11-12-2020, 08:55 PM
(Última modificación: 11-12-2020, 09:03 PM por davesanchoo.)
Bueno, pues yo sigo a lo mío, que es ver películas aunque sea desde casa. Porque entre el trabajo, los pocos cines abiertos y la escasa oferta últimamente no piso las salas. Me gustaría creer que vendrán tiempos mejores pero empiezo a dudarlo muy seriamente la verdad. Al lío, que me enrollo...
Qué decir de esta propuesta del cuasi debutante Darius Marder, guionista de Cruce de caminos, colaborador de Derek Cianfrance y director de un documental previo (Loot) entre otras cosas. Un triunfo en toda regla y una de esas joyas escondidas que pasaran desapercibidas en este año infame, pero que ningún amante del cine debería perderse. Amazon no ayuda tampoco estrenándola sin ningún tipo de publicidad y sepultándola nada más aterrizar bajo su montaña de contenidos. Buscadla, háganme ese favor. Con la colaboración en la escritura del libreto del mencionado Cianfrance, Marder se destapa como un cineasta preciso y competente, que sabe perfectamente lo que hace. Desde ya una voz a tener en cuenta. Aunque sin duda esta es la película de Riz Ahmed, un actor que ya despuntó en Nightcrawler, nos deslumbró en The Night Of pero que aquí se confirma como uno de los más talentosos y magnéticos intérpretes de su generación.
Esta es la historia de Ruben, un baterista de punk metal que viaja por el país dando bolos con su novia Lou (Olivia Cooke). Un día tras un concierto y sin previo aviso sufre una severa pérdida de audición y su vida da un vuelco completo. Todos sus planes y ambiciones (entre las que se encontraba grabar un disco) se van al traste y empieza a replantearse su existencia de arriba a abajo.
Bajo esta simple premisa, Marder nos cuenta una historia directa a la yugular, muy alejada de las feel good movies que tanto se estilan cuando se trata de personajes que hacen frente a enfermedades graves. En este caso la lucha interna de Ruben es el motor absoluto de la trama, y no da tregua. El viaje del protagonista es siempre incierto, angustioso y patético, y la peli se centra en ponernos en la piel de este hombre, un hombre cuyo mundo se viene abajo bajo sus pies. El diseño de sonido es una auténtica maravilla ya que consigue transmitir la desoladora realidad a la que se enfrenta esta persona. Desde luego que la peli es un must-see por la actuación de Ahmed, desde ya una de las más poderosas y memorables del año. Hay secuencias de muchos quilates y si bien la historia no huye del drama, tampoco se recrea en la miseria del protagonista. Tenemos un segundo acto cargado de esperanza que nos prepara para lo que viene después. Como la vida misma condensada en 120 minutos, con grandes altibajos, siempre alerta, siempre inquietos ante lo desconocido. Pero avanzando al fin y al cabo, que es de lo que se trata. No encontraremos aquí un manual de autoayuda barata de "Cómo ser sordo" ni un compendio ridículo de razones por las que merece la pena vivir. Cada uno debe encargarse de encontrar las suyas, y por desgracia no siempre es fácil. Por eso pelis como está son importantes. Porque el cine tiene ese poder de trascender la pantalla y hablarte a ti como espectador durante dos horas. Ponerte en el lugar del otro, comprenderlo, acompañarlo en su sufrimiento aunque sólo sea en la ficción. Entrenar la empatía me parece un ejercicio cada vez más necesario en este mundo cínico y corrupto que nos ha tocado vivir. Joder ya me estoy poniendo moñas. Ved Sound of Metal hostia ya.
P.D, El streaming también era esto.
Qué decir de esta propuesta del cuasi debutante Darius Marder, guionista de Cruce de caminos, colaborador de Derek Cianfrance y director de un documental previo (Loot) entre otras cosas. Un triunfo en toda regla y una de esas joyas escondidas que pasaran desapercibidas en este año infame, pero que ningún amante del cine debería perderse. Amazon no ayuda tampoco estrenándola sin ningún tipo de publicidad y sepultándola nada más aterrizar bajo su montaña de contenidos. Buscadla, háganme ese favor. Con la colaboración en la escritura del libreto del mencionado Cianfrance, Marder se destapa como un cineasta preciso y competente, que sabe perfectamente lo que hace. Desde ya una voz a tener en cuenta. Aunque sin duda esta es la película de Riz Ahmed, un actor que ya despuntó en Nightcrawler, nos deslumbró en The Night Of pero que aquí se confirma como uno de los más talentosos y magnéticos intérpretes de su generación.
Esta es la historia de Ruben, un baterista de punk metal que viaja por el país dando bolos con su novia Lou (Olivia Cooke). Un día tras un concierto y sin previo aviso sufre una severa pérdida de audición y su vida da un vuelco completo. Todos sus planes y ambiciones (entre las que se encontraba grabar un disco) se van al traste y empieza a replantearse su existencia de arriba a abajo.
Bajo esta simple premisa, Marder nos cuenta una historia directa a la yugular, muy alejada de las feel good movies que tanto se estilan cuando se trata de personajes que hacen frente a enfermedades graves. En este caso la lucha interna de Ruben es el motor absoluto de la trama, y no da tregua. El viaje del protagonista es siempre incierto, angustioso y patético, y la peli se centra en ponernos en la piel de este hombre, un hombre cuyo mundo se viene abajo bajo sus pies. El diseño de sonido es una auténtica maravilla ya que consigue transmitir la desoladora realidad a la que se enfrenta esta persona. Desde luego que la peli es un must-see por la actuación de Ahmed, desde ya una de las más poderosas y memorables del año. Hay secuencias de muchos quilates y si bien la historia no huye del drama, tampoco se recrea en la miseria del protagonista. Tenemos un segundo acto cargado de esperanza que nos prepara para lo que viene después. Como la vida misma condensada en 120 minutos, con grandes altibajos, siempre alerta, siempre inquietos ante lo desconocido. Pero avanzando al fin y al cabo, que es de lo que se trata. No encontraremos aquí un manual de autoayuda barata de "Cómo ser sordo" ni un compendio ridículo de razones por las que merece la pena vivir. Cada uno debe encargarse de encontrar las suyas, y por desgracia no siempre es fácil. Por eso pelis como está son importantes. Porque el cine tiene ese poder de trascender la pantalla y hablarte a ti como espectador durante dos horas. Ponerte en el lugar del otro, comprenderlo, acompañarlo en su sufrimiento aunque sólo sea en la ficción. Entrenar la empatía me parece un ejercicio cada vez más necesario en este mundo cínico y corrupto que nos ha tocado vivir. Joder ya me estoy poniendo moñas. Ved Sound of Metal hostia ya.
P.D, El streaming también era esto.
"This aggression will not stand, man"

