como quien filma un ataque de nervios, que puede llegar a saturar al espectador (a mi mujer le pasó) por la cantidad absurda de infortunios y por el concatenamiento inverosimil de situaciones al límite que se suceden de manera casi ininterrumpida en un espacio de tiempo relativamente breve (creo que todo ocurre en lo que vienen a ser un par de noches).

Yo al menos salí del cine con una pura sensación de tembleque, emoción y vibración, también algo de incredulidad (en ningún lugar del universo esto pudo pasar de verdad), pero definitivamente de haber visto una grandísima película.

Mención aparte para las escenas de juego, rodadas con un virtuosismo, velocidad y nervio que no había visto desde 'Rivales' de Guadagnino.

Timothee Chalamet está imperial, dando la que sin duda y con diferencia es la mejor actuación de su cortísima carrera, y no voy a decir la definitiva, porque tiene toda la vida por delante, pero sí que desde luego es esta la que va a marcar un punto diferencial en su recorrido artístico. El es toda la película, aparece en la práctica totalidad de planos de los 148 minutos de película, y da un recital actoral a la altura de un actor con mucha más experiencia. Da que pensar que apenas haya hecho más que empezar, y eso os lo dice alguien a quien le cae un poco pesadito.

Está acompañado por un plantel de secundarios igualmente excelente, entre los que destacan la también jovencísima Odessa A'Zion, cuya carrera seguramente despegará con esta película, y un papel vital para una felizmente recuperada (y envejecida) Gwineth Paltrow, que vuelve a actuar de verdad después de más de una década dedicada al cine franquiciado.

Es una película que hay que ver para creersela. Toda una experiencia sensorial y nerviosa que sube aún más los niveles de dopamina con su banda sonora sonando a un volumen atronador con éxitos de los 80 (a pesar de que la película se ambienta en los años 50), lo que sobresaltó al público jubilado con el que compartí la sala, un montón de viejas maleducadas y parlanchinas, con el sudapollismo por bandera intentando que sus comentarios a pleno pulmón se oyeran por encima del extremadamente alto sonido de la sala (nunca vayáis al cine el día barato para los mayores de 65 años).

Este año he visto ya unas cuantas películas nominadas al Oscar, todos los años suelo intentar ver el mayor número posible. Si no me sale mal el conteo, he visto 'Una Batalla Tras Otra', 'Hamnet', 'Los Pecadores', 'Bugonia' y esta. Y no tengo reparos en decir que 'Mary Supreme' me ha parecido la mejor.

Un 8.5

Rincón de apreciación de Odessa A'Zion

[Imagen: Interview_digital_web_2020_sep_Odessa_2.jpg]

[Imagen: G8Xf1QXWYAEr1Lv.jpg]

[Imagen: 1125_Odessa_Azion-embed2%2520(1).jpg]
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#2
(11-02-2026, 09:30 PM)manuwar escribió:
[Imagen: marty_supreme-556909146-large.jpg]

Nueva película del director Joshua Safdie, autor junto a su hermano Ben de películas tan aclamadas como 'Good Time' y 'Diamantes En Bruto', y que ahora, dirige esta 'Marty Supreme' con mejor suerte que la de su par, pues mientras que este ha sido ignorado por crítica y público con la oscar-wanabe 'The Smashing Machine', Josh ha elevado su último filme a la cima del prestigio, tanto taquillero (150 millones para un presupuesto de 70) como crítico (9 nominaciones a los Oscar, 1 Globo de Oro).

La película cuenta la historia, real pero ficcionada, del jugador de tenis de mesa profesional Marty Mauser, con un talento descomunal para el deporte, proporcional a su capacidad para meterse en los mayores aprietos, a él mismo pero sobre todo a los demás, a causa de su irrefrenable ansia de éxito y reconocimiento. Para lograr llegar a lo más alto, no dudará en timar, mentir, robar, traicionar a sus seres más cercanos y jugarse su integridad física en más de una ocasión.

Para contar todo esto, Safdie se sirve de un generoso metraje de dos horas y media que se pasan en un suspiro, porque no pasa un minuto de película en el que no estén pasando cosas. La película tiene un ritmo brutal, verbigracia de un montaje virtuoso, es nerviosa, algo desquiciada a veces y cuando crees que ha llegado a su punto culminante no deja de atreverse a subirle un punto más de intensidad, vibración y frenetismo.

Las andanzas de Marty para conseguir el dinero para hacerse con un lugar en el próximo campeonato mundial de tenis de mesa (término más serious para denominar al ping-pong), celebrado en Tokio, y vengarse de su archirrival, el campeón Koto Endo, es lo que ocupa el grueso de la película, y es una colección de secuencias que se suceden a un ritmo frenético, lleno de situaciones incomodas, aprietos surreralistas, caos, descontrol y mucho, mucho humor negro como el carbón. Una huida hacia delante con el caos por bandera, que Safdie filma como quien filma un ataque de nervios, que puede llegar a saturar al espectador (a mi mujer le pasó) por la cantidad absurda de infortunios y por el concatenamiento inverosimil de situaciones al límite que se suceden de manera casi ininterrumpida en un espacio de tiempo relativamente breve (creo que todo ocurre en lo que vienen a ser un par de noches).

Yo al menos salí del cine con una pura sensación de tembleque, emoción y vibración, también algo de incredulidad (en ningún lugar del universo esto pudo pasar de verdad), pero definitivamente de haber visto una grandísima película.

Mención aparte para las escenas de juego, rodadas con un virtuosismo, velocidad y nervio que no había visto desde 'Rivales' de Guadagnino.

Timothee Chalamet está imperial, dando la que sin duda y con diferencia es la mejor actuación de su cortísima carrera, y no voy a decir la mejor, porque tiene toda la vida por delante, pero sí que desde luego es esta la que va a marcar un punto diferencial en su recorrido artístico. El es toda la película, aparece en la práctica totalidad de planos de los 148 minutos de película, y da un recital actoral a la altura de un actor con mucha más experiencia. Da que pensar que apenas haya hecho más que empezar, y eso os lo dice alguien a quien le cae un poco pesadito.

Está acompañado por un plantel de secundarios igualmente excelente, entre los que destacan la también jovencísima Odessa A'Zion, cuya carrera seguramente despegará con esta película, y un papel vital para una felizmente recuperada (y envejecida) Gwineth Paltrow, que vuelve a actuar de verdad después de más de una década dedicada al cine franquiciado.

Es una película que hay que ver para creersela. Toda una experiencia sensorial y nerviosa que sube aún más los niveles de dopamina con su banda sonora sonando a un volumen atronador con éxitos de los 80 (a pesar de que la película se ambienta en los años 50), lo que sobresaltó al público jubilado con el que compartí la sala, un montón de viejas maleducadas y parlanchinas, con el sudapollismo por bandera intentando que sus comentarios a pleno pulmón se oyeran por encima del extremadamente alto sonido de la sala (nunca vayáis al cine el día barato para los mayores de 65 años).

Este año he visto ya unas cuantas películas nominadas al Oscar, todos los años suelo intentar ver el mayor número posible. Si no me sale mal el conteo, he visto 'Una Batalla Tras Otra', 'Hamnet', 'Los Pecadores', 'Bugonia' y esta. Y no tengo reparos en decir que 'Mary Supreme' me ha parecido la mejor.

Un 8.5

Rincón de apreciación de Odessa A'Zion

[Imagen: Interview_digital_web_2020_sep_Odessa_2.jpg]

[Imagen: G8Xf1QXWYAEr1Lv.jpg]

[Imagen: 1125_Odessa_Azion-embed2%2520(1).jpg]

Gran crítica y bastante de acuerdo. La contienda por película en los Oscars debería ser entre Una Batalla tras otra y esta, no con Sinners; aún así me da que la única que pueda dar el sorpaso es Hamnet que también me parece buena. Y con lo del premio a casting, pues igual, me parece alucinante que todos los premios se los esté llevando Sinners y no esta o la de Thomas Anderson. Black Power, me imagino.
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