Nada es una comedia argentina producida para Star y que tenéis disponible en Disney+.
La serie se encuadra en el subgénero de señores mayores gruñones que tienen que ajustar su vida y percepción del mundo a la vejez con cómico resultado. Soy fan del género, porque yo soy un señor mayor gruñón atrapado en el cuerpo de un señor algo menos mayor, pero gruñón igualmente, que no tiene intención alguna de ajustar su vida, pero que ya veremos que pasa cuando llegue el destino con las rebajas.
En sus 5 episodios de media hora de duración, seguimos las aventuras y desventuras de Manuel Tamayo Prats, crítico gastronómico, dandi y vividor, que a su avanzada edad está comodísimo en un estilo de vida gobernado por una serie de rutinas y manías grabadas a fuego durante décadas. Problemas económicos y el suceso que cierra el primer episodio lo obligan a introducir cambios y a ajustarse a una nueva realidad.
Esta coyuntura y la la aparición de nuevas personas en su vida lo van a someter a un aprendizaje intensivo que sucede a base de diferentes momentos cómicos en los que su resistencia al cambio va colisionando con mayor o menor dureza contra sus nuevas circunstancias.
Nada de esto es nuevo, pero creo que la corta duración de la serie unida a un buen trabajo de los actores y a un enfoque bastante amable han hecho que me resulte bastante simpática. Como su protagonista Manuel Tamayo, la serie esconde un núcleo dulce bajo una envoltura de divertido cinismo y mala leche. Como mayor crítica, y a pesar de lo ajustado de su duración, el guión es tal vez un tanto deslavazado, pero en mi opinión todos los episodios tienen al menos una o dos escenas verdaderamente divertidas.
Mención final, como curiosidad, a la pequeña presencia de Robert de Niro como voz en off y amigo en la distancia del protagonista.
No es una serie que invente ni haga sobresalientemente bien nada, pero como entretenimiento sin pretensiones que te da media horita de tregua de la horrible realidad cumple sobradamente.
La serie se encuadra en el subgénero de señores mayores gruñones que tienen que ajustar su vida y percepción del mundo a la vejez con cómico resultado. Soy fan del género, porque yo soy un señor mayor gruñón atrapado en el cuerpo de un señor algo menos mayor, pero gruñón igualmente, que no tiene intención alguna de ajustar su vida, pero que ya veremos que pasa cuando llegue el destino con las rebajas.
En sus 5 episodios de media hora de duración, seguimos las aventuras y desventuras de Manuel Tamayo Prats, crítico gastronómico, dandi y vividor, que a su avanzada edad está comodísimo en un estilo de vida gobernado por una serie de rutinas y manías grabadas a fuego durante décadas. Problemas económicos y el suceso que cierra el primer episodio lo obligan a introducir cambios y a ajustarse a una nueva realidad.
Esta coyuntura y la la aparición de nuevas personas en su vida lo van a someter a un aprendizaje intensivo que sucede a base de diferentes momentos cómicos en los que su resistencia al cambio va colisionando con mayor o menor dureza contra sus nuevas circunstancias.
Nada de esto es nuevo, pero creo que la corta duración de la serie unida a un buen trabajo de los actores y a un enfoque bastante amable han hecho que me resulte bastante simpática. Como su protagonista Manuel Tamayo, la serie esconde un núcleo dulce bajo una envoltura de divertido cinismo y mala leche. Como mayor crítica, y a pesar de lo ajustado de su duración, el guión es tal vez un tanto deslavazado, pero en mi opinión todos los episodios tienen al menos una o dos escenas verdaderamente divertidas.
Mención final, como curiosidad, a la pequeña presencia de Robert de Niro como voz en off y amigo en la distancia del protagonista.
No es una serie que invente ni haga sobresalientemente bien nada, pero como entretenimiento sin pretensiones que te da media horita de tregua de la horrible realidad cumple sobradamente.

