03-05-2025, 07:29 AM
(Última modificación: 03-05-2025, 07:30 AM por Javi Berdey.)
Allá por 2016 se estrenó una película protagonizada por Ben Affleck que narraba la historia de un contable (en este caso, más bien un auditor), con trastorno del espectro autista, que es contratado por una farmacéutica para encontrar un posible desfalco. Ayudado por una empleada, descubre quién está detrás del chanchullo y, cuando descubre que la empleada está en peligro, demuestra que tiene un amplio registro para hacer "liquidaciones". Paralelamente, dos funcionarios del Departamento del Tesoro están investigando unos casos de organizaciones criminales, que acaban en auténticas masacres para sus integrantes. Ambas líneas acabarán confluyendo.
No fue un exitazo en su momento, pero era una película muy entretenida y apoyada por un reparto muy sólido: un Ben Affleck cuyas (casi nulas) capacidades actorales casan como un guante en el papel, Anna Kendrick, John Lithgow, Jean Smart, J.K. Simmons, Jon Bernthal ... Con el tiempo, su paso por plataformas y TV fue haciendo que fuera, tal vez no un pelotazo, pero sí una peli con cierto poso en la audiencia.
Pues nueve años más tarde llega a los cines una secuela que nadie pidió, pero que tenemos aquí para felicidad de los contables que soñamos con cargarnos a los impresentables de algunos clientes. Aquí, la subdirectora del Departamento de Control de Delitos Financieros Meribeth Medina (Cynthia Addai-Robinson) solicita la ayuda del Contable para ayudarla en la investigación del asesinato de un amigo común, y la cosa se va a complicar mucho.
La película abandona el tono de thriller de la original para derivar en una buddy movie de acción centrada en los personajes de Affleck y de Bernthal, con más humor, aunque también con más dosis de plomo (el climax final casaría más con las andanzas de Tyler Rake, por ejemplo). Al igual que la primera, no entrará en los anales de la historia del cine, pero es muy entretenida, y logró arrancarnos unas cuantas e imprevistas risotadas (como en las escenas del evento de citas rápidas, o las del bar country ...). No obstante, quién realmente destaca aquí es esa bestia parda que es Jon Bernthal: no solo en las escenas físicas, si no también en las cómicas. El actor se lo pasa en grande, y nos lo hace pasar en grande, con su personaje pasado de vueltas y tremendamente opuesto, aunque complementario, al de Affleck.
En resumen, que si queréis pasar un par de horitas entretenidas, con un cubo de palomitas y un refresco a mano, no es una mala opción, salvo que seáis fans de Jason Statham acaparando oficios, que aquí se le han adelantado, y con mejores resultados para el respetable.
No fue un exitazo en su momento, pero era una película muy entretenida y apoyada por un reparto muy sólido: un Ben Affleck cuyas (casi nulas) capacidades actorales casan como un guante en el papel, Anna Kendrick, John Lithgow, Jean Smart, J.K. Simmons, Jon Bernthal ... Con el tiempo, su paso por plataformas y TV fue haciendo que fuera, tal vez no un pelotazo, pero sí una peli con cierto poso en la audiencia.
Pues nueve años más tarde llega a los cines una secuela que nadie pidió, pero que tenemos aquí para felicidad de los contables que soñamos con cargarnos a los impresentables de algunos clientes. Aquí, la subdirectora del Departamento de Control de Delitos Financieros Meribeth Medina (Cynthia Addai-Robinson) solicita la ayuda del Contable para ayudarla en la investigación del asesinato de un amigo común, y la cosa se va a complicar mucho.
La película abandona el tono de thriller de la original para derivar en una buddy movie de acción centrada en los personajes de Affleck y de Bernthal, con más humor, aunque también con más dosis de plomo (el climax final casaría más con las andanzas de Tyler Rake, por ejemplo). Al igual que la primera, no entrará en los anales de la historia del cine, pero es muy entretenida, y logró arrancarnos unas cuantas e imprevistas risotadas (como en las escenas del evento de citas rápidas, o las del bar country ...). No obstante, quién realmente destaca aquí es esa bestia parda que es Jon Bernthal: no solo en las escenas físicas, si no también en las cómicas. El actor se lo pasa en grande, y nos lo hace pasar en grande, con su personaje pasado de vueltas y tremendamente opuesto, aunque complementario, al de Affleck.
En resumen, que si queréis pasar un par de horitas entretenidas, con un cubo de palomitas y un refresco a mano, no es una mala opción, salvo que seáis fans de Jason Statham acaparando oficios, que aquí se le han adelantado, y con mejores resultados para el respetable.
Ilumínanos, oh Cohen el bárbaro, ¿qué es lo mejor de la vida?
-Buenoz dientez, zopa caliente y papel higiénico zuave.
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