02-11-2025, 04:26 AM
Bien, llevaba tiempo dándole vueltas a la idea de dedicar una nueva retrocrítica a una saga, o más bien a una trilogía. En este caso, le ha tocado el turno a Evil Dead. Me he puesto a escribirla justo a las 3:10 de la madrugada; podría hacerlo durante el día, pero si no empiezo ahora, acabaré procrastinando sin parar y nunca lo haré XD.
El caso es que me entró la vena después de pillar y revisionar en glorioso 4K Terroríficamente Muertos (Evil Dead II). En mi haber también tengo en 4K Posesión infernal (Evil Dead) y El ejército de las Tinieblas, en una edición en Blu-ray de “dudosa legalidad”, que parte de una remasterización 4K y, además, es el montaje del director. Ojalá algún día se animen a lanzarla oficialmente en 4K y, por supuesto, a través de una distribuidora no tan cuestionable como lo es Resen.
Esta saga, para mí, es una de las trilogías más redondas que te puedes echar a la cara, junto a Regreso al futuro e Indiana Jones… Pero si, Indiana Jones tiene La calavera de c… ¡No existe! ¿Y dónde dejas la última, El dial del…? ¡QUE NO EXISTE!
Volviendo a lo que nos ocupa, como decía, esta trilogía es cojonuda como ella sola. En el remake de Fede Álvarez, hicieron un gran trabajo al aportar algo fresco y diferente, pero por otro lado la sentí bastante predecible, quitando algún momento puntual y, sobre todo, ese final, que me pareció sin duda lo mejor.
Sin embargo, considero que cometió un error crucial: “se tomaba demasiado en serio”. Y no es que esto, per se, fuera algo malo, pero creo que hace que pierda parte de la chispa y la fuerza que destilaba la primera película. Ya sé que, dentro de la trilogía original, Posesión infernal era la más seria, pero incluso esa tenía sus leves momentos de alivio cómico, muy bien integrados cuando la ocasión lo requería.
Luego Evil Dead: El despertar, curiosamente la única que ha respetado tal cual el título original. Es otra película que, dentro de lo que cabe, entretiene y tiene sus buenos momentos de casquería, aunque no tan inquietantes ni viscerales como los que mostraba el remake de Álvarez.
Lo malo es que, una vez más, se toma tan en serio que ya no se siente lo mismo que con la trilogía clásica.
Lo sorprendente de la trilogía original es lo bien que se mantiene a pesar del tiempo transcurrido. No me refiero a las cámaras utilizadas, al vestuario ni, mucho menos, a los efectos visuales. En todos esos aspectos, cada entrega es hija de su tiempo, y se nota que hacían lo que podían con los medios disponibles. Incluso en la segunda y tercera película, que contaban con más presupuesto, ya se les ven las costuras en todo lo relacionado con el apartado técnico.
Lo que de verdad hace que esta trilogía destaque es la forma en que cada una de sus entregas ha sabido reinventarse respecto a la anterior, ofreciendo tres películas que comparten nexos en común, pero que van mutando gradualmente de género. La primera era la más terrorífica; la segunda, sin dejar de lado el horror, incorporaba más momentos de humor; y la tercera se adentró de lleno en la aventura y la fantasía, con mucho más humor y algunas pinceladas de terror que funcionaban más como un homenaje a lo que fue en sus inicios.
Como ya he mencionado, lo que más me llamó de la primera película es lo tremendamente bestia y salvaje que puede llegar a ser, hasta el punto de que ni el remake ni El despertar han sido capaces de replicarlo. La segunda película no abandonaba ese salvajismo; de hecho, en ciertos momentos lo reforzaba. Pero lo más curioso es que, a pesar de llevar ese “II” delante del título original, en realidad era un remake o reinicio con todas las de la ley. Diría que, aparte de Bruce Campbell —que aquí gana mucho más protagonismo como Ash—, también aparecen algunos de los actores de la primera cinta, aunque interpretando a personajes distintos.
Terroríficamente Muertos no era simplemente un remake con más presupuesto; también era una reimaginación que, a su manera, expandía aún más todo lo que rodeaba al Necronomicón y su mitología, dejando una semilla para lo que sería el broche de oro: Ash vs Army of Darkness (El Ejército de las Tinieblas). La segunda película te dejaba con un final abierto para lo que veríamos en la tercera entrega, aunque, eso sí, recurrieron a cierta retrocontinuidad, imagino que para no ponérselo tan fácil a su protagonista principal.
El ejército de las Tinieblas es un disfrute absoluto de principio a fin, una película que ya no busca asustarte tanto, sino que simplemente pretende que te lo pases bien. Todo esto se consigue gracias a momentos muy divertidos e imaginativos, y porque se nota que Campbell —aunque no sea el mejor actor del mundo— es un tipo que rezuma carisma y presencia cada vez que hace acto de aparición. Además, en cada entrega se apreciaba como literalmente lo daba todo a nivel físico, desconozco si llego a usar dobles en algún momento de riesgo, pero amos no me jodas, ese momento en donde se agarra con la mano y se da a si mismo esa voltereta para caer al suelo, fijo que es el en todo momento XD.
Como ya he señalado varias veces, me encanta esta trilogía por su capacidad de reinventarse y ofrecer algo nuevo en cada entrega. Tras varios revisionados de cada una de las partes, uno se da cuenta de que esa reinvención se refleja perfectamente en su personaje y actor principal: Ash.
En la primera película, Ash era prácticamente un personaje más del grupo; casi pasaba desapercibido y perfectamente podría haber muerto al principio de la historia sin que nos importara demasiado. Fue a partir de la secuela/remake/reinicio cuando vemos cómo no solo adquiere más presencia, sino que además evoluciona, pasando de ser ese tipo normal de la primera película al Ash que todos conocemos, y que termina por definirse en la tercera entrega: mucho más sarcástico, canalla y, a veces, un pelín estúpido, aunque sin perder su lado entrañable en lo más profundo.
Por lo demás, quería destacar una mención especial a la serie Ash vs Evil Dead, la dejo como algo aparte, porque parece que solo tiene en cuenta los eventos de la segunda y tercera película. Aun así, es muy recomendable: supo capturar ese humor negro y gamberro, y a ratos recupera esos momentos de terror salvaje de las tres primeras películas. Lástima que jamás se realizara su temporada final, que transcurría en un futuro postapocalíptico. Curiosamente, le pasó lo mismo que al final que vemos en el montaje del director de El ejército de las Tinieblas, donde ya se dejaba notar la intención de Sam Raimi de mostrarnos a un Ash partiendo culos demoníacos en un futuro postapocalíptico.
Por ultimo y como cierre os dejo una recopilación de curosidades de cada una de las entregas:
1. Posesión Infernal (The Evil Dead, 1981)
2. Terroríficamente Muertos (Evil Dead II, 1987)
Curiosidades generales de la saga
El caso es que me entró la vena después de pillar y revisionar en glorioso 4K Terroríficamente Muertos (Evil Dead II). En mi haber también tengo en 4K Posesión infernal (Evil Dead) y El ejército de las Tinieblas, en una edición en Blu-ray de “dudosa legalidad”, que parte de una remasterización 4K y, además, es el montaje del director. Ojalá algún día se animen a lanzarla oficialmente en 4K y, por supuesto, a través de una distribuidora no tan cuestionable como lo es Resen.
Esta saga, para mí, es una de las trilogías más redondas que te puedes echar a la cara, junto a Regreso al futuro e Indiana Jones… Pero si, Indiana Jones tiene La calavera de c… ¡No existe! ¿Y dónde dejas la última, El dial del…? ¡QUE NO EXISTE!
Volviendo a lo que nos ocupa, como decía, esta trilogía es cojonuda como ella sola. En el remake de Fede Álvarez, hicieron un gran trabajo al aportar algo fresco y diferente, pero por otro lado la sentí bastante predecible, quitando algún momento puntual y, sobre todo, ese final, que me pareció sin duda lo mejor.
Sin embargo, considero que cometió un error crucial: “se tomaba demasiado en serio”. Y no es que esto, per se, fuera algo malo, pero creo que hace que pierda parte de la chispa y la fuerza que destilaba la primera película. Ya sé que, dentro de la trilogía original, Posesión infernal era la más seria, pero incluso esa tenía sus leves momentos de alivio cómico, muy bien integrados cuando la ocasión lo requería.
Luego Evil Dead: El despertar, curiosamente la única que ha respetado tal cual el título original. Es otra película que, dentro de lo que cabe, entretiene y tiene sus buenos momentos de casquería, aunque no tan inquietantes ni viscerales como los que mostraba el remake de Álvarez.
Lo malo es que, una vez más, se toma tan en serio que ya no se siente lo mismo que con la trilogía clásica.
Lo sorprendente de la trilogía original es lo bien que se mantiene a pesar del tiempo transcurrido. No me refiero a las cámaras utilizadas, al vestuario ni, mucho menos, a los efectos visuales. En todos esos aspectos, cada entrega es hija de su tiempo, y se nota que hacían lo que podían con los medios disponibles. Incluso en la segunda y tercera película, que contaban con más presupuesto, ya se les ven las costuras en todo lo relacionado con el apartado técnico.
Lo que de verdad hace que esta trilogía destaque es la forma en que cada una de sus entregas ha sabido reinventarse respecto a la anterior, ofreciendo tres películas que comparten nexos en común, pero que van mutando gradualmente de género. La primera era la más terrorífica; la segunda, sin dejar de lado el horror, incorporaba más momentos de humor; y la tercera se adentró de lleno en la aventura y la fantasía, con mucho más humor y algunas pinceladas de terror que funcionaban más como un homenaje a lo que fue en sus inicios.
Como ya he mencionado, lo que más me llamó de la primera película es lo tremendamente bestia y salvaje que puede llegar a ser, hasta el punto de que ni el remake ni El despertar han sido capaces de replicarlo. La segunda película no abandonaba ese salvajismo; de hecho, en ciertos momentos lo reforzaba. Pero lo más curioso es que, a pesar de llevar ese “II” delante del título original, en realidad era un remake o reinicio con todas las de la ley. Diría que, aparte de Bruce Campbell —que aquí gana mucho más protagonismo como Ash—, también aparecen algunos de los actores de la primera cinta, aunque interpretando a personajes distintos.
Terroríficamente Muertos no era simplemente un remake con más presupuesto; también era una reimaginación que, a su manera, expandía aún más todo lo que rodeaba al Necronomicón y su mitología, dejando una semilla para lo que sería el broche de oro: Ash vs Army of Darkness (El Ejército de las Tinieblas). La segunda película te dejaba con un final abierto para lo que veríamos en la tercera entrega, aunque, eso sí, recurrieron a cierta retrocontinuidad, imagino que para no ponérselo tan fácil a su protagonista principal.
El ejército de las Tinieblas es un disfrute absoluto de principio a fin, una película que ya no busca asustarte tanto, sino que simplemente pretende que te lo pases bien. Todo esto se consigue gracias a momentos muy divertidos e imaginativos, y porque se nota que Campbell —aunque no sea el mejor actor del mundo— es un tipo que rezuma carisma y presencia cada vez que hace acto de aparición. Además, en cada entrega se apreciaba como literalmente lo daba todo a nivel físico, desconozco si llego a usar dobles en algún momento de riesgo, pero amos no me jodas, ese momento en donde se agarra con la mano y se da a si mismo esa voltereta para caer al suelo, fijo que es el en todo momento XD.
Como ya he señalado varias veces, me encanta esta trilogía por su capacidad de reinventarse y ofrecer algo nuevo en cada entrega. Tras varios revisionados de cada una de las partes, uno se da cuenta de que esa reinvención se refleja perfectamente en su personaje y actor principal: Ash.
En la primera película, Ash era prácticamente un personaje más del grupo; casi pasaba desapercibido y perfectamente podría haber muerto al principio de la historia sin que nos importara demasiado. Fue a partir de la secuela/remake/reinicio cuando vemos cómo no solo adquiere más presencia, sino que además evoluciona, pasando de ser ese tipo normal de la primera película al Ash que todos conocemos, y que termina por definirse en la tercera entrega: mucho más sarcástico, canalla y, a veces, un pelín estúpido, aunque sin perder su lado entrañable en lo más profundo.
Por lo demás, quería destacar una mención especial a la serie Ash vs Evil Dead, la dejo como algo aparte, porque parece que solo tiene en cuenta los eventos de la segunda y tercera película. Aun así, es muy recomendable: supo capturar ese humor negro y gamberro, y a ratos recupera esos momentos de terror salvaje de las tres primeras películas. Lástima que jamás se realizara su temporada final, que transcurría en un futuro postapocalíptico. Curiosamente, le pasó lo mismo que al final que vemos en el montaje del director de El ejército de las Tinieblas, donde ya se dejaba notar la intención de Sam Raimi de mostrarnos a un Ash partiendo culos demoníacos en un futuro postapocalíptico.
Por ultimo y como cierre os dejo una recopilación de curosidades de cada una de las entregas:
1. Posesión Infernal (The Evil Dead, 1981)
- Rodaje en condiciones extremas: Se filmó en una cabaña real en Tennessee, sin electricidad, baños ni comodidades. El equipo dormía en tiendas de campaña y era común que pasaran hambre.
- Sangre realista (y abundante): Usaban una mezcla de pintura, jarabe de chocolate, moco de maíz y vísceras de animales. Algunos efectos eran tan realistas que los actores se mareaban al rodarlos.
- Bruce Campbell y su compromiso físico: Para una de las escenas más icónicas, fue arrastrado por el suelo mientras llevaba un arnés que lo golpeaba con fuerza contra la madera. La escena fue muy dolorosa, pero quedó legendaria.
- Bajo presupuesto, grandes inventos: Muchas de las armas y efectos se hicieron a mano. Por ejemplo, la motosierra que Ash usa fue adaptada para filmación sin ser peligrosa.
- Prohibiciones y censura: La película fue considerada demasiado violenta en varios países; en Reino Unido estuvo prohibida durante años por su contenido sangriento y terrorífico.
2. Terroríficamente Muertos (Evil Dead II, 1987)
- Mitad remake, mitad secuela: Aunque lleva el “II” en el título, es en parte un remake de la primera con algunos cambios, más presupuesto y escenas icónicas que no existían antes.
- Efectos prácticos innovadores: Los efectos de stop-motion y animatronics eran obra de artistas pioneros como Tom Sullivan. Por ejemplo, la famosa mano poseída que golpea a Ash se movía con un mecanismo de cables y resortes.
- Bruce Campbell vs. la cámara: En la escena donde la cámara “gira” alrededor de Ash atrapado por las manos poseídas, Campbell estaba literalmente colgado de un arnés durante horas.
- Humor y terror: Fue la primera entrega que combinó terror puro con comedia física, algo que definió la personalidad de la saga.
- La escena de la cabeza cortada: Para el efecto de decapitación, se usó una cabeza falsa con sangre falsa y un actor debajo del sofá para mover la boca. Hoy en día, sigue siendo un ejemplo clásico de efectos prácticos.
- Cambio radical de tono: Pasó del terror al humor y la aventura, con Ash enfrentándose a un ejército de esqueletos en un estilo más “épico y cómico”.
- Bruce Campbell con doble de acción: Las escenas de acción eran peligrosas, pero Campbell insistía en hacer muchas él mismo, incluso combates con espadas y acrobacias físicas.
- El famoso “Klaatu Barada Nikto”: Sam Raimi añadió la frase como guiño a El día que paralizaron la Tierra y al cine de ciencia ficción y fantasía clásico.
- Varias versiones del final: Existen dos finales diferentes: el cinematografico y el del montaje del director. Cada uno muestra un destino distinto para Ash
- Efectos stop-motion para los esqueletos: El ejército de esqueletos se animó fotograma a fotograma. La producción pasó semanas moviendo huesos y figuras diminutas.
Curiosidades generales de la saga
- El Necronomicón: El “Libro de los Muertos” usado en las películas está inspirado en textos ficticios de H.P. Lovecraft. En el set, el libro real estaba hecho de cuero falso y piel de cerdo para dar realismo.
- Legado de Bruce Campbell: Su personaje, Ash Williams, se convirtió en un ícono de culto; Campbell incluso dijo que le gustaría interpretar a Ash hasta los 90 años si fuera posible.
- Efectos prácticos sobre CGI: La saga se caracteriza por confiar en efectos físicos, stop-motion y maquillaje, lo que le da un estilo único que aún hoy los fans adoran.
- Influencias y cameos: Sam Raimi y su hermano Ted aparecen en cameos en varias películas, y el estilo del rodaje casero inspiró a muchos directores de terror de bajo presupuesto.

