Rebel ridge es la última peli de Jeremy Saulnier (Blue ruin, Green room, etc), producida por y para Netflix y que se estrenó en la plataforma hará cosa de un mes y medio, lo que en estos tiempos de saturación audiovisual la coloca temporalmente en el mismo saco que las pinturas rupestres de Atapuerca.
Si a nivel comercial la peli se encuentra en el paeolítico, a nivel artístico y espiritual lo hace probablemente en algún lugar de principio de los 80. Rebel ridge es un thriller de acción sencillo pero no simplón, que se toma en serio a si mismo y al espectador a la hora de entregar una cinta que no inventa absolutamente nada, pero que tiene un nervio y una intensidad magnificas. Bendita sea.
La peli sigue a Terry Richmond, exmarine afroamericano que llega al clásico pueblecito de mierda del sur de EEUU para pagar la fianza de su primo. Allí se topa con unos policías corruptos que intentan aprovecharse de él. Les sale mal.
Yo me pararía aquí y me iría a verla, pero si queréis saber algo más os cuento intentando no entrar en spoilers.
La peli llevaba en desarrollo desde finales de 2019, pero primero el CoVID y luego la espantada de John Boyega cuando llevaban un mes de rodaje, han retrasado su estreno hasta este 2024. Bien por Boyega, que tiene la cantidad de melanina y el posicionamiento político público adecuados para que nadie le tosa por dejar a un equipo tirado, y bien por nosotros, porque Aaron Pierre se come esta peli con patatas, con una interpretación fe-no-me-nal. Para no generar expectativas raras y por buscar una comparación con alguien más reciente, me recuerda a la energía que le mete Jon Bernthal a sus personajes. En serio, hacía mucho que un actor joven no me transmitía esa presencia de estrella de acción tan claramente.
Y no es que le haga falta ayuda para llevar él solito la peli, pero la cosa se dispara hasta cotas máximas de gozo cuando comparte pantalla con el otro gran personaje de la peli, el jefe de policía Sandy Burnne, interpretado estupendamente por Don Johnson en el papel de un personaje que, siendo un hijo puta sin matices, no queda como un malo plano y caricaturesco. Al igual que hace Pierre con su personaje, Johnson dota al suyo de una atmosfera de peligro que eleva maravillosamente la tensión de los intercambios entre ambos personajes.
¿Todo bien, entonces? Hombre, todo bien no, porque siempre hay que sacarle una puñetita a las cosas. Para mi a esto le sobran 25-30 minutos, particularmente todo lo relacionado con el otro personaje importante de la peli, una joven trabajadora del juzgado que le echa un cable a nuestro protagonista a lo largo de la historia. Para mi el personaje no aporta absolutamente nada a la peli, más allá de humanizar a Richmond en un par de momentos. El resto de sus aportaciones a la historia podrían solucionarse con una mínima reescritura en un par de escenas. Tiene además la trama y los momentos más maniqueos de la cinta. Si tiro de mala leche hasta me puedo imaginar que es una imposición de Netflix, pero igual soy yo, que soy muy facha.
Y hablando de política y de Netflix, y por cerrar en positivo, cuando digo que la peli toma en serio al espectador, lo menciono entre otras cosas por la total ausencia de turra política. La peli está trufada de críticas a la sociedad americana, desde el racismo al sistema penal, al abuso de poder y la indefensión de los ciudadanos más desfavorecidos, el machismo, la corrupción institucional, etc… Todo se enseña, pero la peli no se detiene en aleccionar en uno u otro sentido al espectador, sino que confía en que tengamos la suficiente capacidad intelectual para entender que este es el contexto sociopolítico en el que se cuece la historia que nos está contando y de la que nunca aparta el foco.
En resumen, peli majísima, con regusto clásico y oficio, con un protagonista y un antagonista estupendamente interpretados y que, si se hubiese rodado hace 30 o 40 años, entraría sin desentonar en ese género de cintas que, sin ser nada del otro jueves, te quedas a ver siempre que te las encuentras haciendo zapping.
Ah, y además empieza a ritmo de Iron Maiden. No se le puede pedir más.


