Ojito, que puede que el tema de la huelga de actores no se haya solucionado todavía. Hay un preacuerdo, pero este se tiene que ratificar ahora en votación interna de la asociación.
En los últimos días, Matthew Modine ha hecho saltar la liebre con respecto a una cláusula abusiva por parte de los productores. Resulta que los puñeteros han conseguido colar (¿de rondón?) una que dice que debe ser requisito previo irrenunciable que los actores acepten que se les digitalice tanto el cuerpo como la voz, para después poder hacer con ellos los ajustes que consideren oportunos en su interpretación.
Hay una nota al respecto en Deadline, en la que Modine se despacha a gusto:
"Si se ratifica, los miembros de SAG-AFTRA que den su consentimiento serán explotados digitalmente de maneras no claramente definidas y actualmente están más allá de nuestra capacidad individual de control -exclamó Modine-. El gobierno de Estados Unidos, con todos sus recursos, no sabe cómo crear barreras de seguridad de IA para brindar protección a los ciudadanos. SAG-AFTRA ciertamente no tiene los recursos financieros ni la tecnología para navegar el tsunami de IA que se estrella en las costas de la industria del entretenimiento".
Es decir, que o aceptas que te digitalicemos, o no trabajas. Exactamente lo mismo que los estudios querían desde un principio. ¿Cómo han conseguido colarla? No lo sé, pero a lo mejor se pude deducir de las palabras de Fran Drescher, que en su momento dijo:
"¡Es el contrato más lucrativo, innovador y protector en la historia de los sindicatos del entretenimiento!”.
¡Billeteh, billeteh!
No obstante, se da la curiosa circunstancia de que Modine ha intentado dos veces hacerse con el puesto de Drescher, y esta ha atacado más de una vez a los "detractores" y a los "críticos de bajo nivel" del acuerdo. Vamos, que ahí dentro hay piquilla. Una de esas voces críticas es también la de Justine Bateman, asesora de la Asociación de Actores en materia de IA, que se mostró tajantemente en contra de aceptar el acuerdo que ahora se vota.
Los estudios han puesto más de mil millonacos de dólares sobre la mesa. Eso ha hecho que muchos ojos golosos (más del 80 % de la asociación) se pongan contentitos. Aquí, Deadline parece estar llamando de forma activa a la votación por el sí, usando la pasta como principal argumento. Pero mejor lo leéis también vosotros, traductor de Google mediante, y me decís si es que estoy viendo yo mal, que puede ser.
¿Están cambiando pan para hoy por hambre para mañana? No lo sé.
El apañero Rodolfo, de Huevos al Cine, explica las líneas generales del asunto mejro que yo, que hoy tengo dolor de cabeza y estoy como regulero.
En los últimos días, Matthew Modine ha hecho saltar la liebre con respecto a una cláusula abusiva por parte de los productores. Resulta que los puñeteros han conseguido colar (¿de rondón?) una que dice que debe ser requisito previo irrenunciable que los actores acepten que se les digitalice tanto el cuerpo como la voz, para después poder hacer con ellos los ajustes que consideren oportunos en su interpretación.
Hay una nota al respecto en Deadline, en la que Modine se despacha a gusto:
"Si se ratifica, los miembros de SAG-AFTRA que den su consentimiento serán explotados digitalmente de maneras no claramente definidas y actualmente están más allá de nuestra capacidad individual de control -exclamó Modine-. El gobierno de Estados Unidos, con todos sus recursos, no sabe cómo crear barreras de seguridad de IA para brindar protección a los ciudadanos. SAG-AFTRA ciertamente no tiene los recursos financieros ni la tecnología para navegar el tsunami de IA que se estrella en las costas de la industria del entretenimiento".
Es decir, que o aceptas que te digitalicemos, o no trabajas. Exactamente lo mismo que los estudios querían desde un principio. ¿Cómo han conseguido colarla? No lo sé, pero a lo mejor se pude deducir de las palabras de Fran Drescher, que en su momento dijo:
"¡Es el contrato más lucrativo, innovador y protector en la historia de los sindicatos del entretenimiento!”.
¡Billeteh, billeteh!
No obstante, se da la curiosa circunstancia de que Modine ha intentado dos veces hacerse con el puesto de Drescher, y esta ha atacado más de una vez a los "detractores" y a los "críticos de bajo nivel" del acuerdo. Vamos, que ahí dentro hay piquilla. Una de esas voces críticas es también la de Justine Bateman, asesora de la Asociación de Actores en materia de IA, que se mostró tajantemente en contra de aceptar el acuerdo que ahora se vota.
Los estudios han puesto más de mil millonacos de dólares sobre la mesa. Eso ha hecho que muchos ojos golosos (más del 80 % de la asociación) se pongan contentitos. Aquí, Deadline parece estar llamando de forma activa a la votación por el sí, usando la pasta como principal argumento. Pero mejor lo leéis también vosotros, traductor de Google mediante, y me decís si es que estoy viendo yo mal, que puede ser.
¿Están cambiando pan para hoy por hambre para mañana? No lo sé.
El apañero Rodolfo, de Huevos al Cine, explica las líneas generales del asunto mejro que yo, que hoy tengo dolor de cabeza y estoy como regulero.
Soy una puta, pero una puta muy cara.

