10-10-2020, 10:36 PM
(Última modificación: 10-10-2020, 10:39 PM por davesanchoo.)
Pues se ha quedado buena noche... (se oyen las nubes tronar mientras el agua anega las calles y plazoletas).
Pues el otro día fui a ver esta película con bastantes ganas y no salí decepcionado. Una historia bien narrada, con pulso, que cuenta la historia de seis chicas que en las Vascongadas de principios del XVII se ven inmersas en un dantesco proceso por brujería, aprovechando que los hombres de la comarca, todos marinos, se encuentran faenando. A los mandos el cineasta argentino Pablo Agüero, con guion escrito a cuatro manos por este último y la francesa Katell Guillou.
El reparto está encabezado por la joven Amaia Aberasturi y Àlex Brendemühl. El resto del elenco femenino lo forman jóvenes actrices vascas, en su mayoría debutantes. Estamos ante una historia trágica, en un tiempo dominado por la superstición y el poder omnímodo del gobierno del rey amparado por la iglesia católica. Un mundo de hombres crueles, donde las mujeres siguen el camino marcado desde el nacimiento, y cualquier desvío cuesta muy caro. Un relato que comienza luminoso y vitalista, la historia de unas jóvenes mujeres que disfrutan de los primeros y jugosos frutos de la entrada en la madurez con la osadía de hacer pleno uso de una libertad ilusoria, pronto torna en pesadilla con la llegada al pueblo de un enviado de la corona, un despiadado y fanático cazabrujas: el juez Rostegui (basado en la figura del auténtico cazabrujas Pierre de Lancre). La cinta se centra principalmente en el proceso al que se ven sometidas y en los esfuerzos de las jóvenes por ganar tiempo con la esperanza del regreso de los hombres del pueblo.
Una ambientación muy conseguida (con gran parte de diálogos en euskera) acompaña a una esplendida fotografía naturalista e íntima, ya que la gran mayoría de las escenas se desarrollan en interiores, con planos muy cortos y un montaje de encadenamientos y elipsis contantes. Lo más destacable es sin duda el duelo interpretativo entre Aberasturi y Brendemühl, siendo la figura del juez un muy atractivo villano. Se aprecia las ganas de acercar la historia de estas mujeres a las nuevas generaciones, que conectaran enseguida con una historia de celebración de la feminidad y de la empoderación (véase el final). Recomendable y muy disfrutable película que nos acerca a un nuevo capítulo oscuro de nuestra historia.
![[Imagen: Akelarre-950382256-large.jpg]](https://pics.filmaffinity.com/Akelarre-950382256-large.jpg)
Pues el otro día fui a ver esta película con bastantes ganas y no salí decepcionado. Una historia bien narrada, con pulso, que cuenta la historia de seis chicas que en las Vascongadas de principios del XVII se ven inmersas en un dantesco proceso por brujería, aprovechando que los hombres de la comarca, todos marinos, se encuentran faenando. A los mandos el cineasta argentino Pablo Agüero, con guion escrito a cuatro manos por este último y la francesa Katell Guillou.
El reparto está encabezado por la joven Amaia Aberasturi y Àlex Brendemühl. El resto del elenco femenino lo forman jóvenes actrices vascas, en su mayoría debutantes. Estamos ante una historia trágica, en un tiempo dominado por la superstición y el poder omnímodo del gobierno del rey amparado por la iglesia católica. Un mundo de hombres crueles, donde las mujeres siguen el camino marcado desde el nacimiento, y cualquier desvío cuesta muy caro. Un relato que comienza luminoso y vitalista, la historia de unas jóvenes mujeres que disfrutan de los primeros y jugosos frutos de la entrada en la madurez con la osadía de hacer pleno uso de una libertad ilusoria, pronto torna en pesadilla con la llegada al pueblo de un enviado de la corona, un despiadado y fanático cazabrujas: el juez Rostegui (basado en la figura del auténtico cazabrujas Pierre de Lancre). La cinta se centra principalmente en el proceso al que se ven sometidas y en los esfuerzos de las jóvenes por ganar tiempo con la esperanza del regreso de los hombres del pueblo.
Una ambientación muy conseguida (con gran parte de diálogos en euskera) acompaña a una esplendida fotografía naturalista e íntima, ya que la gran mayoría de las escenas se desarrollan en interiores, con planos muy cortos y un montaje de encadenamientos y elipsis contantes. Lo más destacable es sin duda el duelo interpretativo entre Aberasturi y Brendemühl, siendo la figura del juez un muy atractivo villano. Se aprecia las ganas de acercar la historia de estas mujeres a las nuevas generaciones, que conectaran enseguida con una historia de celebración de la feminidad y de la empoderación (véase el final). Recomendable y muy disfrutable película que nos acerca a un nuevo capítulo oscuro de nuestra historia.
"This aggression will not stand, man"

