• 0 voto(s) - 0 Media
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
Maquia: una historia de amor inmortal
#1


Días atrás estaba echando un vistazo a las series y películas de animación japonesa de mi estantería, y me percaté de un detalle que, en el fondo, era muy obvio: Katsuhiro Otomo, Hayao Miyazaki, Mamoru Hosoda, Makoto Shinkai, Shinichirō Watanabe, Mamoru Oshii, Satoshi Kon... todos ellos son grandes nombres dentro de la animación japonesa. Pero qué pasa con las mujeres?

Entonces empecé a plantearme que esta industria es un campo de nabos. Acaso habré visto alguna película de animación japonesa dirigida por una mujer?
Comencé a indagar, en lo que respecta a las series de animación, al menos tenemos el prestigioso estudio Kyoto Animation, donde sí se han producido series —además de alguna película— dirigidas por mujeres. Pero lo cierto es que en esta industria resulta muy patente la enorme carencia de grandes directoras.

Siguiendo con mis pesquisas, me llamó la atención una película cuya existencia conocía desde hace años, pero desconocía que había sido dirigida por una mujer. Concretamente hablamos de Mari Okada, una creadora con una trayectoria notable en series y películas, algunas incluso de imagen real, al menos según su ficha en filmaffinitty.

Mari Okada también participó en el guion de esta película, y tengo sospechas de que esto pudo ser su primera incursión escribiendo para un largometraje. Es posible que originalmente tuviera la idea de hacer una serie animada, pero que al final, por cuestiones de tiempo, terminara siendo un largometraje. Sobre el papel, la cosa podría haber funcionado, pero a la hora de ejecutarla, sin ser una mala historia, se siente como el trabajo de un estudiante primerizo, solo que con mucho presupuesto detrás.

Maquia: una historia de amor inmortal comete un error muy básico: “quien mucho abarca, poco aprieta”. Toda la historia se ambienta en un "mundo de fantasía con muy poca magia", donde habitan unas personas prácticamente inmortales: pueden ser asesinadas, pero no mueren de vejez ni de enfermedad. A estos se les conoce como el clan de los Separados. Maquia es una de ellos y, por ciertos azares del guion, termina cuidando de un bebé mortal.

La premisa es interesante, permitiendo explorar temas como el peso de la inmortalidad, el aprendizaje de lo que implica ser un buen padre o madre, o la relación entre padres e hijos. Son temas muy vistos en otras series o películas, pero siempre es posible darles un giro o una nueva perspectiva que los haga sentir originales.

El problema es que todo esto no se desarrolla bien, principalmente por un ritmo irregular. Hay momentos en los que todo va demasiado rápido, y otros en los que la historia se detiene en situaciones irrelevantes, dando la impresión de que apenas llegamos a conocer a los personajes principales. Como era de esperar, hay saltos temporales en los que vemos crecer al bebé adoptado por la protagonista, pero estos saltos son tan abruptos que, apenas parpadeas, ya ha pasado un año o más. Entre eso y las tramas secundarias que intentan desarrollarse, la impresión general es que no hay tiempo para empatizar con los personajes.

Otro problema importante tiene que ver con los dos protagonistas. Para empezar, Maquia es, básicamente, un florero. La vemos sufrir, pasarlo mal y cuidar de un bebé que que va creciendo, pero debido a los saltos temporales, ese esfuerzo apenas se aprecia, como por ejemplo si lo veíamos con la ejemplar Los niños lobos de Mamoru Hosoda. Además, en la trama general que implica a otros personajes, su participación es casi nula: más que actuar, se deja arrastrar por los acontecimientos, como un simple testigo que pasaba por allí. En definitiva, se reduce al rol de madre adoptiva, y todo eso se muestra muy de refilón, porque la historia quiere tratar demasiadas cosas a la vez. De hecho, algunos momentos son puro relleno, y si los eliminaras, apenas se notaría. Hay de hecho un personaje que solo aparece 3 veces en toda la película y cada vez que lo hace se nota que esta ahi impostado por el guion, ya sea para hacer sobreexposicion de algo que ha pasado o para hacer de deus ex machina, bastante gratuito y totalmente plano como personaje.

Luego está el otro personaje, el niño que Maquia cría y educa. Si al menos, a través de sus acciones, viéramos que hace cosas ejemplares, podríamos entender que Maquia está cumpliendo bien su labor. Y ojo, no es que acabe siendo un bala perdida o un personaje malvado, pero tiene comportamientos tan típicos arquetipos japoneses que llegan a producir cierto rechazo.
Aquí me meto en ligeros spoilers, pero lo considero necesario para que entendáis a qué me refiero. El caso es que este chaval  al principio ve a Maquia como su madre. Sin embargo, dado que ella apenas envejece y este si va haciéndose mayor, acaba dándose cuenta de que no es su madre biológica... entonces, el muy puñetero llega a la conclusión de que “quiere follársela”. Nunca se dice explícitamente, pero se deja entender de forma muy evidente que el chico siente deseo por su “ex madre”. Es una situación breve, pero ahí está, y resulta chocante, al menos para nosotros.

Creo intuir las intenciones de la guionista y directora: Maquia, en este sentido, es firme —“chaval, te jodes, aquí yo soy tu madre y no hay más que hablar; vete a tu cuarto y cascatela un rato”—. Me lo tomo a coña, porque no hay otra forma, pero imagino que la directora quiso lanzar una indirecta al público masculino japonés, que a menudo muestra una obsesión con temas incestuosos o con ver a jóvenes en relaciones prematuras. La intención era buena, pero trasladado a Occidente resulta desconcertante. Para nosotros es inconcebible que alguien criado desde bebé por otra persona desarrolle deseos carnales hacia ella. Si los tiene, inevitablemente lo percibimos como algo enfermizo. Ese planteamiento de “ah, no eres mi madre biológica, entonces quiero follarte” no cuela, sencillamente.

Todo esto hace que, durante casi todo el visionado, una historia que supuestamente debería emocionarme y preocuparme por sus personajes haya terminado provocando distanciamiento. Solo el final logra emocionar, porque ahí se nota que era el momento al que realmente querían llevarnos: una conclusión lograda y emotiva. Pero, por desgracia, para llegar a ese punto hemos tenido que atravesar un camino lleno de baches e irregularidades.

En definitiva, Maquia: una historia de amor inmortal me parece una obra fallida y, por tanto, decepcionante. Y lo es porque se notan las buenas ideas y las intenciones detrás, pero una ejecución deficiente impide que sea la historia sólida y redonda que merecía ser.

Para terminar esta crítica con un regusto amargo, solo diré que al menos su factura técnica, visual y sonora es excelente. Si no fuera por eso, probablemente habría dejado de verla mucho antes. Destaco especialmente su diseño de personajes, que me recordó mucho al del videojuego Final Fantasy Tactics.

[Imagen: ff-tactics-artwork.jpg?width=570&quality...&auto=webp]

EDIT: Manda huevos que para ser la primera vez que me da por ver una película de animación japonesa, siendo consciente de que la ha dirigido una mujer, tengamos a un personaje femenino que es tan "del gusto japones", es decir, un florero como ya mencione. Es algo incomprensible ya que luego directores como Hayao Miyazaki siempre han destacado por hacer personajes femeninos muy bien escritos y que no son tanto del gusto de los japoneses, aunque paradójicamente este director nunca ha dado la oportunidad a alguna mujer de su estudio para que dirigiese alguna película.
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)