28-08-2025, 09:17 PM
![[Imagen: the_return-569936519-large.jpg]](https://pics.filmaffinity.com/the_return-569936519-large.jpg)
Disclaimer: Esta crítica contiene spoilers argumentales de un relato que fue escrito hace 2800 años, y que es tan popular como la Biblia.
En algún momento de la ESO, en clase nos pusieron el telefilm de 1997 'La Odisea', de Andrei Konchalovsky (sí, el mismo de 'Tango y Cash'). Una lujosa producción para televisión, muy por encima del nivel de la época, con un reparto de lujo que incluía a Isabella Rosellini, Eric Roberts, Geraldine Chaplin, Christopher Lee.........y de la que no recuerdo gran cosa.
Salvo una cosa. El final. El desenlace del relato, con un Ulises (u Odiseo) volviendo a casa tras un sinfín de penurias, y encontrándose su hogar lleno de rufiantes y escoria, que pretenden casarse con su esposa Penélope y usurpar su reino, me dejó una huella imborrable por gracia de un climax desfogador, con el héroe de incógnito revelándose como el auténtico rey y haciendo picadillo a sus enemigos. Fue tan emocionante y tan reparador tras toda la tensión acumulada, que me dejó una huella que llega hasta hoy, e hizo que me interesara por el relato original de Homero.
Hoy, en 2025, aunque la película es del año pasado, se estrena 'El Retorno de Ulises' (simplemente 'The Return' en inglés), y la película básicamente dedica sus dos horas de duración a contar ese final del relato, uno de los pasajes más memorables de la literatura antigua (y no antigua).
Pero hay una diferencia con otras versiones. Aquí no hay elementos fantásticos. No hay dioses. No hay magia. Se trata de una versión realista del pasaje que prescinde de cualquier elemento mitológico para contar la historia, tal cual si hubiese ocurrido realmente, en el mundo antiguo. Sin ayudas de Zeus, sin disfraces, pero con una fidelidad a los sucesos más importantes del relato completamente respetuosa (no faltan la muerte del perro Argo, en una escena triste y preciosa, o el reconocimiento de Ulises por parte de la nodriza, una Angela Molina que se maneja muy bien con el inglés).
Pero la cosa tampoco se trata solo de realismo. 'El Retorno' es cruda, descarnada, grave, y de una visceralidad que la aleja de cualquier épica, para convertirse en la historia de un hombre roto, ahogado por los remordimientos, y que de vuelta a su hogar no traza planes de venganza como en el poema de Homero, porque se quiere morir de la vergüenza por toda la muerte que ha provocado, amiga y enemiga, y por haberse convertido en un hombre que (él considera) no es digno de retomar su reino y volver a abrazar a su reina Penélope (una Juliette Binoche guapísima y de una tristeza contenida que llega al corazón).
Ulises está roto por dentro y también roto por fuera, lleno de cicatrices, llagas, y con una piel curtida por la guerra y los elementos que se ha convertido en una coraza dura como el cuero. Esa fisicidad pura se traslada a la pantalla obra y gracia de un Ralph Fiennes estupendo, una máscara de dolor cuya mirada trasluce una tristeza y un arrepentimiento infinito e insondable.
Toda esa anti-épica se ve coronada por un diseño de producción austero, con los mínimos recursos para hacer una película ambientada en la isla de Ítaca, en la Grecia Antigua. No hay grandes decorados, no hay un vestuario fastuoso, no hay épicos planos aéreos de un paisaje (en el que de todas formas la película se recrea porque es una maravilla). Los personajes van vestidos con tres trapos que podrían haber sido confeccionados con los restos de la ropa de casa del director que va destinada a convertirse en pijama, y la película está filmada en una localización natural (si no me equivoco Corfu, en Grecia) que no pasa de ser poco más que una playa y un monte.
Esa austeridad extrema no pasa ninguna factura a la película, al contrario, refuerza su tono rocoso y a cara de perro, y recuerda a aquellos peplums italianos que se rodaban en un secarral y que eran tan eficientes como los muchísimos más caros 'colossal' de Hollywood.
La historia es apasionante porque el final del poema original ya lo es, con esa ventaja contaban de mano, pero la película no sería tan especial sin una dirección que le imprime un tempo lento pero firme, en el que no dejan de sucederse sucesos y escenas con grandes diálogos, y unas interpretaciones over the top por parte de Ralph Fiennes, física y abatida, y Juliette Binoche, contenida y doliente.
Y por supuesto, cuando llega el climax, sigue siendo ese estallido de violencia tan reconfortante como siempre, proporcionándome las mismas sensaciones que me provocó el telefilm del 97 cuando era niño; y no faltan el arco, las hachas alineadas, y la sangre (aunque hay que decir que aunque la película es muy seca y cruda, no es demasiado violenta). Quizás la escena podría haber sido mucho más eficiente con una mejor elección de la banda sonora (que no pega mucho), pero el momentazo culminante sigue siendo la cumbre de todos los climax en la historia del relato popular. Proporciona la misma satisfacción de siempre, aunque la película no dejará de mostrarlo como un suceso sin épica, y de desmitificarlo a los ojos de una Penelope horrorizada ante la violencia.
Yo confío en Nolan tanto como cualquiera, pero me parece difícil que el director, con su ambición megalómana y su espíritu hollywoodiense, logre en su próxima película (que probablemente resumirá este acto en una escena que a lo sumo durará veinte minutos) el nivel de calado emocional, visceralidad y fisicidad dolorosa que un pequeño director europeo, Uberto Pasolini, ha conseguido en una producción de veinte millones, frente a los 250 millones que se está gastando Nolan en contar la epopeya en todo su esplendor. Pero en 'El Retorno de Ulises' no hay esplendor. Solo pesadumbre, dolor y cicatrices.
Un 8.
Rincón de apreciación de Juliette Binoche, que a sus 61 años está más guapa e imperial que nunca.


. A ver si aguanta a la semana que viene en cartelera y puedo verla.