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Retrocritica: Princesa Arete
#1


Estamos ante uno de esos casos en los que una joya de la animación ha pasado inadvertida durante años. Obviamente, quien suscribe tampoco conocía la existencia de esta producción del Studio 4°C. En su momento, un amigo me pasó una versión descargada de internet; como nos suele pasar a muchos, la dejé guardada en algún disco duro externo durante años, recurriendo al típico “ya la veré algún día”. No fue hasta que, por casualidad, me topé en Amazon con la versión en Blu-ray que Selecta Vision había traído hace ya lustros, que decidí comprarla al ver que estaba tirada de precio. Cuando me llegó y la vi, fue una de esas pocas ocasiones en las que te alegras de haber acertado comprando algo prácticamente a ciegas.

La Princesa Arette tiene tantas virtudes que sus pequeñas imperfecciones pasan casi desapercibidas. ¿Qué importan las imperfecciones cuando estamos ante una propuesta que sabe exactamente lo que quiere ser desde el primer momento?: un cuento que juega con nuestras expectativas. De hecho, alguno diría que el film peca de ser un “poco” tramposo. Esto podría considerarse un pequeño destripe, pero en este caso hago una excepción: lo que voy a mencionar es trivial y no resulta impactante. La película empieza prácticamente con el clásico “érase una vez”, y por un instante nos hace creer que veremos la típica historia de un príncipe rescatando a la princesa.

Pero esto es solo fachada. Desde el principio queda claro que Arette no es la típica princesa ni una damisela en apuros. ¿Cómo nos presentan a la protagonista para evitar ese clásico tropo?. No esperéis una chica experta en defensa personal o en el uso de armas blancas. La princesa se enfrentará a numerosos obstáculos y apuros, pero la mayoría los resolverá usando su ingenio y su intelecto. A veces hay algún deus ex machina o ciertas conveniencias de guion, pero la mayoría de las veces es la propia protagonista quien demuestra ser capaz de salir adelante, sobre todo gracias a su notable astucia.

Estamos, por tanto, ante una película que no pretende ser más de lo que anuncia su título y sus avances: un cuento de hadas y fantasía sencillo, donde todo el peso recae sobre una protagonista que brilla con luz propia. Y ojo, que tampoco faltan secundarios interesantes, pero cumplen su función sin robar protagonismo. No voy a contar mucho más sobre la historia; si he insistido tanto con la protagonista es básicamente para que sepáis que la película no necesita giros de guion rebuscados ni artificios para ser disfrutada.

La Princesa Arette es ideal para todo tipo de público. Además, tiene una  factura audiovisual muy cuidada. No alcanza el nivel de otras grandes producciones, tampoco lo necesita: su acertado apartado artístico y su más que notable banda sonora cumplen sobradamente con su objetivo.

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