Teaser de la nueva película de Rodrigo Cortés (Red Lights, Buried...) con producción de Martin Scorsesse y protagonizada por Mario Casas.
“Gentlemen, you can't fight in here! This is the War Room!"
Como ha volado el tiempo desde que vi "Buried" en el cine. Pues nada, mucha gracias por el avance y ésta me la apunto para futuribles.
Dirección de Cortés, producción de Scorsese y sin que Mario Casas aprenda a vocalizar…
Escape, la irresistible película de Rodrigo Cortés que más se parece a Rodrigo Cortés
El director de 'El amor en su lugar' sorprende y arrebata con una película gozosamente inclasificable, libre, divertida, política y termostato.
Luis Martínez San Sebastián
Pues bien, Escape, el último prodigio que ha salido empaquetado del ingenio interminable de Rodrigo Cortés, es termostato. Es más cosas, como libre, inclasificable, ingeniosa, divertida y muy política sin parecerlo (este matiz es importante), pero sobre todo es lo que es. No lo puede disimular. No es, cuidado, como un termostato, ni termostática, sino exactamente así, termostato. Y eso, créanme, da gusto.
Uno acude a ella con la idea de presenciar algo así como una nueva versión de El proceso de Kafka. De hecho, el protagonista al que da vida Mario Casas exageradamente en vez de K se llama N (aunque su verdadero deseo sea no llamar se ningún modo) y lo que se cuenta es su empeño en que la burocracia le haga desaparecer como ciudadano con derechos. Es decir, no es tanto una nueva versión de El proceso como la contraria. N quiere entrar en prisión y erradicar de sí cualquier amago de libre albedrío. En realidad, lo que hace Cortés es adaptar muy (pero que muy) a su manera la novela de Enrique Rubio del mismo título. "Gracias por dejar el título", fue la respuesta del novelista cuando leyó el guion.
Pero, pronto, el espectador descubre que, en efecto, puede que tenga razón y sí se encuentre ante una versión muy libre de las aventuras del señor K (ahora N), pero, además, ante algo mucho más gordo (por sobrepeso). También es un viaje más propio de Jonathan Swift (como Taylor, pero en el país de los Houyhnhnm) por el absurdo (siempre la dichosa palabra absurda) de un mundo que no entiende el dolor de un hombre que ha perdido; de un mundo con demasiados alacranes, demasiadas ranas y un único psicólogo con aspecto de Guillermo de Toledo; de un mundo de curas que pegan hostias (además de repartirlas en comunión) como solo Josep Maria Pou podría; de un mundo donde Sacristán es juez y está hasta los mismísimos de gente irresponsable incapaz de hacerse cargo de su pretendido sufrimiento; de un mundo en el que en sueños se bailan jotas; de un mundo donde el papel más escondido lo interpreta una actriz perfecta llamada Anna Castillo. En una palabra: termostato.
Escape se lo permite todo. Es comedia, fábula moral, cuento fantástico, película carcelaria, thriller judicial y, cuando nadie mira, ensayo, incluso parodia, sobre los clichés que emplea habitualmente el cine para confeccionar comedias, fábulas morales, cuentos fantásticos, películas carcelarias y 'thrillers' judiciales. Toda ella está organizada en siete capítulos y cada uno recibe uno de los nombres de los enanitos del cuento. ¿Por qué? Eso es exactamente lo que ahora mismo debe de estar preguntándose Blancanieves.
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