Me parece raro que nadie se haya hecho eco del estreno de este film rodado en mi tierra y que es uno de los platos fuertes del cine español para este año y que ha conseguido una buena recaudación.
Cine policiaco "neonoir" con toques de acción cierto aire de western a lo Sam Peckinpah, con un trio de personajes: Un guardia civil, un pescador metido en el tráfico de de drogas por necesidad y un depositario de bienes incautados, unidos por unos lazos de amistad y lealtad a pesar de que el escenario de la lucha contra el narcotráfico en la provincia de Cádiz, les situa en diferentes bandos, el Guardia (Luis Zahera) en el de la ley, el pescador (Karra Elejalde) en el de aquellos que han abrazado el tráfico de estupefacientes como medio de subsistir y el depositario (Jesús Carroza) como alguien que se mueven en el hilo de ambos lados de la ley, siendo su auténtica causa la propia supervivencia. En este escenario aparece una oscura sombra en forma de las mafias del tráfico de drogas sudamericanas, que pretenden hacerse del lugar, desplazando a los que trafican con cannabis, para usar la zona como zona de entrada de drogas más duras como la cocaina y que carecen del código de honor que sí tienen los traficantes autóctonos como el personaje de Elejalde.
La realización de Albert Pintó es algo impersonal, propia de una película directa al "streaming" de Netflix o Prime, pero sabe darno unas espectaculares panorámicas de los parajes naturales de la bahía de Cádiz. Esoss planos generales contrastan con los ambientes sórdidos en los que se mueven los personajes, sucias calles de barriadas de clase obrerar o casonas destartaladas en medio de marismas, que dotan a la película de una estética áspera y desolada. Pero lo que no se le puede negar a su director es el manejo de unas buenas escenas de acción que no tienen nada que envidiar a las de producciones foranes y saber sacar lo mejor de los actores, porque son en las interpretaciones de Zahera (Que demostrando su versatilidad dando vida a un personaje heroico que protagoniza algunas de las citadas escenas de acción, algo no muy habitual en su carrera) Kara Elejalde, y Jesús Carroza. Ellos son la fortaleza y el alma de una película que no inventa la rueda ni está a la altura de otros thrillers recientes como "La infiltrada"(Realizada por los mismos productores que esta), pero que se ve con agrado.
Eso sí el ser residente de la zona donde transcurre la acción ha sido ievitable que me diera cuenta de algunas inexactitudes o fallo de lógica de la película, como cuando uno de los malos, perseguidos por la Guardia Civil, abandona un vehículo en pleno Puente de la Constitución, que une Cádiz con los astilleros de el rio San Pedro al otro lado de la báhia y corre en dirección a la ciudad. Todos los que vivimos por aquí sabemos que el tipo está huyendo a pie en dirección a la comandancia de la Guardia Civil en la propia ciudad de Cádiz, que está casi al lado de la entrada al puente, a escaso 3 minutos en coche, por lo que los guardias civiles que le persiguen en el propio punete tan solo tendrían que decir a la comandancia que esperaran al fugitio en la entrada del puente para atraparlo. Cosas del cine, je, je, je.
Cine policiaco "neonoir" con toques de acción cierto aire de western a lo Sam Peckinpah, con un trio de personajes: Un guardia civil, un pescador metido en el tráfico de de drogas por necesidad y un depositario de bienes incautados, unidos por unos lazos de amistad y lealtad a pesar de que el escenario de la lucha contra el narcotráfico en la provincia de Cádiz, les situa en diferentes bandos, el Guardia (Luis Zahera) en el de la ley, el pescador (Karra Elejalde) en el de aquellos que han abrazado el tráfico de estupefacientes como medio de subsistir y el depositario (Jesús Carroza) como alguien que se mueven en el hilo de ambos lados de la ley, siendo su auténtica causa la propia supervivencia. En este escenario aparece una oscura sombra en forma de las mafias del tráfico de drogas sudamericanas, que pretenden hacerse del lugar, desplazando a los que trafican con cannabis, para usar la zona como zona de entrada de drogas más duras como la cocaina y que carecen del código de honor que sí tienen los traficantes autóctonos como el personaje de Elejalde.
La realización de Albert Pintó es algo impersonal, propia de una película directa al "streaming" de Netflix o Prime, pero sabe darno unas espectaculares panorámicas de los parajes naturales de la bahía de Cádiz. Esoss planos generales contrastan con los ambientes sórdidos en los que se mueven los personajes, sucias calles de barriadas de clase obrerar o casonas destartaladas en medio de marismas, que dotan a la película de una estética áspera y desolada. Pero lo que no se le puede negar a su director es el manejo de unas buenas escenas de acción que no tienen nada que envidiar a las de producciones foranes y saber sacar lo mejor de los actores, porque son en las interpretaciones de Zahera (Que demostrando su versatilidad dando vida a un personaje heroico que protagoniza algunas de las citadas escenas de acción, algo no muy habitual en su carrera) Kara Elejalde, y Jesús Carroza. Ellos son la fortaleza y el alma de una película que no inventa la rueda ni está a la altura de otros thrillers recientes como "La infiltrada"(Realizada por los mismos productores que esta), pero que se ve con agrado.
Eso sí el ser residente de la zona donde transcurre la acción ha sido ievitable que me diera cuenta de algunas inexactitudes o fallo de lógica de la película, como cuando uno de los malos, perseguidos por la Guardia Civil, abandona un vehículo en pleno Puente de la Constitución, que une Cádiz con los astilleros de el rio San Pedro al otro lado de la báhia y corre en dirección a la ciudad. Todos los que vivimos por aquí sabemos que el tipo está huyendo a pie en dirección a la comandancia de la Guardia Civil en la propia ciudad de Cádiz, que está casi al lado de la entrada al puente, a escaso 3 minutos en coche, por lo que los guardias civiles que le persiguen en el propio punete tan solo tendrían que decir a la comandancia que esperaran al fugitio en la entrada del puente para atraparlo. Cosas del cine, je, je, je.

