Elfen Lied es una serie que vi en su momento y que me dejó marcado. Tanto es así que, a día de hoy, no me atrevería a revisionarla. No es solo porque con los años me he sensibilizado, sino porque posiblemente estemos ante una de las historias más duras y descorazonadoras que se han creado, muy a pesar de su marcado carácter de ciencia ficción, para nada basado en nuestra realidad.
Que quede claro, no estamos ante una obra maestra como tal, aunque sí ha sido uno de esos animes de culto que, con el tiempo, han influido en producciones como Stranger Things… aunque en la citada serie de Netflix nunca llegaron a ser ni la mitad de crueles que este anime.
Estamos ante una adaptación de lo que, según tengo entendido, es un “cómic chino”. Sic, para sorpresa de muchos, no es un manga. Aquel cómic del mismo título no destacaba por un dibujo espectacular o detallado, sino por un argumento tremendamente cruel. Tanto es así que incluso el anime “suavizó” algunos momentos. Sin embargo, no penséis que la violencia se redujo demasiado en la adaptación animada: Elfen Lied es prácticamente igual de despiadado que la obra original, y las escenas suavizadas son una nimiedad.
Este anime pertenece a una época en la que no se cortaban a la hora de mostrar escenas de desnudos y violencia, algo que hoy resulta muy poco habitual. No es que fuese particularmente gore, pero no estaba exento de mutilaciones y litros de hemoglobina usados para redecorar pasillos y paredes. Elfen Lied es una suma de elementos que, en teoría, no funcionarían: violencia extrema, crueldad, crítica a la humanidad, cierto humor típico de la animación japonesa, drama e incluso romance. Nada de esto parecería viable en una sola historia —como agua y aceite—, pero lo curioso es que, dentro de lo que cabe, funciona a su manera.
No voy a ahondar en cómo todos estos elementos se combinan ni quiero perder el tiempo resumiendo su premisa. Si algún día os atrevéis a verla, será mejor entrar “vírgenes” para que el impacto sea aún mayor. Lo que sí quiero señalar, aunque sea brevemente, es de qué trata realmente Elfen Lied. Creo que lo que la define mejor es: “cómo la humanidad, en toda su crueldad, es percibida, juzgada y desmembrada por una criatura que es tanto o más cruel que la misma humanidad”.
Sí, hay un protagonista humano con el que en principio podríamos empatizar: el típico personaje incapaz de matar ni a una mosca. Pero él mismo es víctima de la protagonista, y esta, a su vez, lo es de todas las crueldades que ha tenido que soportar por parte de los humanos.
El núcleo de la historia radica en una especie humanoide con pequeños cuernos en la cabeza, perseguida y capturada por los humanos simplemente porque estos les tienen miedo. Supuestamente, estas criaturas matan de forma indiscriminada, sin importar si son hombres, mujeres o niños. Sin embargo, siempre queda la duda de si esos actos son fruto de su naturaleza o es que, desde el principio, los humanos nunca las trataron con dignidad. Aun asi, estos seres con cuernos, solo piensan en sus intereses individuales, lo que los lleva a atacar incluso a miembros de su misma especie a la mínima que exista algún conflicto, son tan autodestructivos como los seres humanos.
Lo cierto es que, aunque este anime abusa del recurso del shock, logra justificarlo dentro del contexto: humanos que persiguen, capturan y torturan a otra raza no humana. Esto da pie a que, en momentos inesperados, presenciemos brutalidades espeluznantes. La protagonista es un caso singular: una asesina que hace tiempo cruzó el punto de no retorno. La veremos matar y mutilar a inocentes que simplemente tuvieron la desgracia de cruzarse en su camino. Y, aun así, seremos capaces de empatizar con ella. Al final, solo queda una conclusión plausible: la humanidad da asco, y lo que la protagonista les hace a los humanos es insuficiente.
Esa es la sensación con la que terminas tras ver Elfen Lied. Y eso que ni siquiera adapta la obra original al completo: apenas son 12 o 13 capítulos, sin contar un especial no emitido en televisión. Al final termine mirándome al espejo mientras me decia: “merecemos la autodestrucción”. Puede sonar exagerado, pero esa es la impresión que me dejó. Y quizá ese sea su mayor acierto: obligarnos a contemplar nuestra peor faceta sin apartar la vista ni un segundo. En resumen, este anime es una visión cargada de odio hacia la especie humana. Por eso resulta fascinante, pero también es la razón por la que no volvería a verlo.
Para el recuerdo siempre quedará su opening, una auténtica obra de arte visual:
Otro momento para el recuerdo, el impactante inicio de esta serie, como dije este momento ha sido muy infuyente y lo hemos visto recreado tanto en series de imagen real como en algun que otro videojuego:
Resulta curioso que esta escena no tenga restriccion de edad, cuando es si cabe mas fuerte que esa belleza y obra de arte que es el opening, la doble vara de medir como suele decirse XD
La partitura del opening fue analizada por el gran divulgador, Jaime Altozano, explicando cómo estaba diseñada al milímetro para encajar con el trasfondo del personaje principal, Lucy:
Que quede claro, no estamos ante una obra maestra como tal, aunque sí ha sido uno de esos animes de culto que, con el tiempo, han influido en producciones como Stranger Things… aunque en la citada serie de Netflix nunca llegaron a ser ni la mitad de crueles que este anime.
Estamos ante una adaptación de lo que, según tengo entendido, es un “cómic chino”. Sic, para sorpresa de muchos, no es un manga. Aquel cómic del mismo título no destacaba por un dibujo espectacular o detallado, sino por un argumento tremendamente cruel. Tanto es así que incluso el anime “suavizó” algunos momentos. Sin embargo, no penséis que la violencia se redujo demasiado en la adaptación animada: Elfen Lied es prácticamente igual de despiadado que la obra original, y las escenas suavizadas son una nimiedad.
Este anime pertenece a una época en la que no se cortaban a la hora de mostrar escenas de desnudos y violencia, algo que hoy resulta muy poco habitual. No es que fuese particularmente gore, pero no estaba exento de mutilaciones y litros de hemoglobina usados para redecorar pasillos y paredes. Elfen Lied es una suma de elementos que, en teoría, no funcionarían: violencia extrema, crueldad, crítica a la humanidad, cierto humor típico de la animación japonesa, drama e incluso romance. Nada de esto parecería viable en una sola historia —como agua y aceite—, pero lo curioso es que, dentro de lo que cabe, funciona a su manera.
No voy a ahondar en cómo todos estos elementos se combinan ni quiero perder el tiempo resumiendo su premisa. Si algún día os atrevéis a verla, será mejor entrar “vírgenes” para que el impacto sea aún mayor. Lo que sí quiero señalar, aunque sea brevemente, es de qué trata realmente Elfen Lied. Creo que lo que la define mejor es: “cómo la humanidad, en toda su crueldad, es percibida, juzgada y desmembrada por una criatura que es tanto o más cruel que la misma humanidad”.
Sí, hay un protagonista humano con el que en principio podríamos empatizar: el típico personaje incapaz de matar ni a una mosca. Pero él mismo es víctima de la protagonista, y esta, a su vez, lo es de todas las crueldades que ha tenido que soportar por parte de los humanos.
El núcleo de la historia radica en una especie humanoide con pequeños cuernos en la cabeza, perseguida y capturada por los humanos simplemente porque estos les tienen miedo. Supuestamente, estas criaturas matan de forma indiscriminada, sin importar si son hombres, mujeres o niños. Sin embargo, siempre queda la duda de si esos actos son fruto de su naturaleza o es que, desde el principio, los humanos nunca las trataron con dignidad. Aun asi, estos seres con cuernos, solo piensan en sus intereses individuales, lo que los lleva a atacar incluso a miembros de su misma especie a la mínima que exista algún conflicto, son tan autodestructivos como los seres humanos.
Lo cierto es que, aunque este anime abusa del recurso del shock, logra justificarlo dentro del contexto: humanos que persiguen, capturan y torturan a otra raza no humana. Esto da pie a que, en momentos inesperados, presenciemos brutalidades espeluznantes. La protagonista es un caso singular: una asesina que hace tiempo cruzó el punto de no retorno. La veremos matar y mutilar a inocentes que simplemente tuvieron la desgracia de cruzarse en su camino. Y, aun así, seremos capaces de empatizar con ella. Al final, solo queda una conclusión plausible: la humanidad da asco, y lo que la protagonista les hace a los humanos es insuficiente.
Esa es la sensación con la que terminas tras ver Elfen Lied. Y eso que ni siquiera adapta la obra original al completo: apenas son 12 o 13 capítulos, sin contar un especial no emitido en televisión. Al final termine mirándome al espejo mientras me decia: “merecemos la autodestrucción”. Puede sonar exagerado, pero esa es la impresión que me dejó. Y quizá ese sea su mayor acierto: obligarnos a contemplar nuestra peor faceta sin apartar la vista ni un segundo. En resumen, este anime es una visión cargada de odio hacia la especie humana. Por eso resulta fascinante, pero también es la razón por la que no volvería a verlo.
Para el recuerdo siempre quedará su opening, una auténtica obra de arte visual:
Otro momento para el recuerdo, el impactante inicio de esta serie, como dije este momento ha sido muy infuyente y lo hemos visto recreado tanto en series de imagen real como en algun que otro videojuego:
Resulta curioso que esta escena no tenga restriccion de edad, cuando es si cabe mas fuerte que esa belleza y obra de arte que es el opening, la doble vara de medir como suele decirse XD
La partitura del opening fue analizada por el gran divulgador, Jaime Altozano, explicando cómo estaba diseñada al milímetro para encajar con el trasfondo del personaje principal, Lucy:

