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Novocaína
#1
Nathan Caine (Jack Quaid) es un directivo de una pequeña sucursal bancaria que lleva una vida rutinaria controlada debido a que sufre un trastorno genético que le impide sentir dolor, el calor o el frío, o incluso sudar (una enfermedad real muy peligrosa, y que hace que los que la tengan vivan muy pocos años). Su vida pega un giro cuando conoce a Sherry (Amber Midthunter), una compañera del trabajo. Pero todo cambia cuando la banda de atracadores comandada por el tarado Simon (Ray Nicholson) entra en el banco y se lleva de rehén a Sherry. Nathan, con una valentía inversamente proporcional al sentido común, decide ir a rescatarla.
 
En los últimos años el cine de acción subsección “le habéis tocado las bowlings al tarado equivocado” ha tenido un auge gracias a que Theon Greyjoy se cargó al perrete de Keany Reeves. Dicho subgénero puede tomarse en serio a sí mismo (a veces demasiado) como pueden ser los productos de Jason Statham después de pasar por el INEM, como pueden ser EL APICULTORL o la recientemente estrenada EL TRABAJADORL. No obstante, si sus responsables son plenamente conscientes que el producto es el que es, pueden tomárselo con un agradable pitorreo, y nos ofrezcan películas tan refrescantes como “Nadie”, o esta “Novocaína”.
 
Ésta es una peli más o menos pequeñita, pues ha costado 18 millones de dólares, pero que su hora y cincuenta minutitos que dura se te pasan en un suspiro. Puede que su inicio, en un tono de comedia romántica de “chico conoce chica – chica conoce chico” pueda chocar a algún espécimen mononeuronal tiktokero. Pero, cuando se llega al atraco, se pisa el acelerador de forma brutal, y no se frena hasta los títulos de crédito finales. Además, sus responsables se apoyan en dos factores que le dan al producto ese “je ne sais quoi” que lo hace tan disfrutón: por un lado un Jack Quaid simpatiquísimo y con un gran sentido del slapstick (atención a la escena de la casa llena de trampas), y por otro un tono de comedia gamberra y salvaje que hace que nos partamos la caja de forma sádica ante cada golpe, porrazo, quemadura, o percance (no) doloroso que sufra el protagonista, porque acaba devolviéndola a sus agresores de la forma más alucinante posible (solo voy a dar una pista: cristales rotos).
 
No todo va a ser perfecto, por supuesto:  puede que haya un pequeño bajón de ritmo en el segundo acto, y que los villanos no son muy allá (Ray Nicholson está un tanto pasado de vueltas), pero desde luego tanto mi mujer como un servidor, sabiendo a lo que íbamos, nos lo hemos pasado de vicio en el cine, que ya es mucho.
Ilumínanos, oh Cohen el bárbaro, ¿qué es lo mejor de la vida?

-Buenoz dientez, zopa caliente y papel higiénico zuave.
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#2
Salvando las (lógicas) diferencias argumentales la premisa me ha recordado un poco a esta pequeña joyita de Sam Raimi:
[Imagen: Darkman-208575273-large.jpg]
Gracias por la reseña.
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#3
Tiene algún puntito en común: los protagonistas no sienten dolor y se aprovechan de ello a la hora de repartir estopa, y los directores le dan un toque de comedia al asunto.

No obstante, el tono es muy diferente en ambas. Darkman era conscientemente pulp, con algún toque de desmadre marca Raimi. Novocaína tiene un tono mucho más cómico, como Nobody. Pero más cafre todavía .
Ilumínanos, oh Cohen el bárbaro, ¿qué es lo mejor de la vida?

-Buenoz dientez, zopa caliente y papel higiénico zuave.
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