16-01-2022, 08:23 PM
Tras unos meses de parón con el señor Galdós, vuelvo a la carga con su primera serie de Episodios. Me hubiese gustado tardar menos en la lectura de la novela, pero entre vacaciones, fieshtas y Ómicron, la cosa ha ido más lenta de lo deseado. Pero hete aquí, enfilando la recta final de La Guerra de la Independencia, la cual comienza a dar sus últimos coletazos, con media península en manos de los franceses, pero el sur resistiendo y conformando, además, un paso de gigante para la modernización y el progresismo del país. Poco durará la alegría en casa del pobre, sin embargo, pero eso es otra historia que aquí no nos compete.
Si recordamos, dejamos las andanzas de nuestro querido Gabriel, primero tras el sitio y posterior rendición de Zaragoza (novelaza), y después el relato del asedio de Gerona por parte de Andresillo Marijuán, novela que no me gustó tanto como la anterior por hacérseme un tanto repetitivo el asunto tras "Zaragoza". Opinión muy personal y subjetiva la mía, qué duda cabe.
Ahora Gabriel se encuentra en Cádiz. El año es 1812, y los vientos de cambio azotan el país y a sus gentes, tanto a quienes esperan con fervor e ilusión la consumación de las Cortes y las ideas ilustradas y liberales, como quienes no ven con buenos ojos todas esas farándulas libertarias de libertinaje que, según ellos, no pueden traer nada nuevo a un país tan noble y sumido en las tradiciones de nobleza y religiosidad que conformaban (y conforman) a nuestra España.
Galdós ubica la acción de la novela en fecha tan importante, pero mantiene toda la trifulca política en un segundo plano muy presente, salvo en algunas ocasiones muy pronunciadas en las que asistiremos de primera mano a las sesiones de diálogo y bronca que conformaron esos primeros días, oradores y conflictos de la entrada oficial del nuevo siglo en el país. A este respecto, Galdós consuma uno de los discursos con absoluta maestría dando dicha referencia manejando el tempo de la prosa maravillosamente.
Sin embargo, el cuerpo de la novela lo conformará el reencuentro de Gabriel con Inés, el compromiso matrimonial de ésta, la familia Rumblar, anclada en la más absoluta y absolutista y religiosa tradición, comandada por la madre, que rige y ordena con mano de hierro sobre su hijo Diego, y sus dos hijas Asunción y Presentación. Entre medias irán desfilando varios personajes, entre los que destacan un Lord inglés que será el responsable de enredar la trama y moverla por vericuetos la mar de divertidos. Porque esta "Cádiz" se me ha conformado más como una comedia de situación y enredos que otra cosa, y los diálogos, las caretas y posturas impostadas y falsas, y las secretas intenciones estarán a la orden del día mientras los acontecimientos se lían, deslían y desmadejan de forma maravillosa.
Y aún con todo, se las apaña Galdós para dar una visión muy clara de lo que representa esa España que parte del pueblo quiere dejar atrás. Las hijas de María de Rumblar, completamente atrapadas en esa España costumbrista y atrasada, representan, en sus ratos de intimidad cuando su madre no las mira, las ansias de un país por salir de los conventos y las sacristías, desembarazarse de las ataduras absolutistas y más conservadoras, y gritar libertad por cada poro y cada garganta.
La novela termina con ciertos acontecimientos divertidos, y otros largamente esperados por el lector, no sin renunciar a esa sensación que transmite toda la novela de esa eterna lucha entre las dos Españas, en pugna constante por imponerse una frente a la otra, cada cual con sus ideas asentadas y convicción firme de qué es lo mejor para el país. Pugna que, tras varios vaivenes, ora absolutistas, ora liberales, dictaduras, guerras civiles, más dictaduras, transiciones y demás, dura ya 200 años. Sin visos de terminar. Trágica España.
Divertidísima novela.

